sábado, 4 de junio de 2011

César Hildebrandt: “¿Objetividad? ¡Al Cuerno!”
> > Sema­na­rio “Hil­de­brandt en sus trece”, 27 de
> > Mayo del 2011
> >
> >
> > Dicen unos turis­tas infor­ma­ti­vos que han venido a
> > estas comar­cas que la prensa peruana se ha ses­gado y —
> > ha olvi­dado lo que es objetividad.
> >
> > ¿Obje­ti­vi­dad?
> >
> > ¿Cómo pode­mos ser sui­zos y fríos si esta­mos ante
> > el peli­gro de que nos gobierne la suce­sora de una
> > orga­ni­za­ción cri­minal, la única banda que en el
> > Perú
> > pudo con­tar con ejér­cito, marina, avia­ción y
> > pre­su­puesto sin límites?
> >
> > Si yo fuera espa­ñol y alguna reen­car­na­ción de
> > Franco pos­tulase a las elec­cio­nes, ¿sería dable que
> > me pidie­sen neutralidad?
> >
> > ¿Y si fuera fran­cés y un par­tido neo­nazi jaquease
> > las elec­cio­nes recor­dando a Petain, alguien podría
> > repro­char mi com­ba­tiente apa­sio­na­miento?
> > ¿No habrían sido moral­mente supe­rio­res las voces
> > del desen­ten­di­miento en el caso de Stalin?
> >
> > ¿No fue dema­siado “obje­tiva” la prensa
> > occi­den­tal cuando Hitler empe­zaba a surgir?
> >
> > Si fuera chi­leno y el hijo de Pino­chet pasase a una
> > segunda vuelta elec­to­ral, ¿sería dable que me
> > pidie­sen una mirada de nota­rio para juz­gar esa
> > desgracia?
> >
> > Esto es lo que tie­nen que saber los envia­dos, los
> > corres­ponsales y los emba­ja­do­res del pri­mer,
> > segundo y ter­cer mundo que empie­zan a visi­tar­nos: el
> > de
> > Fuji­mori no fue un res­pe­ta­ble gobierno
> > con­ser­va­dor, una opción legí­tima de li­beralismo
> > dura­mente aplicado.
> >
> > El gobierno de Fuji­mori fue una mafia que, al revés que
> > el mítico Midas, infectó todo lo que tocaba.
> >
> > Sépanlo de una vez (o recuér­denlo si lo han
> > olvi­dado): Fuji­mori cerró el Con­greso y con­vocó a
> > uno donde la verda­dera opo­si­ción no estuvo
> > repre­sen­tada;
> > abo­lió por la fuerza una Cons­ti­tu­ción
> > ela­bo­rada en con­senso y per­pe­tró, junto a sus
> > alia­dos, una que sir­vió de arma­dura para las
> > gran­des em­presas; ate­
> > rro­rizó y arrin­conó a los sin­di­ca­tos y hay
> > prue­bas de que el ase­si­nato de Pedro Huilca,
> > secre­ta­rio gene­ral de la cen­tral de
> > tra­ba­ja­do­res más impor­tante del
> > país, fue parte de una cons­pi­ra­ción fra­guada en
> > el Ser­vi­cio de Inte­li­gen­cia; corrom­pió como
> > jamás se había visto al poder judi­cial (el día del
> > golpe su
> > secuaz Mon­te­si­nos se robó una tone­lada de
> > expe­dien­tes que podían ser incó­mo­dos o con los que
> > podía chan­ta­jear); cas­tró a la Con­tra­lo­ría
> > ponién­dola al
> > ser­vi­cio de la impu­ni­dad y nom­brando a jefes
> > pusi­lá­ni­mes que jamás se le enfren­ta­ron; logró
> > que todos los coman­dan­tes en jefe de las Fuer­zas
> > Arma­das
> > (repito: todos) fue­ran ladro­nes y saca­ran di­nero en
> > efec­tivo que muchas veces carga­ron en cos­ta­les y
> > lle­va­ron a Pala­cio de Go­bierno; des­ti­tuyó
> > humi­llan­
> > te­mente, desde su Con­greso anuente, a los
> > magis­tra­dos del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal que
> > se opu­sie­ron a algu­nas de sus tro­pe­lías
> > mayo­res; alquiló a la casi
> > tota­li­dad de perio­dis­tas de la televi­sión y
> > com­pró, al cash, a los pro­pie­ta­rios de los
> > cana­les; remató las empre­sas públi­cas a pre­cio vil
> > encar­gán­dole la
> > tarea a una serie de sin­ver­güen­zas que muchas veces
> > fue­ron juez y parte dado que ofre­cían lo que ellos, en
> > socie­dad con otros, ter­mi­na­ban com­prando;
> > fue el autor inte­lec­tual de algu­nos de los más
> > noto­rios asesina­tos del lla­mado Grupo Colina, una
> > pan­di­lla de ase­si­nos que el mismo señor Fuji­mori
> > (y allí
> > están los docu­men­tos) ascen­dió, pri­mero, y
> > amnis­tió, des­pués; hizo de la Fis­ca­lía de la
> > Nación una sucur­sal del poder eje­cu­tivo y en la que
> > fue
> > tragicómica­mente céle­bre el papel que le cupo a la
> > “fis­cal vita­li­cia” Blanca Nélida Colán,
> > sen­ten­ciada des­pués a diez años de cár­cel y
> > libe­rada tras cum­plir
> > dos ter­cios de su con­dena; mal­versó alre­de­dor de
> > dos mil millo­nes de soles —ese es el cálculo
> > conser­vador— y creó una red per­so­nal y fami­liar
> > para
> > robar hasta las dona­cio­nes en efec­tivo que le
> > fue­ron entre­ga­das en Japón; per­mi­tió que su
> > ase­sor más cer­cano, Mon­te­si­nos, se enrique­ciera
> > hasta la
> > obs­ce­ni­dad (en una sola cuenta suiza se encon­tró
> > 48 millo­nes de dóla­res a su nom­bre) y, a pesar de
> > saberlo (por­que lo supo ple­na­mente el año 2000
> > cuando el perió­dico que este colum­nista diri­gía
> > difun­dió una cuenta de 2’666,660 dóla­res en el
> > limeño Banco Wiese) lo defen­dió diciendo que esa
> > pros­pe­ri­
> > dad venía de “ase­so­rías a empre­sas
> > extran­je­ras”; per­mi­tió que en su avión (el
> > pre­si­den­cial) subie­ran bul­tos ex­traños y
> > dine­ros múl­ti­ples hasta que un día
> > una inves­ti­ga­ción inde­pen­diente, aus­pi­ciada
> > por una agen­cia nor­te­ame­ri­cana, des­cu­brió 170
> > kilo­gra­mos de clor­hi­drato de cocaína escondi­do en
> > el fuse­laje
> > de la nave; creó una masiva prensa mer­ce­na­ria
> > des­ti­nada a enlo­dar a sus adver­sa­rios, prensa que
> > telediri­gía per­so­nal­mente Mon­te­si­nos; cuando
> > no pudo
> > con­se­guir una mayo­ría par­la­men­ta­ria que
> > ava­lase todas sus arbitrarie­dades, pues ordenó a
> > Mon­te­si­nos que com­prará dipu­tados sacando miles
> > de dóla­res
> > de las arcas públicas…
> >
> > Hizo todo esto y mucho más hasta que un día,
> > des­nu­dado por un video entre­gado por plata por algún
> > trai­dor, aterro­rizado hasta la pis, tré­mulo en la
> > mueca
> > y en los gallos de la voz, se embarcó otra vez en el
> > avión pre­si­den­cial, dijo que iba a Bru­nei a una
> > reunión pre­si­den­cial y apa­re­ció en Tokio, desde
> > donde
> > envió, a tra­vés de un fax, la infame carta de
> > renun­cia que hizo del Perú un país diver­ti­da­mente
> > biza­rro e inexplicable.
> >
> > Poco tiempo des­pués, reco­no­ce­ría tener la
> > nacio­na­li­dad japo­nesa, pos­tu­la­ría a la Dieta
> > que­riendo ser sena­dor, se casa­ría de men­ti­ras con
> > una mafiosa vin­
> > cu­lada con lo peor de la polí­tica nipona y
> > ter­mi­na­ría en San­tiago de Chile espe­rando la
> > amnis­tía o la amne­sia para vol­ver a las andadas.
> >
> > Ese es, a gran­des y ava­ros ras­gos, Alberto
> > Fuji­mori. Y ese fue su gobierno.
> >
> > ¿Que durante su régi­men el país derrotó al
> > terrorismo?
> >
> > Sí: el país. Por­que a Abi­mael Guz­mán lo cap­turó
> > Anto­nio Ketín Vid 1, un gene­ral de la poli­cía a
> > quien Fuji­mori odiaba y a quien trató de hacerle la vida
> > impo­si­
> > ble tras esa hazaña. Fue­ron los méto­dos dic­ta­dos
> > por el ser­vi­cio de la inteligen­cia poli­cial los que
> > des­ca­be­za­ron a Sen­dero. Y cuando Guz­mán cayó,
> > Fuji­
> > mori se hallaba pes­cando pai­ches en un río del oriente
> > peruano.
> >
> > ¿Que con él se firmó el tra­tado de paz con Ecuador?
> >
> > Sí, y eso es meri­to­rio, sobre todo si se tiene en
> > cuenta que esa paz de 1998 fue fir­mada luego de la
> > dra­má­tica derrota del ejér­cito peruano en la lla­
> > mada “gue­rra del Cenepa” de 1995, en la que nueve
> > naves aéreas del Perú fue­ron aba­ti­das con
> > cohe­te­ría de segui­miento tér­mico y en la que
> > per­di­mos a
> > dece­nas de efec­ti­vos por falta de equi­pa­miento y
> > logís­tica (eran los tiem­pos en que se robaba
> > exten­sa­mente a la hora de com­prar arma­mento: 60
> > millo­nes
> > de dóla­res en una sola com­pra de Migs rusos, como se
> > pudo pro­bar judicialmente).
> >
> > Pero, en todo caso, ¿valían Guz­mán y Ecua­dor la
> > indigni­dad de una década? ¿Somos los perua­nos gente de
> > ter­cera que debe de acep­tar el robo y el ase­
> > si­nato como costo inexo­rable de una ges­tión
> > gubernamental?
> >
> > Me dirán que Keiko no es su padre.
> >
> > Si Keiko no es su padre, ¿qué hacen con ella José
> > Chlim­per, ex minis­tro; Jorge Tre­lles, líder
> > con­gre­sal; Vicente Silva Checa, miem­bro de la mafia
> > mediá­tica
> > fuji­mo­rista; Jorge More­lli, inte­ligente
> > por­ta­voz de Fuji­mori en el canal CCN, com­prado con
> > plata negra del ejér­cito; Mila­gros Maraví, alta
> > fun­cio­na­ria del sec­tor
> > econo­mía y aliada de Mon­te­si­nos; Martha Chá­vez,
> > feroz vocera par­la­men­ta­ria; Absa­lón Vás­quez,
> > ex minis­tro y ope­ra­dor som­brío; Rafael Rey,
> > co­laborador
> > desde los comien­zos y amnis­tia­dor de ase­si­nos;
> > Augusto Bedoya, ex minis­tro; Luz Sal­gado y Car­men
> > Lozada de Gam­boa, dúo de mas­ti­nes par­la­men­ta­
> > rias; Luis Del­gado Apa­ri­cio, abo­gado impla­ca­ble
> > de la causa; Car­los Blanco, ex congresista…?
> >
> > ¿Y qué hacen San­tiago Fuji­mori y Jaime Yos­hi­yama
> > cerca?
> >
> > ¿Y por qué todos ellos, en vez de tomar una dis­tan­cia
> > hi­giénica res­pecto del con­de­nado —tal como hizo
> > la dere­cha chi­lena en rela­ción al no con­de­nado
> > Pino­chet— visi­tan la Diroes, reci­ben allí
> > ins­truc­cio­nes y con­se­jos, aliento y planes?
> >
> > No, seño­res. La pasión en este trance no sólo es
> > admi­si­ble sino que resulta moral­mente imprescindible.
> >
> > Lo que no pode­mos hacer los perio­dis­tas es men­tir,
> > in­ventar, fal­sear, titu­lar a nues­tro antojo,
> > esta­ble­cer analo­gías que no lo son, crear
> > fan­tas­mas, omi­tir
> > datos cla­ves, calum­niar, mez­clar la opi­nión con el
> > regis­tro del hecho. En resu­men, prostituirse.
> >
> > Pero en una coyun­tura como esta tene­mos el dere­cho
> > ple­no de opi­nar y prevenir.
> >
> > Y ade­más, ¿a qué obje­ti­vi­dad se refie­ren
> > algu­nos corregi­dores en visita?
> >
> > ¿A la de El País, a punto de ser des­truido como el
> > mejor perió­dico de habla his­pana por los suce­so­res
> > de Polanco y sus múl­ti­ples intereses?
> >
> > ¿A la de El Mundo, que dijo, sabiendo que men­tía, que
> > el cri­men de Ato­cha era atri­bui­ble a ETA?
> >
> > ¿A la de Ber­lus­coni y sus televisiones?
> >
> > ¿O es que hablan de Fox News y sus chi­cos del Tea Party?
> > ¿O del nuevo Wall Street Jour­nal y su olor a Mur­doch?
> > ¡Como si no supié­ra­mos que un buen
> > lote de la gran prensa mun­dial es parte de una
> > sin­fo­nía que aspira a la unanimidad!
> >
> > Pasión: no me aban­do­nes. Sólo tú me has sal­vado de
> > la peste de la aceptación.
> >

martes, 24 de mayo de 2011

El voto por la esperanza
Llegan los últimos días previos a las elecciones presidenciales en segunda vuelta para nuestro país, la polarización de las opiniones es más intensa cada vez, la línea divisoria entre un Perú profundo y rural de las provincias, y el Perú escéptico y urbano de Lima se dibuja más gruesa y clara.
Las opciones están definidas, más allá de la campaña de adjetivos e historias de fantasmas inventadas para mantener aterrorizada a la gente; la familia Fujimori y sus adláteres se han enriquecido desmedidamente con el dinero proveniente del latrocinio y la corrupción del gobierno de Alberto Fujimori, y pueden ahora solventar una millonaria campaña propagandística en todos los medios.
Para nadie es un secreto las matanzas, el robo y la corrupción del gobierno Fujimorista, su justificación final es: “matamos menos que otros...”, “robamos pero hicimos obras…”, “hubo corrupción pero la economía mejoró…”, ideas que han sido enclavadas falsamente en el interior de una mentalidad criolla urbana, la llamada “cultura combi” es decir: roba y deja robar, que no te importe lo que los demás hacen, que no te importe lo que sucede a tu alrededor porque nada va a cambiar, acostúmbrate a vivir así porque podría ser peor; el retorno de toda esta gavilla de delincuentes al gobierno tras la idílica imagen de su hija Keiko, quienes ya iniciaron nuevamente sus acciones despidiendo periodistas independientes, comprando la voz de los medios, captando las voluntades de los pobres con dádivas, nos asegura que ellos solo traerán más de lo mismo, mantenimiento del status quo, incremento de la explotación del trabajador en beneficio de los poderosos, haciendo más ricos a los demasiado ricos; esto es una amenaza.
Frente a ello un poco de esperanza, un acto de fe en el futuro, Ollanta Humala no es ningún mesías salvador, nunca creímos en la función de los caudillos, lo que la Patria necesita son verdaderos líderes, que sepan representar los intereses de sus pueblos; en estos momentos Ollanta solo representa un grupo de personas con algunas buenas intenciones, ¿es posible que logre realizarlos una vez en el gobierno?... nadie puede asegurar como se desarrollará este equipo político, es solo una expectativa probable, una posibilidad que se verá reforzada mediante la presión social que ejerzan las organizaciones ciudadanas para el cumplimiento de las metas trazadas, esta es una promesa.
 Es así que tenemos razones más que suficientes, todos los intelectuales y artistas del país con algún renombre ya se han pronunciado para evitar el engaño que con  las cifras manipuladas, por las mismas empresas encuestadoras que recibieron los fajos de dinero de manos de Montesinos en la salita del SIN, tratan de sorprender al votante; en esta segunda vuelta electoral todos los ciudadanos conscientes de su realidad, debemos cerrar el paso a la descarada campaña fujimorista, no solo movilizándonos con nuestro voto por la esperanza en el cumplimiento de las promesas de un político nuevo, sino además defendiendo  ese voto responsable en las mesas de votación, en contra de la amenaza de aquellos delincuentes que tratan de volver a apoderarse del gobierno, porque no dudamos que intentarán usar sus conocidas artimañas fraudulentas para torcer los resultados electorales a su favor.
Este 5 de Junio el Perú enfrenta una pugna entre la esperanza de una promesa y la amenaza de una gavilla de delincuentes, la dignidad nos invoca a levantar la cabeza y marchar hacia el futuro con valentía en defensa de la esperanza.

miércoles, 18 de mayo de 2011

La vieja indecencia
Por César Hildebrandt
 El único mérito que puedo concederme en esta vida moteada de algunos éxitos y muchos fracasos, en esta carrera ingrata que me eligió, en este oficio artesanal de tratar de encontrar la verdad que a pocos importa y las mentiras que ya no escandalizan, el único mérito que me concedo, digo, es no haber cedido a la tentación del medio: resígnate, así es el Perú, tolera lo que todos, créeles a los idiotas de la derecha, a los que hacen negocios turbios y a la vez editorializan en relación con “los valores de la democracia” (cuando la verdad es que se zurran en ella y en lo que significa).
 Naces en este país hermoso y complicado y la primera sugerencia que te asalta es la del estoicismo: quédate quieto, tranquilo hermano, así es esta vaina, esto no lo arregla ni el sillau. Y se te puede pasar la vida haciéndote el de la vista gorda, haciéndote el loco y asistiendo con cara de palo a las grandes mecidas.
 –Nada puedes hacer, esas son las reglas– susurra el aire tóxico de Lima.
 –Esto no lo ha cambiado nadie– remacha una sombra, la sombra de lo que pudiste ser.
 Me van a perdonar pero yo jamás creí en eso. Jamás hice el muertito en el mar de los sargazos de las voluntades, quebradas o roídas. ¿Por qué? Porque siempre creí que en el país de las cabezas gachas había que mirar lo más lejos que se pudiera. Porque viendo a las hormigas a uno le dan ganas de volar. Porque hay belleza en la rebeldía y una flácida fealdad en el conformismo.
Porque, en fin, siendo un viejo creyente del agnosticismo siempre he pensado que Jesucristo fue un hombre revoltoso asesinado por el orden imperante. Y que sin la rebeldía de Cáceres habríamos detenido nuestra historia en el mísero Iglesias. Y que sin la rebeldía de De Gaulle los franceses habrían tenido que arrastrarse junto a Petain, ese gran derechista pro nazi.
 Mi generación ha fracasado. Pudimos tener a un refundador del país y construimos a García. Pudimos tener a un inconforme consagrado por las multitudes, a alguien que estuviese más impulsado por el amor que por el odio, pero nos detuvimos en Robespierre y en sus encarnaciones criollas.
 Pudimos tener un país y lo que permitimos fue un mall. Ahora la pelota está en el tejado de los jóvenes. De ellos dependerá que este país cambie de verdad.
 Hace como mil años que vivimos hablando en voz baja, consintiendo.
Hablamos bajito cuando los incas podían desollarte. Y más bajito cuando los españoles te podían trocear. Y todavía con murmullos cuando fuimos libres de boca para afuera pero súbditos de los sucesivos caudillos que creían que el Estado era un bien raíz y una chacra para los amigotes. Así fuimos haciendo esta gran Aracataca. Macondo hicimos.
 Pensar era –y es– una anomalía. Disentir, una provocación. Rebelarse, una extensión de la locura. En un país dominado por la injusticia hablar de la injusticia te podía costar El Frontón. Y luchar contra ella, la vida.
 Frente a un Túpac Amaru hubo cien Piérolas creando sus propios califatos. Porque el miedo a la libertad no es solo el título de un libro de Fromm. Es la consigna que la derecha le ha impuesto al Perú. Está en su escudo desarmado y en sus genes vendedores mayoristas de su propio país.
 Todos roban –te dicen–. Y eso es casi una invitación a robar. Porque si todos roban, ya nadie roba.
 –Aquí no hay castigos ni recompensas, todo se olvida– te muelen repitiéndolo. Y eso es otra incitación a la impunidad.
 Lo criollo es también esta salsa espesa de quietud egoísta. Las verdaderas tradiciones peruanas no son las de Ricardo Palma: son decir sí y estar en la foto.
 ¿Exigir cambios? Eso es –dicen los que cortan el jamón y los idiotas de sus services– de chavistas, rojos, perfeccionistas, amargados y renegones. En el Perú la ira de los pobres se combate con misas o balazos y hay un estoico agazapado en cada futuro, detrás de la maleza de los días. Y cuando estemos lo suficientemente ablandados, vendrá el tiro de gracia. Y cuando venga el tiro de gracia, cuando ya no pienses sino en ti mismo y bailes solo en la loseta ínfima que te asignaron, ese será el día final de tu hechura: serás uno de ellos. Hablarás como ellos, maldecirás como ellos, venderás como ellos. Y, sobre todo, harás lo que ellos: negar al otro y sólo reconocerte entre los tuyos.
 Que los jóvenes aprendan la lección. Nada cambiará si no matamos la resignación.
Porque la democracia no consiste en votar de vez en cuando. Consiste en ejercer la libertad a cada rato.
 Los esclavos no aman la libertad –esa es una mentira altruista–. Solo los libres pueden amar la libertad y defenderla.
 La mansedumbre no es madurez sino derrota. El aguante es la amnistía crónica. La docilidad es lo que se les exigía a los negros carabalíes embarcados a la fuerza en el puerto de Macao. La libertad no mata. La paciencia es una mentira teologal que contradice a Cristo y que Cipriani aplica en cada hostia. Cristo fue impaciente. La vida es una ráfaga impaciente.
Los peruanos no nacimos un día en el que Dios estuvo enfermo, como decía Vallejo de sí mismo. Naceremos el día en que sepamos apreciar el vértigo creador de la palabra desacato. El desacato no es el caos. Caos es lo que vendrá cuando las presiones sociales, contenidas por el plomo y la mentira, revienten otra vez.
 Y ahora sería un magnífico desacato, un descomunal acto de rebelión democrática o dejarse engatusar por quienes quieren, en el colmo de la indignidad, que premiemos a la hija de un ladrón y asesino –ladrona ella misma al gozar del dinero robado– con la presidencia de la República.
Y todo por cerrarle el camino a un señor que quiere cambiar algunas cosas. Solo algunas cosas. Un señor al que la experiencia ha moderado y que se ha comprometido a no hacer experimentos anacrónicos. Pero que sí quiere que las mineras paguen lo que deben, que los impuestos sean más directos, que los viejos estén menos desamparados, que haya menos hambre y que la pobreza rural se atenúe todo lo que se pueda sin desbaratar la economía. Y que quiere también que el gas peruano abastezca primero a los peruanos y que los grandes proyectos de exploración y explotación de la minería y del petróleo se concilien con los intereses nativos y las normas ambientales que no se están cumpliendo.
 La derecha quiere volver a demostrarnos que siempre gana. Presentó cuatro candidatos –cuatro variaciones de la misma melodía: Castañeda, Toledo, PPK y K. Fujimori– y los cuatro perdieron. Ganó un hombre gris que propuso algunos cambios. Y lo peor: sale la primera encuesta pos primera vuelta y el hombre sin demasiados atributos ¡sigue ganando! Y sigue ganando porque Lima, este espanto, no es el Perú. Porque el gobierno de Las Casuarinas está en crisis. Porque el modelo García, una combinación de Caco con Friedman, drena sanguaza.
 Entonces, la derecha propone liquidar, de una vez y para siempre, esta pesadilla que aturde al dólar, baja las acciones, hace chorrear el rímel. Para eso están su tele, su radio, sus periódicos. Y se deciden por lo previsible: la campaña del terror.
Solo el terror podrá salvarlos. Porque saben que su prontuariada candidata es impresentable aun para 75 por ciento de peruanos.
 Lo único que cabe, entonces, es bombardear al incómodo reformista con todos los B-52 de la calumnia, el rumor, la mugre, la idiotez que los cándidos pueden propagar. El propósito es el homicidio político del hombre que propone algunos cambios. Y los muertos no pueden ganar elecciones.
Hablan de intromisión extranjera los que quisieran anexarse a los Estados Unidos o al Chile potente que sus tatarabuelos dejaron entrar con su cobardía y su desunión. Denuncian que la libertad de prensa peligra quienes despiden a periodistas que se niegan a sumarse al lodo de la campaña contra Humala. Y advierten que el empleo está amenazado quienes han creado la mayor cantidad imaginable de empleos basura y services explotadoras.
 Y a todo esto le llaman “elecciones democráticas”. A ensuciar la inmundicia le llaman “debate”. Y no tienen problema alguno bancando a una candidata indecente. Ellos representan la vieja indecencia de las encomiendas, las ladronas leyes de consolidación, el festín del guano. La señora K. Fujimori les cae como anillo al dedo.
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Tomado del semanario Hildebrandt en sus trece  y reproducido en el diario LA REPUBLICA, ed. 1 mayo 2011

lunes, 16 de mayo de 2011

SIGNIFICADO DE LA VOTACION DEL 5 DE JUNIO DEL 2011
Por Juan Cristóbal
I

Para votar ese día, antes debemos de preguntarnos ¿qué es el Perú? Y no tardaremos, seguramente, en respondernos: el Perú -nuestro país- es un país bastardo, ilegítimo, entregado –desde la Colonia- a las grandes potencias y poderes externos e internos que lo han desarticulado, criminalizado, narcotizado y dominado, donde  sus clases sociales antagónicas no solo se contraponen y detestan sino se odian y destruyen (en todo orden de cosas, incluso en el olvido). Donde no hay economía propia, ni sociedad, ni cultura, sino segmentos caóticos de todo ello. Donde el racismo, machismo, homofobia, los desencuentros milenarios, las rencillas de toda clase campean en sus umbrales, entrañas y linderos. Donde el desorden moral y la crueldad de sus instituciones es un absurdo banal, grosero y espeluznante. Donde su avaricia y mezquindad envejecen la existencia de los seres humanos. En síntesis, un país y sociedad donde el maltrato, el envilecimiento, la corrupción (palpable y espiritual) están a la orden del día, donde la esperanza y la conciencia parecen haberse esfumado y desaparecido para siempre.

¿Y quiénes pagan, desde siempre, esta bastardía, esta incruenta y perversa situación? Los inocentes, los que no tienen culpa, los que no tienen nada, los pobres, los explotados, humillados y marginales. ¿Se puede amar a un país así? Lamentablemente, sí. Lo  comprobamos a diario.


II

Pero hay una candidata, Keiko Fujimori, que merece la siguiente reflexión.

Es verdad que nuestra patria, cuya historia social y política no es la más ejemplar de todas, sufrió, de manera casi enfermiza, a partir de los 90, el ejercicio del poder casi absoluto de un ingeniero agrónomo, Alberto Fujimori (padre de la candidata), en correspondencia con su asesor, el capitán Vladimiro Montesinos, que años antes había sido declarado “traidor a la patria” por las propias Fuerzas Armadas y que luego se convertiría en el más encumbrado corruptor del régimen, con el aval del ingeniero.

Ellos gobernaron el país cerca de una década como un enorme burdel, luego entraron en desgracia, especialmente por unos “vladivideos” que se conocieron a través de la TV, donde se destapó la enorme corrupción que existía no sólo en los diversos sectores políticos, comenzando por la cúspide del poder, sino también entre los empresarios, los dueños de los medios de comunicación social, el poder judicial, periodistas de todo mando y laya, intelectuales, sectores laborales, es decir, casi todo el tejido social del país. A esto habría que añadirle la conformación de grupos paramilitares, el más connotado el denominado “Colina”, (como un ejército de “macros”) que mataban a mansalva a sus opositores, sean ancianos, mujeres y niños, y a todo aquel que defendiese los derechos humanos de la población. Súmese también el terrorismo de estado (con las fuerzas armadas a la cabeza), el crimen organizado, desapariciones, matanzas, encarcelamientos, presiones psicológicas, en fin, todo tipo de decisión para imponer un poder brutal que odiaba la dignidad y la cultura rebajándolas al nivel de la inmoralidad, con la ayuda del terror.

Este clima social y político que vivía el país (y que continuó viviéndolo con algunos retoques hasta el presente) era desastroso. Suprimió derechos laborales, entregó nuestras riquezas naturales a las grandes empresas y consorcios transnacionales, encubrió mafias, saqueó sentimientos humanos, propició -vía el pragmatismo-, el cinismo, la crueldad y la cobardía, nos hundió, en buena cuenta, en la más horrenda miseria moral al ser tratados como sub-humanos, es decir, como decía Lezama Lima, “a la dolorosa reducción del yo a la nada”. Sentimos estoy seguro,, por todo ello, una profunda depresión y un gran escepticismo frente a todo lo que podía significar, confianza en el ser humano, esperanza o cambio social. Se sumaría a tal desesperanza la división de la izquierda y del campo popular, mientras el poder de la derecha se envalentonaba y hacía lo que quería. Comenzaron las traiciones de mucha gente socialista (visible y de la otra) que se pasó al fujimorismo y a la delación. El caso más notorio fue el del historiador Pablo Macera.

III

Este es, pues, el país que quisiéramos salvar y que nos enfrenta a dos fuerzas dispares, pero en algunos casos semejantes. Keiko significa todo lo que significó su padre. Y Humala, con todos sus retrocesos y retoques es un misterio. Y como todo misterio una posibilidad y esperanza. Que cada quien vote lo que su conciencia le diga y dictamine, pero ojo con la criminalidad artera. Pero también con el misterio. Lo que sí debemos es prepararnos para defender nuestros derechos, nuestros más absolutos derechos, de manera colectiva y organizada, desde el día mismo que vivimos hasta el día que tengamos que morir, que sea con la más tierna y generosa solidaridad. Este es el gran reto que debemos afrontar frente a los actuales candidatos.

Lima16 de mayo, del 2011

jueves, 28 de abril de 2011

¿Ahora si estás seguro por quién vas a votar?
La campaña en los medios
Llegando a la recta final de las elecciones presidenciales, los ánimos aparecen soliviantados, las opiniones de la ciudadanía se polarizan dramáticamente, los medios exacerban esta polarización, cada uno de los candidatos aparece como la imagen del mismísimo diablo en la personificación de su oponente; los amigos, familiares, compañeros de trabajo y conocidos, se separan en trincheras irreconciliables, si no votas por mi candidato… no puedes ser mi amigo; ya se anuncian las desgracias y la catástrofe que azotarán el país si gana el candidato oponente, algunos incluso ya están haciendo sus planes para abandonar el país en caso que esto suceda, los más inseguros se lavan las manos y plantean el voto en blanco; todo el futuro parece ser un apocalipsis desde esta perspectiva.
La segunda vuelta electoral
Toda esta experiencia debería llamarnos a la reflexión para replantear este sistema de elección por segunda vuelta; aunque es la base de su fundamento, preguntémonos… ¿realmente se legitima en la ciudadanía un candidato que obtiene más de 50% en una segunda vuelta electoral?... ¿acaso con este método se respeta la preferencia del ciudadano, obligándolo a elegir entre dos únicas opciones en segunda vuelta? ¿van a variar las apreciaciones políticas del ciudadano porque ahora tiene solo dos candidatos entre los cuales elegir?
Más allá de la supuesta legitimación del candidato, esto debería movernos a reflexionar sobre los peligros que esta gran conmoción política causa en el cuerpo social del país, el manejo que se hace de la psicología de masas puede llegar a explotar en violencia fácilmente, los medios manipulan las mentes y luego pierden el control del monstruo de su creación; sin contar además con los enormes costos económicos que una campaña de esta naturaleza implica; la democracia significa tolerancia con la diversidad, no podemos intentar uniformizar las opiniones, ni las creencias; democracia significa, además del mandato de las mayorías, el respeto a las minorías; es el reconocimiento de que nadie es dueño de la verdad absoluta, todos vamos aprendiendo juntos en el camino.
Una legitimación se justificaría como realmente necesaria en el caso que los votos ciudadanos llegaran a tal dispersión que el candidato mayoritario no alcanzara un mínimo respetable, digamos que podría ser el 20% de los votantes, entonces cabría la figura de segunda vuelta, y aún entonces, respetando la diversidad y el derecho de las minorías, se pasaría a una segunda votación entre los cuatro candidatos más votados, o finalmente a la ratificación en el Congreso, evitando generar conmociones políticas y fortaleciendo así el sistema democrático.

Más allá del maniqueísmo especulativo
La verdad fría y desapasionada es que nadie es santo, ni demonio, cada uno de los candidatos tiene sus fuerzas y debilidades, como todos los seres humanos; estoy seguro que Keiko no querrá repetir los errores de su padre, tal como Alan no repitió sus desastres del primer gobierno… creó unos nuevos, pero eso es otra historia, actualmente  ya no hay terroristas que matar, la presión social le impediría amnistiar a su padre y a su padrino, por lo menos a jurado por Dios que no lo hará, además todos estarían con los ojos puestos en el fisco pues conocen sus mañas para apropiarse del dinero del Estado, así que le sería difícil volver a las andadas, en lo de la manipulación de las instituciones y los medios tendría que ser más cautelosa, dada la experiencia anterior, y por seguro que continuaría regalando bolsas de arroz y computadoras en los pueblos jóvenes, como hacía su padre; en el caso de Ollanta este evitaría asemejarse a Chávez, con quién tanto lo han comparado para asustar a los creyentes, las obligaciones con sus patrocinadores le obligarían a ser cauteloso con los cambios en el sistema económico, tiene que mantener las ganancias en el mercado, la presión internacional le obligaría a respetar los tratados firmados, nadie puede vivir aislado del mundo actualmente, y la presión interna causada por la expectativa política, le obligaría a ceder ante algunas demandas sociales, podrían también implementarse algunas regulaciones en defensa de los recursos naturales del país, aunque con mucha paciencia y dificultad, por otro lado los intelectuales de su entorno podrían generar algunas ideas interesantes para el desarrollo nacional; en suma, no hay ningún apocalipsis ad portas, los cambios que pudieran producirse en uno u otro sentido serían muy moderados.
El significado de la democracia en la posmodernidad
Esta reflexión debería hacernos recapacitar acerca de nuestro sistema de elección, bajo las circunstancias de los tiempos en que vivimos es ineficaz continuar utilizando la delegación de poderes, no deberíamos delegar en una persona, sea quien sea, el poder de hacer decisiones que afectan todo nuestro modo de vida, el poder de una persona es corruptor, y el poder absoluto es absolutamente corruptor, parafraseando a Lord Acton; el balance del poder necesita colectivizarse, lo más racional es tener un sistema de democracia representativa, donde las personas que sean elegidas solo pueden hacer aquellas cosas que por mandato ciudadano sean aprobadas, sin importar cual sea su opinión al respecto, nadie si no nosotros  podemos decidir qué es lo mejor para nosotros mismos, de tal manera que el desacato al mandato ciudadano no solo deviene en su inmediata destitución, sino en su enjuiciamiento y carcelería, por norma constitucional.
La tarea de una Asamblea Constituyente
Por supuesto que estas medidas necesitan ser tomadas dentro del marco de una Asamblea Constituyente, las reformas de segunda generación que modernizarían el aparato del Estado, quedaron en el saco de las promesas incumplidas después de la marcha de los cuatro suyos; de todas las recomendaciones preparadas por los expertos internacionales a inicios del milenio, nuestros gobernantes interesados solamente efectivizaron la venta de las empresas estatales, porque era lo que más les aprovechaba en su carrera de rapiña, para enriquecerse con el tesoro público; ahora necesitamos incidir con una mayor educación ciudadana para salir al encuentro de los cambios en este sentido, retomamos el tipo de educación que nos da la vida a través de la experiencia, y empezamos a ejercer toda la presión necesaria sobre la clase dirigente del país conducente a ejecutar la transformación que nuestro Perú necesita para enfrentar con éxito la era posmoderna, es decir la refundación de la Patria.
Lo que objetivamente debemos tener en cuenta
Si hoy día, racionalmente y sin apasionamientos decidimos votar por Ollanta, no es porque  estamos seguros que hará un grandioso gobierno y dará solución a todos los problemas que tenemos, ni porque, en oposición, especulamos que la alternativa fujimorista será  una catástrofe nacional y el apocalipsis anunciado, sino porque pensamos que a pesar de las dudas que se merece, el representa por el momento la mejor alternativa de desarrollo para el país, el respaldo que aquellos intelectuales de gran calidad hacen en su equipo de gobierno merecen la oportunidad de demostrar que cosa son capaces de construir en estos siguientes cinco años, y nuevamente recalcando: no hay cheque en blanco, solo la presión social y la movilización ciudadana, son capaces de mantener un control del poder por el momento, hay que mantenerse alerta y vigilante, esa es la consigna.
Por último, no se puede negar la evidencia y tal como reza el lema: podemos tener muchas dudas sobre Ollanta… pero de Keiko ¡tenemos pruebas!, esto es más que suficiente razón para decidir el voto, no queremos seguir aceptando la corrupción generalizada solo porque mejoró la economía, no queremos seguir aceptando los crímenes de estado solo porque acabó con el terrorismo, no queremos seguir aceptando el robo y latrocinio solo porque hizo algunas obras, no queremos seguir aceptando la dictadura solo porque no queremos aceptar la responsabilidad de tomar nuestras propias decisiones o porque no tenemos la fuerza moral para hacer respetar nuestros derechos.
Lo que en realidad somos
Espero que estas reflexiones realmente hagan meditar de manera personal a cada cual, lejos de la manipulación maniqueista proveniente de las informaciones que corren por los medios y las redes; capacidad ejercida porque somos individuos racionales y tenemos que asumir nuestras responsabilidades ciudadanas, así es la democracia.
Finalmente, todos, así como los individuos, los grupos sociales, las comunidades y los países, solo consiguen aquello que se merecen, por ende, nuestro próximo gobernante será solo aquel que realmente nos merecemos, sea por nuestras luchas y nuestros esfuerzos o sea por nuestras debilidades y negligencias, no hay lugar para pesares; ¿queremos cambiar esa realidad?... trabajemos en ello, no para las próximas elecciones, ya que un porcentaje mayor de votos cada cinco años no construirá la patria que queremos, lo que colocará a nuestro país en la vanguardia de la sociedad posmoderna, es el avance desde una democracia delegativa que se demuestra inoperante, hacia una democracia representativa, que se demuestre flexible e inclusiva, donde sea la voluntad ciudadana la que mueva los hilos del poder y no un puñado de políticos profesionales que la detentan en nombre de una masa de gente que desistió de ejercer su derecho a manejar sus propios destinos.

viernes, 22 de abril de 2011

  • Guerra de Cuarta Generación:


Cuidado, su cerebro está siendo bombardeado - Parte I

   
La cuarta guerra mundial ya comenzó. Mientras Ud. descansa, mientras Ud. consume, mientras Ud. goza de los espectáculos que le ofrece el sistema, un ejército invisible se está apoderando de su mente, de su conducta y de sus emociones. Su voluntad está siendo tomada por fuerzas de ocupación invisibles sin que Ud. sospeche nada. Las batallas ya no se desarrollan en espacios lejanos, sino en su propia cabeza. Ya no se trata de una guerra por conquista de territorios, sino de una guerra por conquista de cerebros, donde Ud. es el blanco principal. El objetivo ya no es matar, sino controlar, las balas ya no apuntan a su cuerpo, sino a sus contradicciones y vulnerabilidades psicológicas. Su conducta está siendo chequeada, monitoreada, y controlada por expertos. Su mente y su psicología están  siendo sometidas a operaciones extremas de guerra de cuarta generación. Una guerra sin frentes ni retaguardias, una guerra sin tanques ni fusiles, donde Ud., es a la vez, la víctima y el victimario.


Por Manuel Freytas / Redes Alternativas JMG


1.

Guerra de Cuarta Generación

Guerra de Cuarta Generación (Fourth Generation Warfare - 4GW) es el término usado por los analistas y estrategas militares para describir la última fase de la guerra en la era de la tecnología informática y de las comunicaciones globalizadas.

En 1989 comenzó la formulación de la teoría de la 4GW cuando William Lind y cuatro oficiales del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos, titularon un documento: "El rostro cambiante de la guerra: hacia la cuarta generación".

Ese año, el documento se publicó simultáneamente en la edición de octubre del Military Review y la Marine Corps Gazette.

Si bien en sus primeros tramos de la década del noventa la teoría no fue precisada ni se expresó claramente qué se entiende por 4GW, el concepto luego fue asociado a la Guerra Asimétrica y a la "Guerra Contraterrorista".

William Lind escribió su esbozo de teoría, en momentos en que la Unión Soviética ya había sido derrotada en Afganistán e iniciaba su colapso inevitable como sistema de poder mundial.

Por lo tanto, a la Guerra de Cuarta Generación se la visualiza como una hipótesis de conflicto emergente de la pos-Guerra Fría, en tanto que algunos analistas relacionan su punto de partida histórico con los atentados terroristas del 11-S en EEUU.

En cuanto a la evolución de las fases de la guerra hasta la cuarta generación, se la describe así:

Fase inicial: arranca con la aparición de las armas de fuego y alcanzaría su máxima expresión en las guerras napoleónicas. Las formaciones lineales y el "orden" en el campo de batalla constituyen sus principales rasgos y el enfrentamiento entre masas de hombres, su esencia. La Guerra de Primera Generación corresponde a los enfrentamientos con tácticas de líneas y columnas.

Fase segunda: comienza con el advenimiento de la Revolución Industrial y la disponibilidad en el campo de batalla de medios capaces de desplazar grandes masas de personas y de desatar poderosos fuegos de artillería. El enfrentamiento de potencia contra potencia y el empleo de grandes recursos, constituye el rasgo esencial de esta generación. La Primera Guerra Mundial es su ejemplo paradigmático.

Fase tercera: se caracteriza por la búsqueda de neutralización de la potencia del enemigo mediante la detección de flancos débiles con la finalidad de anular su capacidad operativa, sin necesidad de destruirlo físicamente. La Guerra de Tercera Generación fue  desarrollada por el Ejército Alemán en el conflicto mundial de 1939-1945 y es comúnmente conocida como “guerra relámpago” (Blitzkrieg). No se basa en la potencia de fuego, sino en la velocidad y sorpresa. Se identifica esta etapa con el empleo de la guerra psicológica y tácticas de infiltración en la retaguardia del enemigo durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1991, el profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén Martín Van Creveld publicó un libro titulado "La Transformación de la Guerra", que aportaría sustento intelectual a la teoría de la 4GW.

El autor sostiene que la guerra ha evolucionado hasta un punto en que la teoría de Clausewitz resulta inaplicable.

Van Creveld prevé que en el futuro las bases militares serán reemplazadas por escondites y depósitos, y el control de la población se efectuará mediante una mezcla de propaganda y terror.

Las fuerzas regulares se irán trasformando en algo diferente a lo que han sido tradicionalmente, señala Van Creveld. También prevé la desaparición de los principales sistemas de combate convencionales y su conversión en conflictos de baja intensidad (también llamados Guerras Asimétricas).

La variante "contraterrorista"
Tras los ataques terroristas del 11-S en EEUU,  la Guerra de Cuarta Generación se complementa con el uso del  "terrorismo mediatizado" como estrategia y sistema avanzado de manipulación y control social.

Se produce, por primera vez, el uso sistematizado del "terrorismo" (realizado por grupos operativos infiltrados en la sociedad civil) complementado con Operaciones Psicológicas Mediáticas orientadas al aprovechamiento social, político y militar del hecho "terrorista".

La "Guerra Contraterrorista" (una variante complementaria  de la Guerra de Cuarta Generación) borra las fronteras tradicionales entre "frente amigo" y "frente enemigo" y sitúa como eje estratégico de disputa la guerra contra un enemigo universal invisible diseminado por todo el planeta: el terrorismo.

La lógica del "nuevo enemigo" de la humanidad, identificada con el terrorismo tras el 11-S, se articula operativamente a partir de la "Guerra Contraterrorista" que compensa la desaparición del "enemigo estratégico" del capitalismo en el campo internacional de la Guerra Fría: la Unión Soviética.

La "guerra preventiva" contra el "terrorismo"  (como veremos más adelante) produce un salto cualitativo en la metodología y en los recursos estratégicos de la Guerra de Cuarta Generación al servicio de los intereses imperiales de la potencia hegemónica regente del sistema capitalista: EEUU.

La "guerra inter-potencias" (o inter-países") expresada en la confrontación "Este-Oeste", desaparece con la Unión Soviética, y  es sustituida, a partir del 11-S,  por la "Guerra Contraterrorista" librada por todas las potencias y por el Imperio regente (EEUU)  contra un sólo enemigo: el terrorismo "sin fronteras".

El desarrollo tecnológico e informático, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convertirán a la Guerra Psicológica Mediática en el arma estratégica dominante de la 4GW, en su variante "contraterrorista".

Las operaciones con unidades militares son sustituidas por operaciones con unidades mediáticas, y la acción psicológica con el "terror" sustituye a las armas en el teatro de la confrontación.

De esta manera, y a partir del 11-S norteamericano, la "Guerra Contraterrorista" y la "Guerra Psicológica", conforman las dos columnas estratégicas que sostienen a la Guerra de Cuarta Generación, con los medios de comunicación convertidos en los nuevos ejércitos de conquista.

2. Guerra Psicológica (o Guerra Sin Fusiles)

En la definición conceptual actual, la columna vertebral de la Guerra de Cuarta Generación se enmarca dentro del concepto de "guerra psicológica", o "guerra sin fusiles", que fue acuñado, por primera vez, en los manuales de estrategia militar de la década del setenta.

En su definición técnica, "Guerra Psicológica", o "Guerra sin Fusiles", es el empleo planificado de la propaganda y de la acción psicológica orientadas a direccionar conductas, en la búsqueda de objetivos de control social, político o militar, sin recurrir al uso de la armas.

Los ejércitos militares, son sustituidos por grupos operativos descentralizados especialistas en insurgencia y contrainsurgencia, y por expertos en comunicación y psicología de masas.

El desarrollo tecnológico e informático de la era de las comunicaciones, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convertirán a las operaciones de acción psicológica mediática en el arma estratégica dominante del la 4GW.

Como en la guerra militar, un plan de guerra psicológica está destinado a: aniquilar, controlar o asimilar al enemigo.

La guerra militar y sus técnicas se revalorizan dentro de métodos científicos de control social, y se convierten en una eficiente estrategia de dominio sin el uso de las armas.

A diferencia de la Guerra Convencional, la Guerra de Cuarta Generación no se desarrolla en teatros de operaciones visibles.
No hay frentes de batalla con elementos materiales: la guerra se desarrolla en escenarios combinados, sin orden aparente y sin líneas visibles de combate, los nuevos soldados no usan uniforme y se mimetizan con los civiles.

Ya no existen los elementos de la acción militar clásica: grandes unidades de combate (tanques, aviones, soldados, frentes, líneas de comunicación, retaguardia, etc.)

Las bases de planificación militar son sustituidas por pequeños centros de comando y planificación  clandestinos, desde donde se diseñan las modernas operaciones tácticas y estratégicas.

Las grandes batallas son sustituidas por pequeños conflictos localizados, con violencia social extrema, y sin orden aparente de continuidad.

Las grandes fuerzas militares son sustituidas por pequeños grupos operativos (Unidades de Guerra Psicológica) dotados de gran movilidad y de tecnología de última generación, cuya función es detonar desenlaces sociales y políticos mediante operaciones de guerra psicológica.

Las unidades de Guerra Psicológica son complementadas por Grupos Operativos, infiltrados en la población civil con la misión de detonar hechos de violencia y conflictos sociales.

Las tácticas y estrategias militares, son sustituidas por tácticas y estrategias de control social, mediante la manipulación informativa y la acción psicológica orientada a direccionar conducta social masiva.

Los blancos ya no son físicos (como en el orden militar tradicional) sino psicológicos y sociales. El objetivo ya no apunta a la destrucción de elementos materiales (bases militares, soldados, infraestructuras civiles, etc.), sino al control del cerebro humano.

Las grandes unidades militares (barcos, aviones, tanques, submarinos, etc.) son sustituidas por un gran aparato mediático compuesto por las grandes redacciones y estudios de radio y televisión.

El bombardeo militar es sustituido por el bombardeo mediático: Las consignas y las imágenes sustituyen a las bombas, misiles y proyectiles del campo militar.

El objetivo estratégico ya no es el apoderamiento y control de áreas físicas (poblaciones, territorios, et) sino el apoderamiento y control de la conducta social masiva.

Las unidades tácticas de combate (operadores de la guerra psicológica)  ya no disparan balas sino consignas direccionadas a conseguir un objetivo de control y manipulación de conducta social masiva.

Los tanques, fusiles y aviones son sustituidos por los medios de comunicación (los ejércitos de cuarta generación) y las operaciones psicológicas se constituyen en el arma estratégica y operacional dominante.

3- El blanco

En la Guerra sin Fusiles, la Guerra de Cuarta Generación (también llamada Guerra Asimétrica), el campo de batalla ya no está en el exterior, sino dentro de su cabeza. 

Las operaciones ya no se trazan a partir de la colonización militar para controlar un territorio, sino a partir  de la colonización mental para controlar una sociedad.

Los soldados de la 4GW ya no son militares, sino expertos comunicacionales en insurgencia y contrainsurgencia, que sustituyen a las operaciones militares por las operaciones psicológicas.

Las balas militares son sustituidas por consignas mediáticas que no destruyen su cuerpo, sino que anulan su capacidad cerebral de decidir por usted mismo.

Los bombardeos mediáticos con consignas están destinados a destruir el pensamiento reflexivo (información, procesamiento y síntesis) y a sustituirlo por una sucesión de imágenes sin resolución de tiempo y espacio (alienación controlada) .

Los bombardeos mediáticos no operan sobre su inteligencia, sino sobre su psicología: no manipulan su conciencia sino sus deseos y temores inconscientes.

Todos los días, durante las 24 horas, hay un ejército invisible que apunta a su cabeza: no utiliza tanques, aviones ni submarinos, sino información direccionada  y manipulada por medio de imágenes y titulares.

Los guerreros psicológicos no quieren que usted piense información, sino que usted consuma información: noticias, títulos, imágenes, que excitan sus sentidos y su curiosidad, sin conexión entre sí.

Su cerebro está sometido a la lógica de Maquiavelo: "divide y reinarás": Cuando su mente se fragmenta con titulares desconectados entre sí, deja de analizar (qué, porqué y para qué de cada información) y se convierte en  consumista de órdenes psicológicas direccionadas a través de consignas.

Los titulares y las imágenes son los misiles de última generación que las grandes cadenas mediáticas disparan con demoledora precisión sobre su cerebro convertido en teatro de operaciones de la Guerra de Cuarta Generación.

Cuando Ud. consume titulares con "Bin Laden", "Al Qaeda", "terrorismo musulmán":   su mente está consumiendo consignas de miedo asociadas con "terrorismo", y su cerebro está sirviendo de teatro de operaciones a la "Guerra Contraterrorista" lanzada para controlar a las sociedades a escala global.

Cuando Ud. consume prensa internacional sin analizar los qué y los para qué, los intereses del poder imperial que se mueven detrás de cada noticia o información periodística, Ud. está consumiendo Guerra de Cuarta Generación.