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jueves, 25 de junio de 2020

IZQUIERDAS Y DERECHAS EN LA PANDEMIA


Coronavirus Perú | Se elevó a 58.526 el número de casos ...
Ha sido muy evidente la cruda e inmoral desnudez del sistema develada por la emergencia de la pandemia, la gran mayoría de la población levanta la voz exigiendo medidas que les permitan afrontar la delicada situación que están sufriendo, el gobierno ha ejecutado acciones muy tibias e ineficientes para ayudar a sus ciudadanos en esta tragedia que están viviendo.
¿Y cuáles son las respuestas políticas de los diferentes sectores sociales que se suponen que nos representan?
La única propuesta estructurada y coherente que se conoce hasta la fecha es la que levantan los sectores de izquierda, que implica un ingreso básico universal de mil soles mensuales, pero realmente universal, esto significa que el derecho alcanza a todo mayor de edad a través de su DNI, cuyas únicas exclusiones serian aquellos que por su tipo de trabajo aún siguen recibiendo su salario y aquellos que por el alto monto de patrimonio no lo necesitan, pero además esta medida tiene que ir acompañada de la reestructuración de los pagos de servicios básicos como agua, electricidad, renta o hipoteca, así como otros no tan básicos como telefonía, internet, TV cable y las deudas por préstamos bancarios o créditos comerciales, lo que significa una “paralización perfecta” nadie paga, nadie cobra; lo que no se reduce a una propuesta populista, porque no estamos hablando de condonar las deudas, solo se reestructuran dividiéndolas en doce meses sin intereses, a comenzar desde el levantamiento de la cuarentena, esto permitiría a la gran mayoría de la población acatar una cuarentena rigurosa y detener exitosamente el contagio en un par de meses.
Además, por supuesto, tienen que tomarse medidas para incrementar exponencialmente las pruebas y hacer el seguimiento de contactos para aislar convenientemente a los contagiados y dar el auxilio necesario a los más graves.
Los recursos para adoptar estas medidas existen, están al alcance de las autoridades que dirigen el país, lo que hace falta es la decisión política de tomar las riendas del país y empezar a hacer las cosas bien.
En el Washington Post han publicado un análisis sobre la situación peruana y lo que dice, básicamente, es que el Perú tenia todas las ventajas para enfrentar la pandemia con relativo éxito, en primer lugar porque teniendo una economía floreciente, con un crecimiento sostenido durante la última década, tiene reservas importantes que le permiten acceder  los recursos necesarios para enfrentar la emergencia sanitaria, segundo, que fue uno de los primeros países en tomar medidas restrictivas en América Latina, además de que dichas medidas fueron de las mas estrictas, con toque de queda y patrullaje militar.
Pero hasta allí llego la ventaja del país, entonces empezaron sus mayores problemas, ¿cómo se puede mantener a toda una población de 30 millones encerrados en casa, sin poder ir a trabajar, por lo tanto, sin ingresos económicos, por varios meses, como se supone que van a cubrir sus necesidades básicas?
Empezaron dando un bono de 360 soles, pero focalizado solamente en los sectores de pobreza extrema, con una lista elaborada en su burocracia estatal; obviamente 360 soles para un mes de cuarentena es totalmente insuficiente, pero además, estamos hablando de un país en donde mas del 60% de la fuerza laboral se mueve dentro del sector informal, gente que vive del trabajo de cada día, no reciben un salario mensual o quincenal; se dio la idea de repartir canastas de alimentos en las zonas más empobrecidas de las ciudades, primero que fueron insuficientes y luego que habiéndose destinado los fondos a las municipalidades para la compra de los víveres a ser repartidos, fue producto de la corrupción y la malversación.
Posteriormente se anuncia otro bono de 720 soles, esta vez lo llaman “universal”, pero de universal solo tiene el nombre, pues nuevamente empiezan a elaborar listas en los salones de la burocracia estatal, el bono “universal” no alcanza a todos, ni mucho menos, y aun son 720 soles luego de tres meses de cuarentena, ¿Quién sobrevive con ese monto?
También se ejecutan programas de reactivación económica destinándose ingentes cantidades de dinero a rescatar a las grandes empresas, las mismas que dejaron en la calle a sus trabajadores en el marco de la “suspensión perfecta” decretada por el gobierno y que les permitía despedirlos sin beneficios, muchas de las cuales tienen sus intereses en el extranjero, delegando menos del 10% del financiamiento a las pequeñas y microempresas.
La infraestructura del sector salud, a cargo del Estado,  ha sido deficiente desde la fundación de la Republica, pero el sistema económico neoliberal no ha hecho sino empeorar esas condiciones, en el marco de la libre empresa, el Estado se ve recortado en sus facultades y las cadenas de farmacias y las clínicas privadas pueden establecer los precios de sus productos y servicios a su libre albedrío, aun en tiempos de emergencia nacional como los que vivimos; sin embargo, si reclaman la ayuda del gobierno para sus negocios.
Claramente este gobierno ha tomado postura del lado de la gran empresa, representada por la CONFIEP, esta usando los recursos del Estado para “salvar la economía del país” según sus propias declaraciones, pero en realidad lo que se “salva” es el negocio de los grandes capitales.
El supuesto es que  evitando que las empresas cierren y vayan a la quiebra, se salvara los puestos de trabajo para cuando la cuarentena finalice, pero esta es una premisa falsa, no son las empresas las que crean el empleo para los trabajadores, es el publico usuario quien crea las oportunidades para la empresa y son los trabajadores quienes sostienen a la empresa creando sus productos y dando los servicios, son finalmente estos mismos trabajadores, en su calidad de consumidores los que inyectan el capital a las empresas comprando sus productos; si no ayudamos a sobrevivir a esta población, se rompe la cadena económica,  la demanda del consumo caerá intempestivamente y las empresas tendrán un mercado muy recortado que abastecer; moraleja: la empresa depende de sus trabajadores, no los trabajadores de la empresa.
La derecha en el Perú no ha hecho una propuesta directa y estructurada para salir de esta crisis, pero en los hechos podemos leer su pensamiento político: ¡hay que salvar la economía! (léase, salvemos nuestros negocios) ¿y la gente? … pues los que tienen dinero para pagar los costos de su salud, se salvaran, los que no tendrán que morir, después de todo vivimos con una sobrepoblación, como que la pandemia viene a ser un fenómeno natural que puede equilibrar los recursos; ya lo dijo Rosa María Palacios, una de sus voceras: “el que quiere darse el gusto de atenderse en una clínica particular, que pague”.
¿Qué es lo que recomiendan los expertos epidemiólogos a nivel internacional? Aparte de una estricta cuarentena, se necesita expandir e intensificar la toma de test, de esta manera identificar a los contagiados, rastrear a sus contactos, tomarles la prueba y así continuar la cadena para poder aislar a la población contagiada y detener la propagación del virus.
Otra de las técnicas, usada en China, es dividir las ciudades en sectores e incomunicar estos sectores impidiendo el tránsito entre ellos, luego ir tomando pruebas a los habitantes de cada sector, aislar a los positivos y así se puede ir abriendo sector por sector sabiendo que no hay contagiados dentro de ellos.
La propuesta defendida por los sectores de izquierda es la mas sensata en medio del caos generado por esta emergencia, donde la cuarentena ha sido rota de hecho por la gente que no puede subsistir sin un ingreso diario y donde el sistema de salud esta colapsando debido a la cantidad de contagiados que día a día se van sumando.
La derecha, que nunca ha sabido ponerse la camiseta de la patria, solo levanta la voz para defender sus intereses mezquinos, la ganancia a costa de la necesidad ajena, amparándose en una constitución draconiana, impuesta por una dictadura política, cuya filosofía se centra y defender el patrimonio del gran capital; una constitución de corte neoliberal, cuyos principios económicos ya han sido rebatidos en gran parte del mundo.
La izquierda, desde varios años atrás, viene levantando la bandera de una nueva constitución, mediante la cual se implante el desarrollo de una democracia basada en la voluntad popular y un sistema económico instituido sobre la equidad de los individuos.
Ojalá que este año vivido bajo tanta presión y tantas urgencias, nos haga reflexionar en como queremos que sea nuestra patria una vez acabada la pandemia.


viernes, 15 de mayo de 2020

LA RENTA UNIVERSAL


Es la renta básica universal la respuesta a la pobreza, la ...
La lucha contra el coronavirus exige que se haga efectiva una cuarentena para evitar que el contagio de persona a persona expanda el virus y se multipliquen las muertes como consecuencia.
Pero para lograr que las personas se queden en sus casas sin trabajar, muy especialmente en un país donde mas del 50% de la economía es informal, es necesario asegurar que estas personas tengan suficientes ingresos para sobrevivir durante este periodo, que está durando varios meses.
De los treinta millones de habitantes que tiene el país, descontando los menores de edad, los que aun reciben su salario, los pensionistas y los de altos ingresos, nos deja con alrededor de diez millones, una renta de mil soles mensuales por cada uno de estos ciudadanos significaría un egreso de mil millones de soles.
Recientemente el gobierno dispuso de treinta mil millones de soles como ayuda a las empresas y hace poco duplico esa cifra; con esa cifra se pudo subvencionar la renta universal durante seis meses, haciendo totalmente innecesario el apoyo a las empresas, porque de esta manera hasta los mismos pequeños y medianos empresarios recibirían este ingreso para sobrevivir hasta que la cuarentena termine.
Entendiendo que, además, se tiene que refinanciar las deudas durante los meses que dure la cuarentena, distribuyendo estas en doce cuotas sin intereses, para que todos tengan posibilidad de pagar; deudas que se refieren a servicios de electricidad, agua, teléfono, internet, cable, tarjetas de crédito y créditos financieros; de esta manera se activa una “paralización perfecta”, nadie trabaja, nadie cobra, nadie paga, hasta que la cuarentena finalice y podamos reactivar la economía en las m ismas condiciones en que la detuvimos.
Solo de esta manera podemos exigir que la población acate una cuarentena rigurosa y de esta manera acabar con la expansión del virus en el país.
Esto requiere de una determinante decisión política, que significa un cambio de enfoque del gobierno, pasando de proteger la economía de las empresas, a proteger la supervivencia de la población.
¿Podemos hacerlo en estas circunstancias?


lunes, 4 de mayo de 2020

CORONAVIRUS Y EL INGRESO BASICO UNIVERSAL


A Crisis Management Blueprint for COVID-19 | INSEAD Knowledge
Con la llegada de la pandemia al Perú se hizo necesaria la aplicación de una cuarentena para evitar que los contagios y por tanto las muertes se disparen exponencialmente; pero someter a la población a una inmovilidad domiciliaria requiere que se tomen medidas complementarias para asegurar su subsistencia y que, en consecuencia, la medida pueda ser acatada racionalmente.
El gobierno asigno inicialmente un bono de 380 soles focalizado en la población de extrema pobreza, el problema es que la “extrema pobreza” registrada en los organismos gubernamentales solo alcanza a una pequeña parte de los mismos, además que 380 soles es insuficiente para sobrevivir dos semanas, sin contar que no solo los de extrema pobreza están paralizados económicamente y sin ingresos para sobrevivir.
En un país donde más del 50% de trabajadores pertenecen a la economía informal y son quienes mueven un pequeño capital que debe rotar día a día para poder sobrevivir, pretender dar una asistencia solo al sector de extrema pobreza es ineficaz.
La cuarentena tuvo que extenderse dos semanas mas y luego otras dos semanas, realmente no podemos determinar, hoy día, cuando realmente podremos reabrir la economía sin el peligro que el contagio rebrote inesperadamente.
En el Perú, como en otros muchos países, los gobiernos se han preocupado en primer lugar por salvar la economía nacional, llámese los negocios de las grandes empresas, para esto gestionaron un presupuesto de 30 mil millones de soles, los cuales se destinarían a otorgar préstamos, a través de la banca privada, a las empresas con mínimos intereses, con la finalidad de evitar su quiebra financiera.
Por supuesto los gigantes financieros no desaprovechan la oportunidad de incrementar sus ganancias, así sea a costa de la desgracia ajena, el bono solidario de 380 soles también fue distribuido a través de a banca privada, la cual no tuvo reparo en cobrar sus comisiones por el servicio; por eso los prestamos otorgados a las empresas desde los 30 mil millones que el gobierno desembolsó a un interés de 0.25% ellos lo cobran a 8% a sus usuarios.
La prolongación indefinida de la cuarentena y la presión de algunos sectores políticos de izquierda, así como la evolución en las redes sociales, obligó al gobierno a otorgar un bono supuestamente universal de 760 soles, esta vez dirigido a toda la población mayor de edad que percibe ingresos menores de cinco mil soles mensuales.
Esta resulta una buena medida, pero a todas luces insuficiente, el bono, en realidad no resulta “universal”, es un bono familiar, es decir, solo tienen derecho a un bono por familia, ¿piensan que una familia de cuatro o cinco personas puede sobrevivir con 760 soles al mes?
En primer lugar, no debe ser un bono, que significa que se otorgará por única vez, mientras que la cuarentena obligatoria no tiene fecha de termino y pretendemos que la población cumpla con las restricciones impuestas durante todo ese tiempo, por eso en vez de bono tiene que disponerse una renta mensual, por el tiempo que dure la cuarentena; segundo, esta renta debe otorgarse a cada individuo mayor de edad identificado con su DNI, por un monto mínimo de mil soles, para que sea realmente universal.
Pero, aun así, esta renta universal no seria eficaz, si no se complementa con la refinanciación de las facturas de servicios básicos como electricidad, agua, gas, teléfono, internet, renta de viviendas y locales comerciales, hipotecas, créditos financieros, durante la duración de la cuarentena; las cuales se dividirían en 12 cuotas iguales sin recargo de intereses.
De esta manera todas las personas, desde los desempleados, los informales, pequeños y medianos empresarios, todos ellos recibirán un monto suficiente para sobrevivir sin trabajo durante los meses que dure la cuarentena, la cual podemos con la razón y la fuerza exigir que se cumpla estrictamente, así luego puedan reanudar sus labores cuando la pandemia sea controlada.
¿De cuantas personas estamos hablando? El Perú cuenta con 30 millones de habitantes, si de estos restamos los menores de edad, los jubilados que reciben su pensión, los trabajadores de servicios básicos que continúan recibiendo su salario y las personas de altos ingresos (digamos que reportan más de cien mil al año), nos quedamos con un promedio de diez millones, por mil soles cada uno el desembolso alcanzaría hasta 10 mil millones de soles; el Estado peruano ha destinado 30 mil millones para rescatar a las empresas, generando ganancias extraordinarias al sector financiero, mientras que ese monto hubiera servido para sostener a la población por tres meses; por lo que podemos afirmar que no hay incapacidad de emisión para cubrir los fondos necesarios.
Para hacer efectivo el pago de la renta a diez millones de personas, sin afectar el distanciamiento social, se les selecciona por grupo de votación dentro de sus lugares de residencia, se les separa en diez secciones de un millón cada cual, cada una cobrara un día de la semana, se necesitan 10 mil oficinas o agencias bancarias en todo el país para que cada una atienda solo a cien personas cada día, de las cuales tres mil deberán estar ubicadas en Lima Capital; no es demasiado complicado, solo se necesita decisión política y una buena capacidad de organización.
Por ahora parece que el gobierno ha puesto su prioridad en hacer un salvataje de “la economía nacional” (entiéndase la gran empresa), antes que direccionar la ayuda a los trabajadores; existe una errada interpretación que nos hace creer que la empresa es muy importante para la economía del país porque crea empleos que garantizan un ingreso monetario regular a los trabajadores, cuando la realidad es que son los trabajadores con su fuerza productiva quienes crean los bienes que justifican la existencia de una empresa, así también como esos mismos trabajadores son los potenciales clientes que consumen los bienes creados por la empresa para generar  la ganancia de la que viven los empresarios; por ende es la fuerza de trabajo la piedra angular de cualquier economía, las empresas pueden quebrar y desaparecer, pero mientras haya una potente fuerza de trabajo que crea una demanda de bienes, la empresa resurgirá como ave fénix desde sus cenizas, es la ley del mercado que tanto idealizan los neoliberales.
Una renta básica universal y la refinanciación de las deudas son la clave para asegurar una cuarentena rigurosa y así contener eficazmente la contaminación por el virus en un tiempo relativamente corto y con un menor costo social.
Es fácil reclamar al gobierno por la falta de recursos en los hospitales y no reconocer que esta realidad ha sido una constante desde la misma fundación de la república, ¿Qué este gobierno debió empezar una reforma del sector salud? ¡Por supuesto que sí! Entre oras muchas, no solo el sector salud necesita atención, también educación, así la población sería más disciplinada y coherente para combatir la pandemia, también trabajo, así los trabajadores estarían protegidos mínimamente en sus derechos laborales en esta crisis, también vivienda, así no habría gente viviendo apiñada en espacios reducidos, sin electricidad, sin agua potable y seria mas confortable resistir la cuarentena, también transporte, así la gente no se vería obligada a viajar apretujada en vehículos que no brindan ninguna seguridad, etc. etc. Pero eso requiere de una transformación radical del sistema socio-político, lo que significa que la población tome la decisión de elegir un gobierno con la capacidad de realizar estas reformas y adecuarse a un plan de acción que necesita un par de generaciones para terminar con éxito.
No soy un defensor del gobierno de Vizcarra, el cual obviamente es un gobierno de derecha, que obedece a los intereses del gran empresariado y la ideología del libre mercado, así como se alinea internacionalmente con los intereses de la potencia norteamericana,
Pero hay que ser honestos en reconocer un par de logros de su corto periodo, el primero de ellos, por supuesto, el cierre del congreso, que permitió desarticular en gran parte, y con apoyo de valientes fiscales, la banda criminal fuji-aprista que había copado las instituciones del Estado; la segunda ha sido una rápida intervención para combatir la pandemia que ataca el planeta, si no se hubieran tomado las medidas de cuarentena y distanciamiento social en el momento, aunque insuficientes, los desenlaces fatales se hubieran multiplicado por diez, al menos, para estas fechas, al haber colapsado rápidamente la capacidad de los servicios de salud del país.
Se lee en las redes a nuestros opinologos clamando porque los hospitales no tienen capacidad ni recursos para atender la creciente demanda creada por esta pandemia, es una triste realidad, pero por muy buena voluntad que pueda poner el gobierno, no está en la posibilidad de solucionar un problema heredado de un siglo atrás; exigir la compra de mascarillas y trajes protectores para el personal de salud, los respiradores para las unidades de cuidados intensivos, las pruebas rápidas para su aplicación masiva, en un contexto donde sabemos que estas están agotadas en el mercado internacional, es una actitud demagógica o ignorante de la realidad; hay que ser pragmáticos  y tener en cuenta cuales son nuestras verdaderas posibilidades.
En estos momentos toca exigir al gobierno que cumpla con decretar las medidas de cuarentena rígida, renta universal, refinanciación de deudas, control de los mercados, restricción del transporte público, bonos para el personal de salud, policial y FFAA que arriesgan su vida por cuidarnos, así como dar toda la atención que sea posible a los hospitales para que cumplan su tarea.
Perú ha tenido durante varios años una buena situación económica, en relación a sus vecinos latinoamericanos, se han acumulado reservas internacionales importantes, nuestra reserva de recursos naturales esta valorada con precio a futuro; lo que significa que el capital para financiar estas medidas no es inalcanzable; este es el momento en que debemos usar esos recursos para proteger a nuestra población.
Cuando hayamos derrotado a la curva del contagio, se empezaran a liberar las restricciones paulatinamente y cuando se descubra la vacuna y  se aplique masivamente, para que podamos retornar a la vida normal; entonces debemos ponernos a replantear nuestros paradigmas sociales, en vista de lo que debemos haber aprendido en esta crisis, hay que retomar nuestro camino hacia una sociedad mas humana y menos mercantilista, donde el poder de decisión este en manos del ciudadano y no de los intereses económicos; una democracia abierta y responsable.


martes, 31 de marzo de 2020

EL VIRUS DEL FIN DEL MUNDO


Coronavirus: Symptoms, death rate, where it came from, and other ...
Por  : Manuel Padilla
Todo empezó en China, en un mercado informal en una pequeña ciudad, donde se comerciaba con animales salvajes, uno de los virus animales salto de uno a otro, produciendo una mutación que finalmente afectó a los humanos, se manifestó como una gripe severa, pero afectaba fuertemente el sistema respiratorio y empezó a cobrar víctimas mortales, la trasmisión era de persona a persona y rápidamente se expandió; los infectados pasaron de cientos a miles y decenas de miles, con una velocidad sorprendente, una ciudad tras otra fueron infectadas y los fallecidos llegaron a los miles.
Desde el otro lado del mundo comentábamos las noticias que llegaban desde China, nos parecía increíble, lamentábamos la desgracia que estaban sufriendo, pero no sufríamos ansiedad, China estaba tan lejos y los países comunistas suelen auto aislarse.
Sin embargo los chinos también viajan, visto que la enfermedad tiene un periodo de desarrollo de dos semanas e incluso algunos de los infectados no presentan síntomas pero son portadores del virus y lo contagian, los viajeros que llegaron a Europa e Inglaterra expandieron el virus en esta área, que estaban evidentemente desprevenidas ante un ataque de esta naturaleza, Francia e Italia, los principales destinos turísticos, fueron los primeras víctimas, donde a una velocidad sorprendente se llegó a los miles de muertos.
Pero prontamente los demás países del área también se contagiaron, en el mundo globalizado, las personas se movilizan constantemente, por lo tanto, esparcen rápidamente el virus en todos los espacios donde se mueven.
Mas pronto que tarde, realmente en cuestión de días, la enfermedad cruzo el océano y se hizo presente en Estados Unidos, luego en los países de Sudamérica; los científicos empezaron a buscar una vacuna para la enfermedad, la Organización Mundial de la Salud declaro oficialmente una pandemia global, se comenzó a tomar medidas rigurosas para evitar la propagación del virus, se cierran las escuelas, universidades, prohíben los espectáculos públicos, declaran el estado de emergencia, la cuarentena obligatoria, el toque de queda, el uso de mascarillas, etc.
Los negocios tuvieron que cerrar, primero las industrias no esenciales, los hoteles, las líneas aéreas, las fronteras de países, regiones, provincias estaban cerradas, se prohibió los viajes, los restaurantes y otros pequeños negocios también cerraron por falta de clientes, solo servicios básicos permanecían abiertos, advirtieron a todos que permanezcan en sus domicilios.
Las investigaciones de los científicos develaron que el virus no solo podía trasmitirse de persona a persona, pues podía sobrevivir hasta un par de días en acero, un día en madera y plástico, seis horas en cartón, tres horas en la tela, y hasta una hora en el aire en ciertas circunstancias.
Luego nos llegan las noticias de un continente muy olvidado por todos, África también está sufriendo el azote de esta enfermedad, un continente siempre azotado por plagas y con un sistema de salubridad extremadamente deficiente, ni siquiera llegan datos confiables sobre la cantidad de infectados y decesos.
Pronto vimos que las medidas de cuarentena obligatoria no son suficientemente efectivas, especialmente porque mucha gente no acepta cumplirlo, algunos por soberbia, que quieren conservar su privilegiado modo de vida sin respetar el derecho de los demás; otros que por simple ignorancia son incrédulos de la gravedad de la situación y no prestan atención a las normas que se dictan para contrarrestar la pandemia; otros más, que sienten que, perteneciendo a un sector económico informal,  no pueden dejar de trabajar, porque trabajan con un pequeño capital en efectivo y dependen del ingreso de cada día para su subsistencia.
Después de muchas semanas los gobiernos se dieron cuenta que las medidas restrictivas no funcionan y tampoco la gente aguantaba más encerrada en sus casas, empieza el caos; las personas deambulan en las calles tratando de llegar donde sus familiares para asegurarse que están bien, no hay transporte público, solo los que tienen automóviles particulares tiene facilidad de movilizarse; salen a buscar comida y esta empieza a escasear, igual el agua envasada.
Pasaron unos meses en estas circunstancias y las cosas solo empeoraron, con la rapidez que la enfermedad se propagó, en un comienzo se dijo que afectaba principalmente a las personas de tercera edad, quienes tenían bajas defensas o aquellos individuos que tienen otros procesos degenerativos que debilitan su sistema inmunológico, los jóvenes se sentían inmunes, pero pronto los jóvenes empezaron a enfermar y a fallecer, a continuación, niños y bebes también fueron afectados.
Il Coronavirus diventa pandemia: come interverrà l'OMS? | Salvis ...
Las unidades de hospitalización fueron colapsando una por una, la desesperación de la gente enferma por ingresar a los hospitales creo una emergencia que requirió la intervención de la fuerza pública, pero no fue suficiente, tuvieron que cerrar.
El nuevo virus saltando de uno a otro, esparciéndose por todas las superficies, logró mutar, se volvió más agresivo, la mortalidad de la enfermedad salto desde un inicial 2% luego a un 7% en el punto más álgido y de pronto a un 60% de una semana para otra; los cadáveres sobrepasaron la capacidad de todas la morgues, igual en los cementerios, los enfermos empezaron a caer muertos en las calles, se comenzó a tirar los cadáveres en fosas comunes, muchas veces sin haberlos identificado debidamente.
Todo empezó a salirse de control a partir de entonces, la gente entró en pánico, esta vez realmente no querían salir de sus casas, no querían toparse con otras personas, empezaron a saquear las tiendas, primero por alimentos, pero cuando se dieron cuenta que la policía y los militares no se daban a vasto para la vigilancia, saquearon todo tipo de tiendas, de ropa de artefactos, de herramientas.
El hecho es que desde que el virus se transformó tan agresivo, que tanta gente estaba muriendo, las mismas fuerzas de seguridad, militares y policías, encargados de mantener el orden en las calles, empezaron a enfermarse, muchos de ellos a morir también, entonces el miedo se apodero de ellos, como seres humanos temían por sus vidas, por las de sus familias, y la deserción del servicio afectó importantemente el patrullaje urbano y como consecuencia la efectividad de la seguridad ciudadana.
Las personas en las ciudades sucumbieron al miedo, aparte de recluirse en sus hogares, tuvieron que armarse, los que tenían armas de fuego las sacaron de sus estantes, los que no, prepararon sus garrotes, de madera o de metal, sus cuchillos más grandes, pusieron trampas en sus puertas, cualquier cosa que les sirviera para defenderse de posibles atacantes.
Lo peor llego a su punto cuando los representantes del gobierno empezaron a caer enfermos y a morir, muchos países se quedaron sin gobernantes, nadie se hizo responsable de dictar leyes o tomar medidas, fue el punto en que todos entendimos que la voz de “sálvese quien pueda” había sido dada.
Bandas armadas comenzaron a recorrer algunas partes de las ciudades, buscando recursos a cualquier costo, muchas conformadas por delincuentes que trataban de controlar un sector de territorio, pero también de personas honestas desesperadas al extremo y que solo buscaban obtener lo necesario para la supervivencia de su familia.
Poco a poco fueron colapsando todos los servicios, así como el de seguridad, la limpieza pública,  municipalidades, ministerios y cortes de justicia todos cerraron sus puertas, con la caída de la red eléctrica, también la telefonía y el internet por supuesto, los hospitales dejaron de atender, no solo por falta de espacio, también por falta de recursos y medicinas, sino también por la falta de personal que huyó de los servicios para ir a cuidar de su familia; uno de los últimos servicios en faltar fue el de agua potable, por alguna razón las personas a cargo de las plantas de agua permanecieron en sus puestos hasta el último, quizá sintieron la responsabilidad que su labor significaba para la civilización.
Con la caída del sistema financiero, todos los trillones virtuales de la bolsa de valores desaparecieron de un minuto para otro, como por arte de magia, con los bancos cerrados, el dinero perdió todo su valor, era solo un trozo de papel sin significado; oro, plata, diamantes y otras joyas, dejaron de significar valor, eran solo unos adornos bonitos, pero lo que necesitaba urgentemente la gente era alimentos y otros esenciales.
Si algo bueno trajo el virus, fue eso, igualó a tabla rasa a todos los seres humanos, no había ricos y pobres, las diferencias de bienes entre unos y otros era demasiado insignificante como para empoderar a un grupo privilegiado.
Desde entonces las familias vivieron en una agonía por aislarse, para no infectarse, además de buscar un lugar seguro donde protegerse de los asaltantes y la necesidad de salir de sus refugios para buscar alimentos para su subsistencia.
Los muertos en las calles ya no solo fueron a consecuencia de la enfermedad, a estos se sumaron las victimas de las balaceras y enfrentamientos por el control de territorios o por la lucha para obtener provisiones.
Las ciudades se convirtieron en una jungla, donde supervivía el más fuerte o el mas astuto; en el campo la situación es un poco diferente, la gente rural siempre ha estado acostumbrada a vivir un poco aislada, y muchos tenían una economía de auto subsistencia; pero, aun así, muchos de los servicios necesarios para sus actividades fueron cortados, la supervivencia significó reducir ostensiblemente sus necesidades y un chocante cambio en su forma de vida; nada nunca volvió a ser igual.
Todo esto sucedió muy rápidamente, en promedio estos cambios en el mundo ocurrieron en poco mas de un año desde la explosión del virus en China, el tiempo varió un poco más o un poco menos según los países y regiones, según la capacidad que tuvieron los tejidos sociales para enfrentar la crisis; el hecho concreto es que nadie se imaginó, como solo se veía en las películas de ciencia ficción, que esto nos podría pasar y de un modo tan precipitado.
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Todo me hace pensar que fue allí, en el campo, donde surgió la semilla de la nueva sociedad; es que ellos fueron los primeros en intercambiar sus productos para satisfacer sus necesidades, con el tiempo vieron la necesidad de organizarse para coordinar su comercio y también para poder brindarse un apoyo uno a otro.
Cuando los abastecimientos comenzaron a acabarse en las ciudades, cada vez resulto más difícil encontrar alimento, entonces las familias empezaron a mirar hacia el campo, la emigración fue lenta, salir hacia un futuro incierto, para empezar desde cero nuevamente, es muy difícil, los citadinos no estaban acostumbrados a la forma de vida rural, pero además tenían mucho temor de abandonar la cobertura de seguridad que les brindaban sus estructuras de concreto.
Pero junto con los citadinos hambrientos también llegaron algunas bandas de asaltantes que ya no encontraban nada más que robar en las ciudades, hicieron barbaries en algunas granjas, pero los granjeros pronto usaron sus propias organizaciones para defenderse, se armaron y construyeron un sistema de alarma que movilizaba los grupos de defensa en la dirección adecuada; así lograron erradicarlos del campo.
Poco a poco los inmigrantes en el campo se fueron incrementando, con el tiempo se fueron adaptando velozmente a la vida rural, gracias a que la falta de tecnología hizo que la mano de obra sea más necesaria para la producción agrícola encontraron una forma de sobrevivir.
La agresividad del virus se vio cercada por el aislamiento, pero además también ayudo a socavar el poder de las bandas armadas, ya que muchos de ellos fueron victimas de la enfermedad al exponerse en los espacios abiertos.
En solo poco mas de un par de años pudimos decir que no hubo mas infectados por el virus, pero la población mundial se había reducido drásticamente en este corto periodo de tiempo, el índice de supervivencia estaba alrededor del 40%, una alta tasa de fallecidos no solo por el virus, sino que a esto se sumó los que murieron por otras enfermedades comunes las cuales, a falta de medicamentos y centros de salud, no pudieron ser tratados, y también por los muertos a causa los enfrentamientos con las bandas armadas.
Luego de toda una etapa de desarrollo, muchos de los citadinos inmigrantes empezaron el retorno, grupo tras grupo, tomando control de ciertos espacios, aplicando lo aprendido en sus grupos de supervivencia en el campo, conservaron el tipo de organización comunal que cumplió su función en la peor época de la crisis; si algo aprendimos de la crisis es que no podemos confiar las decisiones en supuestos caudillos, que finalmente cuando se ven afectados solo defienden sus intereses particulares, ahora conocimos en carne propia que la responsabilidad de las decisiones recae en cada uno de nosotros.
Conforme los grupos urbanos se fueron asentando en diferentes sectores de las ciudades, vieron la necesidad de integrarse, de coordinar suficientemente sus acciones para asegurarse que el abastecimiento desde el campo sea suficiente, se distribuya eficientemente y se mantenga el orden establecido.
Una vez que se asentaron en las ciudades y sus grupos organizados se integraron, tuvieron que enfrentar no solo los retos del abastecimiento, sino los de una estructura social, los mecanismos de control y sanción tuvieron que crearse; la red social requería de un gobierno, pero dado que ningún grupo estaba dispuesto a ceder el poder a otro, surgieron los liderazgos en cada sector, más la idea de grupo no permitió que se convirtieran en caudillos, se construyó un tipo de federación, donde cada cual conserva su autonomía, pero sin embargo se someten a una autoridad central; un sistema de justicia con parámetros concertados también surgió de la necesidad.
Retornar a las ciudades significó también que se necesitaba crear los procedimientos para retribuir los suministros que reciben del campo; la primera preocupación fue ir restituyendo poco a poco los servicios de agua potable y electricidad, la red de comunicaciones fue a continuación, pero pronto esto no fue suficiente, se tuvo que encontrar a los equipos experimentados y encomendarles la reactivación de algunas industrias; locales, maquinarias y programas informáticos empezaron a funcionar acá y allá en manos de los grupos calificados, una nueva forma de organización nacida de la cruda realidad.
En un inicio la relación entre campo y ciudad se estableció mediante el intercambio, en la situación post crisis, no se ponía mucho hincapié en la medición del balance de este intercambio, porque primó a necesidad de la solidaridad; pero con el correr del tiempo tuvo que establecerse un medio de cambio justo, por ese camino, como siempre, surgió la moneda, más específicamente el dinero y con él,  por supuesto, el sistema financiero, solo que esta vez no fue un capitalista poderoso quien manejaba los hilos, ni un grupo privilegiado, ni una corporación anónima, hoy el sistema financiero es manejado por los especialistas designados por las comunidades en cada región, una especie de cooperativas de las que se conocían antes, pero mejorada, los sistemas de control de las decisiones financieras están firmemente ligadas a los organismos de gobierno de cada región.
La desaparición en un inicio de la fuerza publica y los procedimientos de control,  condujo, con el reasentamiento, al nacimiento de las nuevas organizaciones comunales, las cuales reconfiguraron totalmente las fronteras tal como las conocíamos, así como cada grupo organizado reclamo su autonomía respecto de los otros, las comunidades organizadas entre estas también la reclamaron para sí, así como las provincias, las regiones y las confederaciones mas amplias, para luego conjugar todas en un tipo de congreso mundial, parecido a lo que era la Organización de Naciones Unidas antes, pero con verdaderos poderes de decisión.
Son más de cinco años ya desde que se inició la plaga viral, la población ha disminuido ostensiblemente en ese periodo, pero creo que, después de esa experiencia, hacemos un uso más racional de los recursos que nos brinda la naturaleza y podemos decir que tenemos una civilización sustentable, en nuestro mejor esfuerzo.
Los servicios se han restablecido completamente, los negocios volvieron a prosperar, las familias a florecer, todo parece volver a funcionar como siempre; bueno, no como siempre, creo que mucho mejor, las nuevas formas sociales que hemos creado, parecen funcionar mejor, más justas, hay todavía muchas fallas en el sistema y hay mucha gente que no se adapta completamente, tenemos problemas con las fuentes confiables de energía, pero, aun así, la deconstrucción de nuestra sociedad fue positiva.
Lo que tengo que decir es que ojalá hubiéramos aprendido de una manera mas fácil, que no nos hubiera costado tantas vidas, que nos hubiéramos dado cuenta de que el sistema no soportaba más la carga social y que la naturaleza nos cobra todo lo que extraemos de ella.
Aun hoy día permanece, entre los sobrevivientes, la hiriente sensación de que todo lo que sufrimos fue solo una horrible pesadilla, pero, cuando volvemos a la realidad, sentimos también el peso de la responsabilidad de llevar adelante este proyecto que se construye día a día, por la memoria de todos aquellos seres queridos que perdimos en este camino.