César Hildebrandt: “¿Objetividad? ¡Al Cuerno!”
> > Semanario “Hildebrandt en sus trece”, 27 de
> > Mayo del 2011
> >
> >
> > Dicen unos turistas informativos que han venido a
> > estas comarcas que la prensa peruana se ha sesgado y —
> > ha olvidado lo que es objetividad.
> >
> > ¿Objetividad?
> >
> > ¿Cómo podemos ser suizos y fríos si estamos ante
> > el peligro de que nos gobierne la sucesora de una
> > organización criminal, la única banda que en el
> > Perú
> > pudo contar con ejército, marina, aviación y
> > presupuesto sin límites?
> >
> > Si yo fuera español y alguna reencarnación de
> > Franco postulase a las elecciones, ¿sería dable que
> > me pidiesen neutralidad?
> >
> > ¿Y si fuera francés y un partido neonazi jaquease
> > las elecciones recordando a Petain, alguien podría
> > reprochar mi combatiente apasionamiento?
> > ¿No habrían sido moralmente superiores las voces
> > del desentendimiento en el caso de Stalin?
> >
> > ¿No fue demasiado “objetiva” la prensa
> > occidental cuando Hitler empezaba a surgir?
> >
> > Si fuera chileno y el hijo de Pinochet pasase a una
> > segunda vuelta electoral, ¿sería dable que me
> > pidiesen una mirada de notario para juzgar esa
> > desgracia?
> >
> > Esto es lo que tienen que saber los enviados, los
> > corresponsales y los embajadores del primer,
> > segundo y tercer mundo que empiezan a visitarnos: el
> > de
> > Fujimori no fue un respetable gobierno
> > conservador, una opción legítima de liberalismo
> > duramente aplicado.
> >
> > El gobierno de Fujimori fue una mafia que, al revés que
> > el mítico Midas, infectó todo lo que tocaba.
> >
> > Sépanlo de una vez (o recuérdenlo si lo han
> > olvidado): Fujimori cerró el Congreso y convocó a
> > uno donde la verdadera oposición no estuvo
> > representada;
> > abolió por la fuerza una Constitución
> > elaborada en consenso y perpetró, junto a sus
> > aliados, una que sirvió de armadura para las
> > grandes empresas; ate
> > rrorizó y arrinconó a los sindicatos y hay
> > pruebas de que el asesinato de Pedro Huilca,
> > secretario general de la central de
> > trabajadores más importante del
> > país, fue parte de una conspiración fraguada en
> > el Servicio de Inteligencia; corrompió como
> > jamás se había visto al poder judicial (el día del
> > golpe su
> > secuaz Montesinos se robó una tonelada de
> > expedientes que podían ser incómodos o con los que
> > podía chantajear); castró a la Contraloría
> > poniéndola al
> > servicio de la impunidad y nombrando a jefes
> > pusilánimes que jamás se le enfrentaron; logró
> > que todos los comandantes en jefe de las Fuerzas
> > Armadas
> > (repito: todos) fueran ladrones y sacaran dinero en
> > efectivo que muchas veces cargaron en costales y
> > llevaron a Palacio de Gobierno; destituyó
> > humillan
> > temente, desde su Congreso anuente, a los
> > magistrados del Tribunal Constitucional que
> > se opusieron a algunas de sus tropelías
> > mayores; alquiló a la casi
> > totalidad de periodistas de la televisión y
> > compró, al cash, a los propietarios de los
> > canales; remató las empresas públicas a precio vil
> > encargándole la
> > tarea a una serie de sinvergüenzas que muchas veces
> > fueron juez y parte dado que ofrecían lo que ellos, en
> > sociedad con otros, terminaban comprando;
> > fue el autor intelectual de algunos de los más
> > notorios asesinatos del llamado Grupo Colina, una
> > pandilla de asesinos que el mismo señor Fujimori
> > (y allí
> > están los documentos) ascendió, primero, y
> > amnistió, después; hizo de la Fiscalía de la
> > Nación una sucursal del poder ejecutivo y en la que
> > fue
> > tragicómicamente célebre el papel que le cupo a la
> > “fiscal vitalicia” Blanca Nélida Colán,
> > sentenciada después a diez años de cárcel y
> > liberada tras cumplir
> > dos tercios de su condena; malversó alrededor de
> > dos mil millones de soles —ese es el cálculo
> > conservador— y creó una red personal y familiar
> > para
> > robar hasta las donaciones en efectivo que le
> > fueron entregadas en Japón; permitió que su
> > asesor más cercano, Montesinos, se enriqueciera
> > hasta la
> > obscenidad (en una sola cuenta suiza se encontró
> > 48 millones de dólares a su nombre) y, a pesar de
> > saberlo (porque lo supo plenamente el año 2000
> > cuando el periódico que este columnista dirigía
> > difundió una cuenta de 2’666,660 dólares en el
> > limeño Banco Wiese) lo defendió diciendo que esa
> > prosperi
> > dad venía de “asesorías a empresas
> > extranjeras”; permitió que en su avión (el
> > presidencial) subieran bultos extraños y
> > dineros múltiples hasta que un día
> > una investigación independiente, auspiciada
> > por una agencia norteamericana, descubrió 170
> > kilogramos de clorhidrato de cocaína escondido en
> > el fuselaje
> > de la nave; creó una masiva prensa mercenaria
> > destinada a enlodar a sus adversarios, prensa que
> > teledirigía personalmente Montesinos; cuando
> > no pudo
> > conseguir una mayoría parlamentaria que
> > avalase todas sus arbitrariedades, pues ordenó a
> > Montesinos que comprará diputados sacando miles
> > de dólares
> > de las arcas públicas…
> >
> > Hizo todo esto y mucho más hasta que un día,
> > desnudado por un video entregado por plata por algún
> > traidor, aterrorizado hasta la pis, trémulo en la
> > mueca
> > y en los gallos de la voz, se embarcó otra vez en el
> > avión presidencial, dijo que iba a Brunei a una
> > reunión presidencial y apareció en Tokio, desde
> > donde
> > envió, a través de un fax, la infame carta de
> > renuncia que hizo del Perú un país divertidamente
> > bizarro e inexplicable.
> >
> > Poco tiempo después, reconocería tener la
> > nacionalidad japonesa, postularía a la Dieta
> > queriendo ser senador, se casaría de mentiras con
> > una mafiosa vin
> > culada con lo peor de la política nipona y
> > terminaría en Santiago de Chile esperando la
> > amnistía o la amnesia para volver a las andadas.
> >
> > Ese es, a grandes y avaros rasgos, Alberto
> > Fujimori. Y ese fue su gobierno.
> >
> > ¿Que durante su régimen el país derrotó al
> > terrorismo?
> >
> > Sí: el país. Porque a Abimael Guzmán lo capturó
> > Antonio Ketín Vid 1, un general de la policía a
> > quien Fujimori odiaba y a quien trató de hacerle la vida
> > imposi
> > ble tras esa hazaña. Fueron los métodos dictados
> > por el servicio de la inteligencia policial los que
> > descabezaron a Sendero. Y cuando Guzmán cayó,
> > Fuji
> > mori se hallaba pescando paiches en un río del oriente
> > peruano.
> >
> > ¿Que con él se firmó el tratado de paz con Ecuador?
> >
> > Sí, y eso es meritorio, sobre todo si se tiene en
> > cuenta que esa paz de 1998 fue firmada luego de la
> > dramática derrota del ejército peruano en la lla
> > mada “guerra del Cenepa” de 1995, en la que nueve
> > naves aéreas del Perú fueron abatidas con
> > cohetería de seguimiento térmico y en la que
> > perdimos a
> > decenas de efectivos por falta de equipamiento y
> > logística (eran los tiempos en que se robaba
> > extensamente a la hora de comprar armamento: 60
> > millones
> > de dólares en una sola compra de Migs rusos, como se
> > pudo probar judicialmente).
> >
> > Pero, en todo caso, ¿valían Guzmán y Ecuador la
> > indignidad de una década? ¿Somos los peruanos gente de
> > tercera que debe de aceptar el robo y el ase
> > sinato como costo inexorable de una gestión
> > gubernamental?
> >
> > Me dirán que Keiko no es su padre.
> >
> > Si Keiko no es su padre, ¿qué hacen con ella José
> > Chlimper, ex ministro; Jorge Trelles, líder
> > congresal; Vicente Silva Checa, miembro de la mafia
> > mediática
> > fujimorista; Jorge Morelli, inteligente
> > portavoz de Fujimori en el canal CCN, comprado con
> > plata negra del ejército; Milagros Maraví, alta
> > funcionaria del sector
> > economía y aliada de Montesinos; Martha Chávez,
> > feroz vocera parlamentaria; Absalón Vásquez,
> > ex ministro y operador sombrío; Rafael Rey,
> > colaborador
> > desde los comienzos y amnistiador de asesinos;
> > Augusto Bedoya, ex ministro; Luz Salgado y Carmen
> > Lozada de Gamboa, dúo de mastines parlamenta
> > rias; Luis Delgado Aparicio, abogado implacable
> > de la causa; Carlos Blanco, ex congresista…?
> >
> > ¿Y qué hacen Santiago Fujimori y Jaime Yoshiyama
> > cerca?
> >
> > ¿Y por qué todos ellos, en vez de tomar una distancia
> > higiénica respecto del condenado —tal como hizo
> > la derecha chilena en relación al no condenado
> > Pinochet— visitan la Diroes, reciben allí
> > instrucciones y consejos, aliento y planes?
> >
> > No, señores. La pasión en este trance no sólo es
> > admisible sino que resulta moralmente imprescindible.
> >
> > Lo que no podemos hacer los periodistas es mentir,
> > inventar, falsear, titular a nuestro antojo,
> > establecer analogías que no lo son, crear
> > fantasmas, omitir
> > datos claves, calumniar, mezclar la opinión con el
> > registro del hecho. En resumen, prostituirse.
> >
> > Pero en una coyuntura como esta tenemos el derecho
> > pleno de opinar y prevenir.
> >
> > Y además, ¿a qué objetividad se refieren
> > algunos corregidores en visita?
> >
> > ¿A la de El País, a punto de ser destruido como el
> > mejor periódico de habla hispana por los sucesores
> > de Polanco y sus múltiples intereses?
> >
> > ¿A la de El Mundo, que dijo, sabiendo que mentía, que
> > el crimen de Atocha era atribuible a ETA?
> >
> > ¿A la de Berlusconi y sus televisiones?
> >
> > ¿O es que hablan de Fox News y sus chicos del Tea Party?
> > ¿O del nuevo Wall Street Journal y su olor a Murdoch?
> > ¡Como si no supiéramos que un buen
> > lote de la gran prensa mundial es parte de una
> > sinfonía que aspira a la unanimidad!
> >
> > Pasión: no me abandones. Sólo tú me has salvado de
> > la peste de la aceptación.
> >
Desde el inicio del futuro posmoderno en nuestras sociedades, los cambios drásticos que vienen ocurriendo, nos enfrentan cada día a nuevos retos. Esta no es más que una mirada reflexiva tratando de entendernos.
sábado, 4 de junio de 2011
martes, 24 de mayo de 2011
El voto por la esperanza
Llegan los últimos días previos a las elecciones presidenciales en segunda vuelta para nuestro país, la polarización de las opiniones es más intensa cada vez, la línea divisoria entre un Perú profundo y rural de las provincias, y el Perú escéptico y urbano de Lima se dibuja más gruesa y clara.
Las opciones están definidas, más allá de la campaña de adjetivos e historias de fantasmas inventadas para mantener aterrorizada a la gente; la familia Fujimori y sus adláteres se han enriquecido desmedidamente con el dinero proveniente del latrocinio y la corrupción del gobierno de Alberto Fujimori, y pueden ahora solventar una millonaria campaña propagandística en todos los medios.
Para nadie es un secreto las matanzas, el robo y la corrupción del gobierno Fujimorista, su justificación final es: “matamos menos que otros...”, “robamos pero hicimos obras…”, “hubo corrupción pero la economía mejoró…”, ideas que han sido enclavadas falsamente en el interior de una mentalidad criolla urbana, la llamada “cultura combi” es decir: roba y deja robar, que no te importe lo que los demás hacen, que no te importe lo que sucede a tu alrededor porque nada va a cambiar, acostúmbrate a vivir así porque podría ser peor; el retorno de toda esta gavilla de delincuentes al gobierno tras la idílica imagen de su hija Keiko, quienes ya iniciaron nuevamente sus acciones despidiendo periodistas independientes, comprando la voz de los medios, captando las voluntades de los pobres con dádivas, nos asegura que ellos solo traerán más de lo mismo, mantenimiento del status quo, incremento de la explotación del trabajador en beneficio de los poderosos, haciendo más ricos a los demasiado ricos; esto es una amenaza.
Frente a ello un poco de esperanza, un acto de fe en el futuro, Ollanta Humala no es ningún mesías salvador, nunca creímos en la función de los caudillos, lo que la Patria necesita son verdaderos líderes, que sepan representar los intereses de sus pueblos; en estos momentos Ollanta solo representa un grupo de personas con algunas buenas intenciones, ¿es posible que logre realizarlos una vez en el gobierno?... nadie puede asegurar como se desarrollará este equipo político, es solo una expectativa probable, una posibilidad que se verá reforzada mediante la presión social que ejerzan las organizaciones ciudadanas para el cumplimiento de las metas trazadas, esta es una promesa. Es así que tenemos razones más que suficientes, todos los intelectuales y artistas del país con algún renombre ya se han pronunciado para evitar el engaño que con las cifras manipuladas, por las mismas empresas encuestadoras que recibieron los fajos de dinero de manos de Montesinos en la salita del SIN, tratan de sorprender al votante; en esta segunda vuelta electoral todos los ciudadanos conscientes de su realidad, debemos cerrar el paso a la descarada campaña fujimorista, no solo movilizándonos con nuestro voto por la esperanza en el cumplimiento de las promesas de un político nuevo, sino además defendiendo ese voto responsable en las mesas de votación, en contra de la amenaza de aquellos delincuentes que tratan de volver a apoderarse del gobierno, porque no dudamos que intentarán usar sus conocidas artimañas fraudulentas para torcer los resultados electorales a su favor.
Este 5 de Junio el Perú enfrenta una pugna entre la esperanza de una promesa y la amenaza de una gavilla de delincuentes, la dignidad nos invoca a levantar la cabeza y marchar hacia el futuro con valentía en defensa de la esperanza.
miércoles, 18 de mayo de 2011
La vieja indecencia
Por César Hildebrandt
El único mérito que puedo concederme en esta vida moteada de algunos éxitos y muchos fracasos, en esta carrera ingrata que me eligió, en este oficio artesanal de tratar de encontrar la verdad que a pocos importa y las mentiras que ya no escandalizan, el único mérito que me concedo, digo, es no haber cedido a la tentación del medio: resígnate, así es el Perú, tolera lo que todos, créeles a los idiotas de la derecha, a los que hacen negocios turbios y a la vez editorializan en relación con “los valores de la democracia” (cuando la verdad es que se zurran en ella y en lo que significa).
Naces en este país hermoso y complicado y la primera sugerencia que te asalta es la del estoicismo: quédate quieto, tranquilo hermano, así es esta vaina, esto no lo arregla ni el sillau. Y se te puede pasar la vida haciéndote el de la vista gorda, haciéndote el loco y asistiendo con cara de palo a las grandes mecidas.
–Nada puedes hacer, esas son las reglas– susurra el aire tóxico de Lima.
–Esto no lo ha cambiado nadie– remacha una sombra, la sombra de lo que pudiste ser.
Me van a perdonar pero yo jamás creí en eso. Jamás hice el muertito en el mar de los sargazos de las voluntades, quebradas o roídas. ¿Por qué? Porque siempre creí que en el país de las cabezas gachas había que mirar lo más lejos que se pudiera. Porque viendo a las hormigas a uno le dan ganas de volar. Porque hay belleza en la rebeldía y una flácida fealdad en el conformismo.
Porque, en fin, siendo un viejo creyente del agnosticismo siempre he pensado que Jesucristo fue un hombre revoltoso asesinado por el orden imperante. Y que sin la rebeldía de Cáceres habríamos detenido nuestra historia en el mísero Iglesias. Y que sin la rebeldía de De Gaulle los franceses habrían tenido que arrastrarse junto a Petain, ese gran derechista pro nazi.
Mi generación ha fracasado. Pudimos tener a un refundador del país y construimos a García. Pudimos tener a un inconforme consagrado por las multitudes, a alguien que estuviese más impulsado por el amor que por el odio, pero nos detuvimos en Robespierre y en sus encarnaciones criollas.
Pudimos tener un país y lo que permitimos fue un mall. Ahora la pelota está en el tejado de los jóvenes. De ellos dependerá que este país cambie de verdad.
Hace como mil años que vivimos hablando en voz baja, consintiendo.
Hablamos bajito cuando los incas podían desollarte. Y más bajito cuando los españoles te podían trocear. Y todavía con murmullos cuando fuimos libres de boca para afuera pero súbditos de los sucesivos caudillos que creían que el Estado era un bien raíz y una chacra para los amigotes. Así fuimos haciendo esta gran Aracataca. Macondo hicimos.
Pensar era –y es– una anomalía. Disentir, una provocación. Rebelarse, una extensión de la locura. En un país dominado por la injusticia hablar de la injusticia te podía costar El Frontón. Y luchar contra ella, la vida.
Frente a un Túpac Amaru hubo cien Piérolas creando sus propios califatos. Porque el miedo a la libertad no es solo el título de un libro de Fromm. Es la consigna que la derecha le ha impuesto al Perú. Está en su escudo desarmado y en sus genes vendedores mayoristas de su propio país.
Todos roban –te dicen–. Y eso es casi una invitación a robar. Porque si todos roban, ya nadie roba.
–Aquí no hay castigos ni recompensas, todo se olvida– te muelen repitiéndolo. Y eso es otra incitación a la impunidad.
Lo criollo es también esta salsa espesa de quietud egoísta. Las verdaderas tradiciones peruanas no son las de Ricardo Palma: son decir sí y estar en la foto.
¿Exigir cambios? Eso es –dicen los que cortan el jamón y los idiotas de sus services– de chavistas, rojos, perfeccionistas, amargados y renegones. En el Perú la ira de los pobres se combate con misas o balazos y hay un estoico agazapado en cada futuro, detrás de la maleza de los días. Y cuando estemos lo suficientemente ablandados, vendrá el tiro de gracia. Y cuando venga el tiro de gracia, cuando ya no pienses sino en ti mismo y bailes solo en la loseta ínfima que te asignaron, ese será el día final de tu hechura: serás uno de ellos. Hablarás como ellos, maldecirás como ellos, venderás como ellos. Y, sobre todo, harás lo que ellos: negar al otro y sólo reconocerte entre los tuyos.
Que los jóvenes aprendan la lección. Nada cambiará si no matamos la resignación.
Porque la democracia no consiste en votar de vez en cuando. Consiste en ejercer la libertad a cada rato.
Los esclavos no aman la libertad –esa es una mentira altruista–. Solo los libres pueden amar la libertad y defenderla.
La mansedumbre no es madurez sino derrota. El aguante es la amnistía crónica. La docilidad es lo que se les exigía a los negros carabalíes embarcados a la fuerza en el puerto de Macao. La libertad no mata. La paciencia es una mentira teologal que contradice a Cristo y que Cipriani aplica en cada hostia. Cristo fue impaciente. La vida es una ráfaga impaciente.
Los peruanos no nacimos un día en el que Dios estuvo enfermo, como decía Vallejo de sí mismo. Naceremos el día en que sepamos apreciar el vértigo creador de la palabra desacato. El desacato no es el caos. Caos es lo que vendrá cuando las presiones sociales, contenidas por el plomo y la mentira, revienten otra vez.
Y ahora sería un magnífico desacato, un descomunal acto de rebelión democrática o dejarse engatusar por quienes quieren, en el colmo de la indignidad, que premiemos a la hija de un ladrón y asesino –ladrona ella misma al gozar del dinero robado– con la presidencia de la República.
Y todo por cerrarle el camino a un señor que quiere cambiar algunas cosas. Solo algunas cosas. Un señor al que la experiencia ha moderado y que se ha comprometido a no hacer experimentos anacrónicos. Pero que sí quiere que las mineras paguen lo que deben, que los impuestos sean más directos, que los viejos estén menos desamparados, que haya menos hambre y que la pobreza rural se atenúe todo lo que se pueda sin desbaratar la economía. Y que quiere también que el gas peruano abastezca primero a los peruanos y que los grandes proyectos de exploración y explotación de la minería y del petróleo se concilien con los intereses nativos y las normas ambientales que no se están cumpliendo.
La derecha quiere volver a demostrarnos que siempre gana. Presentó cuatro candidatos –cuatro variaciones de la misma melodía: Castañeda, Toledo, PPK y K. Fujimori– y los cuatro perdieron. Ganó un hombre gris que propuso algunos cambios. Y lo peor: sale la primera encuesta pos primera vuelta y el hombre sin demasiados atributos ¡sigue ganando! Y sigue ganando porque Lima, este espanto, no es el Perú. Porque el gobierno de Las Casuarinas está en crisis. Porque el modelo García, una combinación de Caco con Friedman, drena sanguaza.
Entonces, la derecha propone liquidar, de una vez y para siempre, esta pesadilla que aturde al dólar, baja las acciones, hace chorrear el rímel. Para eso están su tele, su radio, sus periódicos. Y se deciden por lo previsible: la campaña del terror.
Solo el terror podrá salvarlos. Porque saben que su prontuariada candidata es impresentable aun para 75 por ciento de peruanos.
Lo único que cabe, entonces, es bombardear al incómodo reformista con todos los B-52 de la calumnia, el rumor, la mugre, la idiotez que los cándidos pueden propagar. El propósito es el homicidio político del hombre que propone algunos cambios. Y los muertos no pueden ganar elecciones.
Hablan de intromisión extranjera los que quisieran anexarse a los Estados Unidos o al Chile potente que sus tatarabuelos dejaron entrar con su cobardía y su desunión. Denuncian que la libertad de prensa peligra quienes despiden a periodistas que se niegan a sumarse al lodo de la campaña contra Humala. Y advierten que el empleo está amenazado quienes han creado la mayor cantidad imaginable de empleos basura y services explotadoras.
Y a todo esto le llaman “elecciones democráticas”. A ensuciar la inmundicia le llaman “debate”. Y no tienen problema alguno bancando a una candidata indecente. Ellos representan la vieja indecencia de las encomiendas, las ladronas leyes de consolidación, el festín del guano. La señora K. Fujimori les cae como anillo al dedo.
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Tomado del semanario Hildebrandt en sus trece y reproducido en el diario LA REPUBLICA, ed. 1 mayo 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
SIGNIFICADO DE LA VOTACION DEL 5 DE JUNIO DEL 2011
I
Para votar ese día, antes debemos de preguntarnos ¿qué es el Perú? Y no tardaremos, seguramente, en respondernos: el Perú -nuestro país- es un país bastardo, ilegítimo, entregado –desde la Colonia- a las grandes potencias y poderes externos e internos que lo han desarticulado, criminalizado, narcotizado y dominado, donde sus clases sociales antagónicas no solo se contraponen y detestan sino se odian y destruyen (en todo orden de cosas, incluso en el olvido). Donde no hay economía propia, ni sociedad, ni cultura, sino segmentos caóticos de todo ello. Donde el racismo, machismo, homofobia, los desencuentros milenarios, las rencillas de toda clase campean en sus umbrales, entrañas y linderos. Donde el desorden moral y la crueldad de sus instituciones es un absurdo banal, grosero y espeluznante. Donde su avaricia y mezquindad envejecen la existencia de los seres humanos. En síntesis, un país y sociedad donde el maltrato, el envilecimiento, la corrupción (palpable y espiritual) están a la orden del día, donde la esperanza y la conciencia parecen haberse esfumado y desaparecido para siempre.
¿Y quiénes pagan, desde siempre, esta bastardía, esta incruenta y perversa situación? Los inocentes, los que no tienen culpa, los que no tienen nada, los pobres, los explotados, humillados y marginales. ¿Se puede amar a un país así? Lamentablemente, sí. Lo comprobamos a diario.
II
Pero hay una candidata, Keiko Fujimori, que merece la siguiente reflexión.
Es verdad que nuestra patria, cuya historia social y política no es la más ejemplar de todas, sufrió, de manera casi enfermiza, a partir de los 90, el ejercicio del poder casi absoluto de un ingeniero agrónomo, Alberto Fujimori (padre de la candidata), en correspondencia con su asesor, el capitán Vladimiro Montesinos, que años antes había sido declarado “traidor a la patria” por las propias Fuerzas Armadas y que luego se convertiría en el más encumbrado corruptor del régimen, con el aval del ingeniero.
Ellos gobernaron el país cerca de una década como un enorme burdel, luego entraron en desgracia, especialmente por unos “vladivideos” que se conocieron a través de la TV , donde se destapó la enorme corrupción que existía no sólo en los diversos sectores políticos, comenzando por la cúspide del poder, sino también entre los empresarios, los dueños de los medios de comunicación social, el poder judicial, periodistas de todo mando y laya, intelectuales, sectores laborales, es decir, casi todo el tejido social del país. A esto habría que añadirle la conformación de grupos paramilitares, el más connotado el denominado “Colina”, (como un ejército de “macros”) que mataban a mansalva a sus opositores, sean ancianos, mujeres y niños, y a todo aquel que defendiese los derechos humanos de la población. Súmese también el terrorismo de estado (con las fuerzas armadas a la cabeza), el crimen organizado, desapariciones, matanzas, encarcelamientos, presiones psicológicas, en fin, todo tipo de decisión para imponer un poder brutal que odiaba la dignidad y la cultura rebajándolas al nivel de la inmoralidad, con la ayuda del terror.
Este clima social y político que vivía el país (y que continuó viviéndolo con algunos retoques hasta el presente) era desastroso. Suprimió derechos laborales, entregó nuestras riquezas naturales a las grandes empresas y consorcios transnacionales, encubrió mafias, saqueó sentimientos humanos, propició -vía el pragmatismo-, el cinismo, la crueldad y la cobardía, nos hundió, en buena cuenta, en la más horrenda miseria moral al ser tratados como sub-humanos, es decir, como decía Lezama Lima, “a la dolorosa reducción del yo a la nada”. Sentimos estoy seguro,, por todo ello, una profunda depresión y un gran escepticismo frente a todo lo que podía significar, confianza en el ser humano, esperanza o cambio social. Se sumaría a tal desesperanza la división de la izquierda y del campo popular, mientras el poder de la derecha se envalentonaba y hacía lo que quería. Comenzaron las traiciones de mucha gente socialista (visible y de la otra) que se pasó al fujimorismo y a la delación. El caso más notorio fue el del historiador Pablo Macera.
III
Este es, pues, el país que quisiéramos salvar y que nos enfrenta a dos fuerzas dispares, pero en algunos casos semejantes. Keiko significa todo lo que significó su padre. Y Humala, con todos sus retrocesos y retoques es un misterio. Y como todo misterio una posibilidad y esperanza. Que cada quien vote lo que su conciencia le diga y dictamine, pero ojo con la criminalidad artera. Pero también con el misterio. Lo que sí debemos es prepararnos para defender nuestros derechos, nuestros más absolutos derechos, de manera colectiva y organizada, desde el día mismo que vivimos hasta el día que tengamos que morir, que sea con la más tierna y generosa solidaridad. Este es el gran reto que debemos afrontar frente a los actuales candidatos.
Lima16 de mayo, del 2011
jueves, 28 de abril de 2011
¿Ahora si estás seguro por quién vas a votar?
La campaña en los medios
La segunda vuelta electoral

Más allá de la supuesta legitimación del candidato, esto debería movernos a reflexionar sobre los peligros que esta gran conmoción política causa en el cuerpo social del país, el manejo que se hace de la psicología de masas puede llegar a explotar en violencia fácilmente, los medios manipulan las mentes y luego pierden el control del monstruo de su creación; sin contar además con los enormes costos económicos que una campaña de esta naturaleza implica; la democracia significa tolerancia con la diversidad, no podemos intentar uniformizar las opiniones, ni las creencias; democracia significa, además del mandato de las mayorías, el respeto a las minorías; es el reconocimiento de que nadie es dueño de la verdad absoluta, todos vamos aprendiendo juntos en el camino.
Más allá del maniqueísmo especulativo
La verdad fría y desapasionada es que nadie es santo, ni demonio, cada uno de los candidatos tiene sus fuerzas y debilidades, como todos los seres humanos; estoy seguro que Keiko no querrá repetir los errores de su padre, tal como Alan no repitió sus desastres del primer gobierno… creó unos nuevos, pero eso es otra historia, actualmente ya no hay terroristas que matar, la presión social le impediría amnistiar a su padre y a su padrino, por lo menos a jurado por Dios que no lo hará, además todos estarían con los ojos puestos en el fisco pues conocen sus mañas para apropiarse del dinero del Estado, así que le sería difícil volver a las andadas, en lo de la manipulación de las instituciones y los medios tendría que ser más cautelosa, dada la experiencia anterior, y por seguro que continuaría regalando bolsas de arroz y computadoras en los pueblos jóvenes, como hacía su padre; en el caso de Ollanta este evitaría asemejarse a Chávez, con quién tanto lo han comparado para asustar a los creyentes, las obligaciones con sus patrocinadores le obligarían a ser cauteloso con los cambios en el sistema económico, tiene que mantener las ganancias en el mercado, la presión internacional le obligaría a respetar los tratados firmados, nadie puede vivir aislado del mundo actualmente, y la presión interna causada por la expectativa política, le obligaría a ceder ante algunas demandas sociales, podrían también implementarse algunas regulaciones en defensa de los recursos naturales del país, aunque con mucha paciencia y dificultad, por otro lado los intelectuales de su entorno podrían generar algunas ideas interesantes para el desarrollo nacional; en suma, no hay ningún apocalipsis ad portas, los cambios que pudieran producirse en uno u otro sentido serían muy moderados.El significado de la democracia en la posmodernidad
La tarea de una Asamblea Constituyente
Por supuesto que estas medidas necesitan ser tomadas dentro del marco de una Asamblea Constituyente, las reformas de segunda generación que modernizarían el aparato del Estado, quedaron en el saco de las promesas incumplidas después de la marcha de los cuatro suyos; de todas las recomendaciones preparadas por los expertos internacionales a inicios del milenio, nuestros gobernantes interesados solamente efectivizaron la venta de las empresas estatales, porque era lo que más les aprovechaba en su carrera de rapiña, para enriquecerse con el tesoro público; ahora necesitamos incidir con una mayor educación ciudadana para salir al encuentro de los cambios en este sentido, retomamos el tipo de educación que nos da la vida a través de la experiencia, y empezamos a ejercer toda la presión necesaria sobre la clase dirigente del país conducente a ejecutar la transformación que nuestro Perú necesita para enfrentar con éxito la era posmoderna, es decir la refundación de la Patria.Lo que objetivamente debemos tener en cuenta
Por último, no se puede negar la evidencia y tal como reza el lema: podemos tener muchas dudas sobre Ollanta… pero de Keiko ¡tenemos pruebas!, esto es más que suficiente razón para decidir el voto, no queremos seguir aceptando la corrupción generalizada solo porque mejoró la economía, no queremos seguir aceptando los crímenes de estado solo porque acabó con el terrorismo, no queremos seguir aceptando el robo y latrocinio solo porque hizo algunas obras, no queremos seguir aceptando la dictadura solo porque no queremos aceptar la responsabilidad de tomar nuestras propias decisiones o porque no tenemos la fuerza moral para hacer respetar nuestros derechos.
Lo que en realidad somos
Espero que estas reflexiones realmente hagan meditar de manera personal a cada cual, lejos de la manipulación maniqueista proveniente de las informaciones que corren por los medios y las redes; capacidad ejercida porque somos individuos racionales y tenemos que asumir nuestras responsabilidades ciudadanas, así es la democracia.
viernes, 22 de abril de 2011
- Guerra de Cuarta Generación:
Cuidado, su cerebro está siendo bombardeado - Parte I
La cuarta guerra mundial ya comenzó. Mientras Ud. descansa, mientras Ud. consume, mientras Ud. goza de los espectáculos que le ofrece el sistema, un ejército invisible se está apoderando de su mente, de su conducta y de sus emociones. Su voluntad está siendo tomada por fuerzas de ocupación invisibles sin que Ud. sospeche nada. Las batallas ya no se desarrollan en espacios lejanos, sino en su propia cabeza. Ya no se trata de una guerra por conquista de territorios, sino de una guerra por conquista de cerebros, donde Ud. es el blanco principal. El objetivo ya no es matar, sino controlar, las balas ya no apuntan a su cuerpo, sino a sus contradicciones y vulnerabilidades psicológicas. Su conducta está siendo chequeada, monitoreada, y controlada por expertos. Su mente y su psicología están siendo sometidas a operaciones extremas de guerra de cuarta generación. Una guerra sin frentes ni retaguardias, una guerra sin tanques ni fusiles, donde Ud., es a la vez, la víctima y el victimario.
Por Manuel Freytas / Redes Alternativas JMG
Guerra de Cuarta Generación
Guerra de Cuarta Generación (Fourth Generation Warfare - 4GW) es el término usado por los analistas y estrategas militares para describir la última fase de la guerra en la era de la tecnología informática y de las comunicaciones globalizadas.
En 1989 comenzó la formulación de la teoría de la 4GW cuando William Lind y cuatro oficiales del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos, titularon un documento: "El rostro cambiante de la guerra: hacia la cuarta generación".
Ese año, el documento se publicó simultáneamente en la edición de octubre del Military Review y la Marine Corps Gazette.
Si bien en sus primeros tramos de la década del noventa la teoría no fue precisada ni se expresó claramente qué se entiende por 4GW, el concepto luego fue asociado a la Guerra Asimétrica y a la "Guerra Contraterrorista".
William Lind escribió su esbozo de teoría, en momentos en que la Unión Soviética ya había sido derrotada en Afganistán e iniciaba su colapso inevitable como sistema de poder mundial.
Por lo tanto, a la Guerra de Cuarta Generación se la visualiza como una hipótesis de conflicto emergente de la pos-Guerra Fría, en tanto que algunos analistas relacionan su punto de partida histórico con los atentados terroristas del 11-S en EEUU.
En cuanto a la evolución de las fases de la guerra hasta la cuarta generación, se la describe así:
Fase inicial: arranca con la aparición de las armas de fuego y alcanzaría su máxima expresión en las guerras napoleónicas. Las formaciones lineales y el "orden" en el campo de batalla constituyen sus principales rasgos y el enfrentamiento entre masas de hombres, su esencia. La Guerra de Primera Generación corresponde a los enfrentamientos con tácticas de líneas y columnas.
Fase segunda: comienza con el advenimiento de la Revolución Industrial y la disponibilidad en el campo de batalla de medios capaces de desplazar grandes masas de personas y de desatar poderosos fuegos de artillería. El enfrentamiento de potencia contra potencia y el empleo de grandes recursos, constituye el rasgo esencial de esta generación. La Primera Guerra Mundial es su ejemplo paradigmático.
Fase tercera: se caracteriza por la búsqueda de neutralización de la potencia del enemigo mediante la detección de flancos débiles con la finalidad de anular su capacidad operativa, sin necesidad de destruirlo físicamente. La Guerra de Tercera Generación fue desarrollada por el Ejército Alemán en el conflicto mundial de 1939-1945 y es comúnmente conocida como “guerra relámpago” (Blitzkrieg). No se basa en la potencia de fuego, sino en la velocidad y sorpresa. Se identifica esta etapa con el empleo de la guerra psicológica y tácticas de infiltración en la retaguardia del enemigo durante la Segunda Guerra Mundial.
En 1991, el profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén Martín Van Creveld publicó un libro titulado "La Transformación de la Guerra", que aportaría sustento intelectual a la teoría de la 4GW.
El autor sostiene que la guerra ha evolucionado hasta un punto en que la teoría de Clausewitz resulta inaplicable.
Van Creveld prevé que en el futuro las bases militares serán reemplazadas por escondites y depósitos, y el control de la población se efectuará mediante una mezcla de propaganda y terror.
Las fuerzas regulares se irán trasformando en algo diferente a lo que han sido tradicionalmente, señala Van Creveld. También prevé la desaparición de los principales sistemas de combate convencionales y su conversión en conflictos de baja intensidad (también llamados Guerras Asimétricas).
La variante "contraterrorista"
Se produce, por primera vez, el uso sistematizado del "terrorismo" (realizado por grupos operativos infiltrados en la sociedad civil) complementado con Operaciones Psicológicas Mediáticas orientadas al aprovechamiento social, político y militar del hecho "terrorista".
La "Guerra Contraterrorista" (una variante complementaria de la Guerra de Cuarta Generación) borra las fronteras tradicionales entre "frente amigo" y "frente enemigo" y sitúa como eje estratégico de disputa la guerra contra un enemigo universal invisible diseminado por todo el planeta: el terrorismo.
La lógica del "nuevo enemigo" de la humanidad, identificada con el terrorismo tras el 11-S, se articula operativamente a partir de la "Guerra Contraterrorista" que compensa la desaparición del "enemigo estratégico" del capitalismo en el campo internacional de la Guerra Fría: la Unión Soviética.
La "guerra preventiva" contra el "terrorismo" (como veremos más adelante) produce un salto cualitativo en la metodología y en los recursos estratégicos de la Guerra de Cuarta Generación al servicio de los intereses imperiales de la potencia hegemónica regente del sistema capitalista: EEUU.
La "guerra inter-potencias" (o inter-países") expresada en la confrontación "Este-Oeste", desaparece con la Unión Soviética, y es sustituida, a partir del 11-S, por la "Guerra Contraterrorista" librada por todas las potencias y por el Imperio regente (EEUU) contra un sólo enemigo: el terrorismo "sin fronteras".
El desarrollo tecnológico e informático, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convertirán a la Guerra Psicológica Mediática en el arma estratégica dominante de la 4GW, en su variante "contraterrorista".
Las operaciones con unidades militares son sustituidas por operaciones con unidades mediáticas, y la acción psicológica con el "terror" sustituye a las armas en el teatro de la confrontación.
De esta manera, y a partir del 11-S norteamericano, la "Guerra Contraterrorista" y la "Guerra Psicológica", conforman las dos columnas estratégicas que sostienen a la Guerra de Cuarta Generación, con los medios de comunicación convertidos en los nuevos ejércitos de conquista.
2. Guerra Psicológica (o Guerra Sin Fusiles)
En su definición técnica, "Guerra Psicológica", o "Guerra sin Fusiles", es el empleo planificado de la propaganda y de la acción psicológica orientadas a direccionar conductas, en la búsqueda de objetivos de control social, político o militar, sin recurrir al uso de la armas.
Los ejércitos militares, son sustituidos por grupos operativos descentralizados especialistas en insurgencia y contrainsurgencia, y por expertos en comunicación y psicología de masas.
El desarrollo tecnológico e informático de la era de las comunicaciones, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convertirán a las operaciones de acción psicológica mediática en el arma estratégica dominante del la 4GW.
Como en la guerra militar, un plan de guerra psicológica está destinado a: aniquilar, controlar o asimilar al enemigo.
La guerra militar y sus técnicas se revalorizan dentro de métodos científicos de control social, y se convierten en una eficiente estrategia de dominio sin el uso de las armas.
A diferencia de la Guerra Convencional, la Guerra de Cuarta Generación no se desarrolla en teatros de operaciones visibles.
No hay frentes de batalla con elementos materiales: la guerra se desarrolla en escenarios combinados, sin orden aparente y sin líneas visibles de combate, los nuevos soldados no usan uniforme y se mimetizan con los civiles.
Ya no existen los elementos de la acción militar clásica: grandes unidades de combate (tanques, aviones, soldados, frentes, líneas de comunicación, retaguardia, etc.)
Las bases de planificación militar son sustituidas por pequeños centros de comando y planificación clandestinos, desde donde se diseñan las modernas operaciones tácticas y estratégicas.
Las grandes batallas son sustituidas por pequeños conflictos localizados, con violencia social extrema, y sin orden aparente de continuidad.
Las grandes fuerzas militares son sustituidas por pequeños grupos operativos (Unidades de Guerra Psicológica) dotados de gran movilidad y de tecnología de última generación, cuya función es detonar desenlaces sociales y políticos mediante operaciones de guerra psicológica.
Las unidades de Guerra Psicológica son complementadas por Grupos Operativos, infiltrados en la población civil con la misión de detonar hechos de violencia y conflictos sociales.
Las tácticas y estrategias militares, son sustituidas por tácticas y estrategias de control social, mediante la manipulación informativa y la acción psicológica orientada a direccionar conducta social masiva.
Los blancos ya no son físicos (como en el orden militar tradicional) sino psicológicos y sociales. El objetivo ya no apunta a la destrucción de elementos materiales (bases militares, soldados, infraestructuras civiles, etc.), sino al control del cerebro humano.
Las grandes unidades militares (barcos, aviones, tanques, submarinos, etc.) son sustituidas por un gran aparato mediático compuesto por las grandes redacciones y estudios de radio y televisión.
El bombardeo militar es sustituido por el bombardeo mediático: Las consignas y las imágenes sustituyen a las bombas, misiles y proyectiles del campo militar.
El objetivo estratégico ya no es el apoderamiento y control de áreas físicas (poblaciones, territorios, et) sino el apoderamiento y control de la conducta social masiva.
Las unidades tácticas de combate (operadores de la guerra psicológica) ya no disparan balas sino consignas direccionadas a conseguir un objetivo de control y manipulación de conducta social masiva.
Los tanques, fusiles y aviones son sustituidos por los medios de comunicación (los ejércitos de cuarta generación) y las operaciones psicológicas se constituyen en el arma estratégica y operacional dominante.
3- El blanco
Las operaciones ya no se trazan a partir de la colonización militar para controlar un territorio, sino a partir de la colonización mental para controlar una sociedad.
Los soldados de la 4GW ya no son militares, sino expertos comunicacionales en insurgencia y contrainsurgencia, que sustituyen a las operaciones militares por las operaciones psicológicas.
Las balas militares son sustituidas por consignas mediáticas que no destruyen su cuerpo, sino que anulan su capacidad cerebral de decidir por usted mismo.
Los bombardeos mediáticos con consignas están destinados a destruir el pensamiento reflexivo (información, procesamiento y síntesis) y a sustituirlo por una sucesión de imágenes sin resolución de tiempo y espacio (alienación controlada) .
Los bombardeos mediáticos no operan sobre su inteligencia, sino sobre su psicología: no manipulan su conciencia sino sus deseos y temores inconscientes.
Todos los días, durante las 24 horas, hay un ejército invisible que apunta a su cabeza: no utiliza tanques, aviones ni submarinos, sino información direccionada y manipulada por medio de imágenes y titulares.
Los guerreros psicológicos no quieren que usted piense información, sino que usted consuma información: noticias, títulos, imágenes, que excitan sus sentidos y su curiosidad, sin conexión entre sí.
Su cerebro está sometido a la lógica de Maquiavelo: "divide y reinarás": Cuando su mente se fragmenta con titulares desconectados entre sí, deja de analizar (qué, porqué y para qué de cada información) y se convierte en consumista de órdenes psicológicas direccionadas a través de consignas.
Los titulares y las imágenes son los misiles de última generación que las grandes cadenas mediáticas disparan con demoledora precisión sobre su cerebro convertido en teatro de operaciones de la Guerra de Cuarta Generación.
Cuando Ud. consume titulares con "Bin Laden", "Al Qaeda", "terrorismo musulmán": su mente está consumiendo consignas de miedo asociadas con "terrorismo", y su cerebro está sirviendo de teatro de operaciones a la "Guerra Contraterrorista" lanzada para controlar a las sociedades a escala global.
Cuando Ud. consume prensa internacional sin analizar los qué y los para qué, los intereses del poder imperial que se mueven detrás de cada noticia o información periodística, Ud. está consumiendo Guerra de Cuarta Generación.
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