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jueves, 25 de junio de 2020

IZQUIERDAS Y DERECHAS EN LA PANDEMIA


Coronavirus Perú | Se elevó a 58.526 el número de casos ...
Ha sido muy evidente la cruda e inmoral desnudez del sistema develada por la emergencia de la pandemia, la gran mayoría de la población levanta la voz exigiendo medidas que les permitan afrontar la delicada situación que están sufriendo, el gobierno ha ejecutado acciones muy tibias e ineficientes para ayudar a sus ciudadanos en esta tragedia que están viviendo.
¿Y cuáles son las respuestas políticas de los diferentes sectores sociales que se suponen que nos representan?
La única propuesta estructurada y coherente que se conoce hasta la fecha es la que levantan los sectores de izquierda, que implica un ingreso básico universal de mil soles mensuales, pero realmente universal, esto significa que el derecho alcanza a todo mayor de edad a través de su DNI, cuyas únicas exclusiones serian aquellos que por su tipo de trabajo aún siguen recibiendo su salario y aquellos que por el alto monto de patrimonio no lo necesitan, pero además esta medida tiene que ir acompañada de la reestructuración de los pagos de servicios básicos como agua, electricidad, renta o hipoteca, así como otros no tan básicos como telefonía, internet, TV cable y las deudas por préstamos bancarios o créditos comerciales, lo que significa una “paralización perfecta” nadie paga, nadie cobra; lo que no se reduce a una propuesta populista, porque no estamos hablando de condonar las deudas, solo se reestructuran dividiéndolas en doce meses sin intereses, a comenzar desde el levantamiento de la cuarentena, esto permitiría a la gran mayoría de la población acatar una cuarentena rigurosa y detener exitosamente el contagio en un par de meses.
Además, por supuesto, tienen que tomarse medidas para incrementar exponencialmente las pruebas y hacer el seguimiento de contactos para aislar convenientemente a los contagiados y dar el auxilio necesario a los más graves.
Los recursos para adoptar estas medidas existen, están al alcance de las autoridades que dirigen el país, lo que hace falta es la decisión política de tomar las riendas del país y empezar a hacer las cosas bien.
En el Washington Post han publicado un análisis sobre la situación peruana y lo que dice, básicamente, es que el Perú tenia todas las ventajas para enfrentar la pandemia con relativo éxito, en primer lugar porque teniendo una economía floreciente, con un crecimiento sostenido durante la última década, tiene reservas importantes que le permiten acceder  los recursos necesarios para enfrentar la emergencia sanitaria, segundo, que fue uno de los primeros países en tomar medidas restrictivas en América Latina, además de que dichas medidas fueron de las mas estrictas, con toque de queda y patrullaje militar.
Pero hasta allí llego la ventaja del país, entonces empezaron sus mayores problemas, ¿cómo se puede mantener a toda una población de 30 millones encerrados en casa, sin poder ir a trabajar, por lo tanto, sin ingresos económicos, por varios meses, como se supone que van a cubrir sus necesidades básicas?
Empezaron dando un bono de 360 soles, pero focalizado solamente en los sectores de pobreza extrema, con una lista elaborada en su burocracia estatal; obviamente 360 soles para un mes de cuarentena es totalmente insuficiente, pero además, estamos hablando de un país en donde mas del 60% de la fuerza laboral se mueve dentro del sector informal, gente que vive del trabajo de cada día, no reciben un salario mensual o quincenal; se dio la idea de repartir canastas de alimentos en las zonas más empobrecidas de las ciudades, primero que fueron insuficientes y luego que habiéndose destinado los fondos a las municipalidades para la compra de los víveres a ser repartidos, fue producto de la corrupción y la malversación.
Posteriormente se anuncia otro bono de 720 soles, esta vez lo llaman “universal”, pero de universal solo tiene el nombre, pues nuevamente empiezan a elaborar listas en los salones de la burocracia estatal, el bono “universal” no alcanza a todos, ni mucho menos, y aun son 720 soles luego de tres meses de cuarentena, ¿Quién sobrevive con ese monto?
También se ejecutan programas de reactivación económica destinándose ingentes cantidades de dinero a rescatar a las grandes empresas, las mismas que dejaron en la calle a sus trabajadores en el marco de la “suspensión perfecta” decretada por el gobierno y que les permitía despedirlos sin beneficios, muchas de las cuales tienen sus intereses en el extranjero, delegando menos del 10% del financiamiento a las pequeñas y microempresas.
La infraestructura del sector salud, a cargo del Estado,  ha sido deficiente desde la fundación de la Republica, pero el sistema económico neoliberal no ha hecho sino empeorar esas condiciones, en el marco de la libre empresa, el Estado se ve recortado en sus facultades y las cadenas de farmacias y las clínicas privadas pueden establecer los precios de sus productos y servicios a su libre albedrío, aun en tiempos de emergencia nacional como los que vivimos; sin embargo, si reclaman la ayuda del gobierno para sus negocios.
Claramente este gobierno ha tomado postura del lado de la gran empresa, representada por la CONFIEP, esta usando los recursos del Estado para “salvar la economía del país” según sus propias declaraciones, pero en realidad lo que se “salva” es el negocio de los grandes capitales.
El supuesto es que  evitando que las empresas cierren y vayan a la quiebra, se salvara los puestos de trabajo para cuando la cuarentena finalice, pero esta es una premisa falsa, no son las empresas las que crean el empleo para los trabajadores, es el publico usuario quien crea las oportunidades para la empresa y son los trabajadores quienes sostienen a la empresa creando sus productos y dando los servicios, son finalmente estos mismos trabajadores, en su calidad de consumidores los que inyectan el capital a las empresas comprando sus productos; si no ayudamos a sobrevivir a esta población, se rompe la cadena económica,  la demanda del consumo caerá intempestivamente y las empresas tendrán un mercado muy recortado que abastecer; moraleja: la empresa depende de sus trabajadores, no los trabajadores de la empresa.
La derecha en el Perú no ha hecho una propuesta directa y estructurada para salir de esta crisis, pero en los hechos podemos leer su pensamiento político: ¡hay que salvar la economía! (léase, salvemos nuestros negocios) ¿y la gente? … pues los que tienen dinero para pagar los costos de su salud, se salvaran, los que no tendrán que morir, después de todo vivimos con una sobrepoblación, como que la pandemia viene a ser un fenómeno natural que puede equilibrar los recursos; ya lo dijo Rosa María Palacios, una de sus voceras: “el que quiere darse el gusto de atenderse en una clínica particular, que pague”.
¿Qué es lo que recomiendan los expertos epidemiólogos a nivel internacional? Aparte de una estricta cuarentena, se necesita expandir e intensificar la toma de test, de esta manera identificar a los contagiados, rastrear a sus contactos, tomarles la prueba y así continuar la cadena para poder aislar a la población contagiada y detener la propagación del virus.
Otra de las técnicas, usada en China, es dividir las ciudades en sectores e incomunicar estos sectores impidiendo el tránsito entre ellos, luego ir tomando pruebas a los habitantes de cada sector, aislar a los positivos y así se puede ir abriendo sector por sector sabiendo que no hay contagiados dentro de ellos.
La propuesta defendida por los sectores de izquierda es la mas sensata en medio del caos generado por esta emergencia, donde la cuarentena ha sido rota de hecho por la gente que no puede subsistir sin un ingreso diario y donde el sistema de salud esta colapsando debido a la cantidad de contagiados que día a día se van sumando.
La derecha, que nunca ha sabido ponerse la camiseta de la patria, solo levanta la voz para defender sus intereses mezquinos, la ganancia a costa de la necesidad ajena, amparándose en una constitución draconiana, impuesta por una dictadura política, cuya filosofía se centra y defender el patrimonio del gran capital; una constitución de corte neoliberal, cuyos principios económicos ya han sido rebatidos en gran parte del mundo.
La izquierda, desde varios años atrás, viene levantando la bandera de una nueva constitución, mediante la cual se implante el desarrollo de una democracia basada en la voluntad popular y un sistema económico instituido sobre la equidad de los individuos.
Ojalá que este año vivido bajo tanta presión y tantas urgencias, nos haga reflexionar en como queremos que sea nuestra patria una vez acabada la pandemia.


lunes, 4 de mayo de 2020

CORONAVIRUS Y EL INGRESO BASICO UNIVERSAL


A Crisis Management Blueprint for COVID-19 | INSEAD Knowledge
Con la llegada de la pandemia al Perú se hizo necesaria la aplicación de una cuarentena para evitar que los contagios y por tanto las muertes se disparen exponencialmente; pero someter a la población a una inmovilidad domiciliaria requiere que se tomen medidas complementarias para asegurar su subsistencia y que, en consecuencia, la medida pueda ser acatada racionalmente.
El gobierno asigno inicialmente un bono de 380 soles focalizado en la población de extrema pobreza, el problema es que la “extrema pobreza” registrada en los organismos gubernamentales solo alcanza a una pequeña parte de los mismos, además que 380 soles es insuficiente para sobrevivir dos semanas, sin contar que no solo los de extrema pobreza están paralizados económicamente y sin ingresos para sobrevivir.
En un país donde más del 50% de trabajadores pertenecen a la economía informal y son quienes mueven un pequeño capital que debe rotar día a día para poder sobrevivir, pretender dar una asistencia solo al sector de extrema pobreza es ineficaz.
La cuarentena tuvo que extenderse dos semanas mas y luego otras dos semanas, realmente no podemos determinar, hoy día, cuando realmente podremos reabrir la economía sin el peligro que el contagio rebrote inesperadamente.
En el Perú, como en otros muchos países, los gobiernos se han preocupado en primer lugar por salvar la economía nacional, llámese los negocios de las grandes empresas, para esto gestionaron un presupuesto de 30 mil millones de soles, los cuales se destinarían a otorgar préstamos, a través de la banca privada, a las empresas con mínimos intereses, con la finalidad de evitar su quiebra financiera.
Por supuesto los gigantes financieros no desaprovechan la oportunidad de incrementar sus ganancias, así sea a costa de la desgracia ajena, el bono solidario de 380 soles también fue distribuido a través de a banca privada, la cual no tuvo reparo en cobrar sus comisiones por el servicio; por eso los prestamos otorgados a las empresas desde los 30 mil millones que el gobierno desembolsó a un interés de 0.25% ellos lo cobran a 8% a sus usuarios.
La prolongación indefinida de la cuarentena y la presión de algunos sectores políticos de izquierda, así como la evolución en las redes sociales, obligó al gobierno a otorgar un bono supuestamente universal de 760 soles, esta vez dirigido a toda la población mayor de edad que percibe ingresos menores de cinco mil soles mensuales.
Esta resulta una buena medida, pero a todas luces insuficiente, el bono, en realidad no resulta “universal”, es un bono familiar, es decir, solo tienen derecho a un bono por familia, ¿piensan que una familia de cuatro o cinco personas puede sobrevivir con 760 soles al mes?
En primer lugar, no debe ser un bono, que significa que se otorgará por única vez, mientras que la cuarentena obligatoria no tiene fecha de termino y pretendemos que la población cumpla con las restricciones impuestas durante todo ese tiempo, por eso en vez de bono tiene que disponerse una renta mensual, por el tiempo que dure la cuarentena; segundo, esta renta debe otorgarse a cada individuo mayor de edad identificado con su DNI, por un monto mínimo de mil soles, para que sea realmente universal.
Pero, aun así, esta renta universal no seria eficaz, si no se complementa con la refinanciación de las facturas de servicios básicos como electricidad, agua, gas, teléfono, internet, renta de viviendas y locales comerciales, hipotecas, créditos financieros, durante la duración de la cuarentena; las cuales se dividirían en 12 cuotas iguales sin recargo de intereses.
De esta manera todas las personas, desde los desempleados, los informales, pequeños y medianos empresarios, todos ellos recibirán un monto suficiente para sobrevivir sin trabajo durante los meses que dure la cuarentena, la cual podemos con la razón y la fuerza exigir que se cumpla estrictamente, así luego puedan reanudar sus labores cuando la pandemia sea controlada.
¿De cuantas personas estamos hablando? El Perú cuenta con 30 millones de habitantes, si de estos restamos los menores de edad, los jubilados que reciben su pensión, los trabajadores de servicios básicos que continúan recibiendo su salario y las personas de altos ingresos (digamos que reportan más de cien mil al año), nos quedamos con un promedio de diez millones, por mil soles cada uno el desembolso alcanzaría hasta 10 mil millones de soles; el Estado peruano ha destinado 30 mil millones para rescatar a las empresas, generando ganancias extraordinarias al sector financiero, mientras que ese monto hubiera servido para sostener a la población por tres meses; por lo que podemos afirmar que no hay incapacidad de emisión para cubrir los fondos necesarios.
Para hacer efectivo el pago de la renta a diez millones de personas, sin afectar el distanciamiento social, se les selecciona por grupo de votación dentro de sus lugares de residencia, se les separa en diez secciones de un millón cada cual, cada una cobrara un día de la semana, se necesitan 10 mil oficinas o agencias bancarias en todo el país para que cada una atienda solo a cien personas cada día, de las cuales tres mil deberán estar ubicadas en Lima Capital; no es demasiado complicado, solo se necesita decisión política y una buena capacidad de organización.
Por ahora parece que el gobierno ha puesto su prioridad en hacer un salvataje de “la economía nacional” (entiéndase la gran empresa), antes que direccionar la ayuda a los trabajadores; existe una errada interpretación que nos hace creer que la empresa es muy importante para la economía del país porque crea empleos que garantizan un ingreso monetario regular a los trabajadores, cuando la realidad es que son los trabajadores con su fuerza productiva quienes crean los bienes que justifican la existencia de una empresa, así también como esos mismos trabajadores son los potenciales clientes que consumen los bienes creados por la empresa para generar  la ganancia de la que viven los empresarios; por ende es la fuerza de trabajo la piedra angular de cualquier economía, las empresas pueden quebrar y desaparecer, pero mientras haya una potente fuerza de trabajo que crea una demanda de bienes, la empresa resurgirá como ave fénix desde sus cenizas, es la ley del mercado que tanto idealizan los neoliberales.
Una renta básica universal y la refinanciación de las deudas son la clave para asegurar una cuarentena rigurosa y así contener eficazmente la contaminación por el virus en un tiempo relativamente corto y con un menor costo social.
Es fácil reclamar al gobierno por la falta de recursos en los hospitales y no reconocer que esta realidad ha sido una constante desde la misma fundación de la república, ¿Qué este gobierno debió empezar una reforma del sector salud? ¡Por supuesto que sí! Entre oras muchas, no solo el sector salud necesita atención, también educación, así la población sería más disciplinada y coherente para combatir la pandemia, también trabajo, así los trabajadores estarían protegidos mínimamente en sus derechos laborales en esta crisis, también vivienda, así no habría gente viviendo apiñada en espacios reducidos, sin electricidad, sin agua potable y seria mas confortable resistir la cuarentena, también transporte, así la gente no se vería obligada a viajar apretujada en vehículos que no brindan ninguna seguridad, etc. etc. Pero eso requiere de una transformación radical del sistema socio-político, lo que significa que la población tome la decisión de elegir un gobierno con la capacidad de realizar estas reformas y adecuarse a un plan de acción que necesita un par de generaciones para terminar con éxito.
No soy un defensor del gobierno de Vizcarra, el cual obviamente es un gobierno de derecha, que obedece a los intereses del gran empresariado y la ideología del libre mercado, así como se alinea internacionalmente con los intereses de la potencia norteamericana,
Pero hay que ser honestos en reconocer un par de logros de su corto periodo, el primero de ellos, por supuesto, el cierre del congreso, que permitió desarticular en gran parte, y con apoyo de valientes fiscales, la banda criminal fuji-aprista que había copado las instituciones del Estado; la segunda ha sido una rápida intervención para combatir la pandemia que ataca el planeta, si no se hubieran tomado las medidas de cuarentena y distanciamiento social en el momento, aunque insuficientes, los desenlaces fatales se hubieran multiplicado por diez, al menos, para estas fechas, al haber colapsado rápidamente la capacidad de los servicios de salud del país.
Se lee en las redes a nuestros opinologos clamando porque los hospitales no tienen capacidad ni recursos para atender la creciente demanda creada por esta pandemia, es una triste realidad, pero por muy buena voluntad que pueda poner el gobierno, no está en la posibilidad de solucionar un problema heredado de un siglo atrás; exigir la compra de mascarillas y trajes protectores para el personal de salud, los respiradores para las unidades de cuidados intensivos, las pruebas rápidas para su aplicación masiva, en un contexto donde sabemos que estas están agotadas en el mercado internacional, es una actitud demagógica o ignorante de la realidad; hay que ser pragmáticos  y tener en cuenta cuales son nuestras verdaderas posibilidades.
En estos momentos toca exigir al gobierno que cumpla con decretar las medidas de cuarentena rígida, renta universal, refinanciación de deudas, control de los mercados, restricción del transporte público, bonos para el personal de salud, policial y FFAA que arriesgan su vida por cuidarnos, así como dar toda la atención que sea posible a los hospitales para que cumplan su tarea.
Perú ha tenido durante varios años una buena situación económica, en relación a sus vecinos latinoamericanos, se han acumulado reservas internacionales importantes, nuestra reserva de recursos naturales esta valorada con precio a futuro; lo que significa que el capital para financiar estas medidas no es inalcanzable; este es el momento en que debemos usar esos recursos para proteger a nuestra población.
Cuando hayamos derrotado a la curva del contagio, se empezaran a liberar las restricciones paulatinamente y cuando se descubra la vacuna y  se aplique masivamente, para que podamos retornar a la vida normal; entonces debemos ponernos a replantear nuestros paradigmas sociales, en vista de lo que debemos haber aprendido en esta crisis, hay que retomar nuestro camino hacia una sociedad mas humana y menos mercantilista, donde el poder de decisión este en manos del ciudadano y no de los intereses económicos; una democracia abierta y responsable.


miércoles, 15 de abril de 2020

CORONAVIRUS : ¿UN SALTO A LA POSMODERNIDAD?


banksy-paradise | prinykey45 | Flickr
Nos llego la pandemia, al inicio ni nos dimos cuenta de lo que estaba sucediendo, China esta tan lejos, pensamos, nada que les pasa a ellos nos preocupo demasiado, pero antes de que tuviéramos tiempo de asimilar los hechos, el virus ataco Europa, luego Estados Unidos y se esparció por todos los continentes.
Esta pandemia esta causando decenas de miles de muertos, para tratar de detenerla se dieron ordenes de restricción de movimientos a las personas, ciudad tras ciudad, país tras país han ido cerrando sus fronteras, aplicando el toque de queda, cerrando los negocios y toda actividad que signifique individuos reunidos; las recomendaciones son quedarse en casa y salir de ella solo en casos realmente necesarios, para evitar el contagio y que el virus se expanda, incrementando los enfermos y por tanto los decesos.
La cuarentena y la distancia social han arrojado millones de trabajadores al desempleo, han causado el cierre de negocios e industrias, está rompiendo los récords de perdidas en la bolsa de valores, además está creando una nueva forma de socialización.
La pandemia tiene otra consecuencia que afecta el escenario político, habiéndose paralizado gran parte de la actividad económica, la fuerza laboral ha sido arrojada al desempleo por millones, por la gran cantidad de infectados, los servicios de salud se ven copados, los implementos necesarios para la atención de los enfermos se vuelven escasos, la alarma que produce esta crisis también está causando escases de víveres; esta situación ha desnudado en toda su debilidad al sistema social neoliberal, el cual se muestra rebasado en sus capacidad de respuesta ante la crisis, incompetente para resolver la dicotomía entre capital y trabajo, entre el patrimonio y la vida humana.
En los países en desarrollo, además, existe una gran proporción de la población que se encuentra dentro de la economía informal, lo que significa que, si no trabajan debido a la cuarentena, no tendrán ingresos y sus probabilidades de supervivencia son menores conforme se prolonga la crisis; otros muchos a los que sus condiciones de vida son tan precarias que no tienen acceso a los servicios de agua potable, incrementando inmensamente su riesgo al reducir sus posibilidades de higiene.
En otros países vemos incrementarse día a día la cantidad de infectados, por lo tanto, de muertos, porque se resisten a tomar medidas que significan el cierre de la economía, la industria no quiere parar, lo que les significaría una perdida monetaria notable; obligan a sus trabajadores a continuar sus labores, pero no cubren su responsabilidad cuando estos caen enfermos, los consideran simplemente desechables.
Lo que no quieren aceptar es que esta pandemia ataca a todos por igual, ricos, pobres, blancos, negros, indios, mujeres, hombres, jóvenes, viejos, algunos son mas vulnerables, ya sea por su situación social o por condiciones medicas previas, pero nadie es inmune.
Quiero recordar acá un post de la hija del presidente del Banco Santander, fallecido por corona virus, “somos una familia millonaria, pero mi padre murió solo, asfixiado, sufriendo por algo que es gratis: el aire; el dinero se quedó en casa”
La situación de los servicios médicos en la mayoría de países, no solo en los países pobres, sino también en los más desarrollados, es endeble, si no es porque inexistencia de medios, es porque tienen un costo es inalcanzable para gran parte de la población; es que la salud de la población siempre ha sido vista como una carga.
Si bien la salud publica ha sido la cenicienta del sistema, tampoco ninguno de los otros servicios públicos ha sido privilegiado, la seguridad, la limpieza, el transporte, la vivienda, todo lo que significa el bienestar ciudadano, ha sido considerado una pesada carga que debería ser aliviada y reducida al mínimo en beneficio de una economía industrial y de servicios, una economía que sirve de sustento a una minoría propietaria.
El paradigma del sistema ha sido el mercado, el cual debería regular el funcionamiento de la sociedad, la teoría que nos hicieron creer es que el mercado crearía el balance necesario entre las fuerzas sociales, que las fallas que se presentaran en el camino serian la excepción de la regla y podrían ser subsanadas o por lo menos no afectarían de manera importante el sustento de la teoría.
Sin embargo, la pandemia ha puesto al desnudo las extremas debilidades del sistema neoliberal; la cuarentena ha obligado a cerrar los negocios, lo que obliga a cortar los puestos de trabajo y deja sin ingresos a una mayoría de trabajadores, las empresas no se hacen responsables del bienestar de sus trabajadores y sus familias, pero si presionan al Estado por apoyo para soportar la crisis.
Producto del modelo neoliberal, las funciones del Estado fueron minimizadas, sin embargo, el sector privado tampoco asume las tareas que deja de cumplir el Estado, en la teoría las fuerzas del mercado se encargarían de resolver los conflictos; ahora, frente a la crisis global, acuden al Estado y le exigen una solución, una solución que no afecte su ganancia, por supuesto.
Un Estado cuyos ingresos han sido fuertemente recortados, así como sus funciones de control y regulación, por lo que ahora no está en condiciones de afrontar con la debida eficiencia una crisis como la que se presenta.
Hay una población altamente vulnerable, dentro de una economía informal, de la cual se tiene poco o ningún control, que vive en la miseria del día a día y para la cual es sumamente difícil cumplir una cuarentena rígida, debidamente hablando, para un sector de pobreza extrema el dilema moral consiste en quedarse en casa y morir de hambre o salir a ganarse un pan y contagiar a otros, condenando a muerte a algunos de ellos. ¿Morir o matar?
Ahora podemos ver con claridad que no es solo las deficiencias en los servicios públicos, el modelo a creado toda una estructura económica y social, que abarca los medios de comunicación, el currículo educativo, las formas de interacción social, el modo de circulación de los bienes, etc. cuyo objetivo es convalidar el sistema por encima de todas sus deficiencias.
Sin embargo, las grandes empresas no se ponen en el modo de rescate social, que exigiría la situación; los bancos, las financieras, las trasnacionales de servicios, no están dispuestos a condonar deudas, aun conociendo que sus usuarios no están recibiendo ingresos, muchas de ellas continúan enviando sus facturas a las fechas de vencimiento, algunas otras han optado por suspender los cobros por un par de meses, pero cargaran lo adeudado en los meses siguientes, con los respectivos intereses por supuesto.
En Estados Unidos, su gobierno les dice a los trabajadores que deben sacrificarse para salvar a las empresas y de esta manera conservar los puestos de trabajo a futuro; el fundamento de esta idea es que son las empresas las que crean los puestos de trabajo y si estas fracasan, toda la economía nacional caerá, y no habrá mas trabajo para las personas.
Pero el otro lado de la moneda es que, si los trabajadores no reciben ingresos, al ser ellos mismos clientes de las empresas, o sea los que crean la demanda, si no tienen dinero, no habrá demanda y sin demanda no habrá sustento para las empresas que no tendrán a quien vender sus productos.
Por eso la relación capital-trabajo es una relación simbiótica, de mutua dependencia, a pesar que históricamente el capital siempre ha tomado una posición dominante y muchas veces pierde la perspectiva, sintiendo que es más importante y puede prescindir del trabajador.
Este momento que estamos viviendo, es el propicio para exigir un replanteamiento del sistema económico, en vista de sus enormes deficiencias; es demasiado evidente hoy que el sistema neoliberal ha colapsado, dado que no es capaz de sostener lo que es su base social: su fuerza laboral.
El capital tiene que dejar de pensar que los servicios sociales son una carga y empezar a considerarlos como una inversión; el sistema de salud le ofrece trabajadores sanos y fuertes para cumplir sus labores, el sistema educativo le proporciona empleados con habilidades y conocimientos suficientes para hacer funcionar la maquinaria industrial, el sistema de transporte facilita que los trabajadores puedan llegar a tiempo a cubrir sus turnos de trabajo, el sistema de vivienda proporciona lugar de descanso a los trabajadores y protección de su familia, el sistema de transito proporciona las vías para que trabajadores y productos puedan llegar a su destino.
Es decir, así como cualquier empresa tiene que tener en cuenta para sus operaciones, gastos de infraestructura, maquinaria, suministros, etc., el capital debe tener en cuenta que debe invertir en los servicios públicos, en tanto que esta es la manera de conservar su fuerza laboral y esta es, volvemos a insistir, no solo el poder que mueve la maquinaria, sino además el cliente potencial que consume los productos.
La responsabilidad social de las empresas tiene que dejar de ser una declaración, o una forma de caridad, donde “voluntariamente” donan una ridícula parte de sus ganancias para proporcionar ayuda a sectores vulnerables de la población.
La etapa histórica del industrialismo feneció hace algunas décadas; con el advenimiento de la era posmoderna el funcionamiento de una economía sana y dinámica, ya no se sustenta en una mano de obra barata, la economía entra en modo cibernético, tecnológico, donde el valor se mide por el poder del conocimiento, se necesita ahora trabajadores imbuidos en la tecnología; el desarrollo de las potencias económicas, no está más en los ejércitos y en una masa ignorante que se deje manipular; esto se demuestra con la creciente decadencia de aquella que ha sido una de las más grandes potencias mundiales.
Es tiempo de concertar un nuevo acuerdo social, donde el ciudadano tenga un mayor control del aparato político, donde la economía tenga una estructura equitativa; cambios que han venido ya produciéndose durante la década pasada, aunque muchos no han querido percatarse; la pandemia, al evidenciar claramente las fallas del sistema, simplemente esta acelerando el cambio, al punto que debe producir un verdadero salto epistemológico, creando nuevos paradigmas dentro de los cuales va a surgir la sociedad del futuro.
Resulta obvio, pero no dejare de mencionar, que el cambio del modelo económico no es posible sin una consecuente ruptura del sistema político que lo justifica; un análisis mas profundo de la relevancia del sistema político es materia de otras líneas, solo especificaré que la democracia tiene que ser ampliada, con un cambio de valores y un control efectivo de las representaciones, para que esta funcione sincronizadamente con el sistema económico.


miércoles, 25 de marzo de 2020

¿QUE TIPO DE PERSONA ERES?


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El corona virus ataca el mundo, es una pandemia que esta costando decenas de miles de muertos hasta el momento, las consecuencias que arrastra para la población son severas, las medidas de restricción de movimiento, el recorte de horas de trabajo, la escasez de algunas provisiones básicas, todo ha hecho cambiar drásticamente el modo de vida de la gente, lo peor, esto sucede de un momento a otro, la sociedad humana está evolucionando.
El virus se trasmite de persona a persona, y se propaga muy rápidamente, consecuentemente la mortalidad también se eleva en directa proporción a la cantidad de infectados, la única manera de combatirlo es el aislamiento social, una cuarentena obligatoria, cuanto más estricta será más efectiva, si logramos que el virus no se trasmita, acabará su reproducción y no habrá más muertes.
Pero esta crisis ha desarrollado una serie de distintas respuestas en las personas, demostrando la clase de persona que cada individuo a cultivado en su interior.
Cuando empezó la escasez de provisiones, vimos una fila de gente en los supermercados tratando de llevarse cantidades de papel higiénico, desinfectante de manos, toallas de papel, mascarillas, pero también productos a primera necesidad como el agua y otros alimentos; dejando los estantes desabastecidos y a las demás personas sin posibilidad de abastecerse; son las personas que se cierran totalmente en su egoísmo, no les importa el bienestar común, solo se cuidan de proveer a su circulo interno y para ello son capaces de pisotear a todos los que se les pongan en el camino.
También están los soberbios, que sienten que son invulnerables, que se lo merecen todo, no necesitan que nadie les diga que hacer porque ellos hacen lo que quieren, por lo tanto no tienen que obedecer la cuarentena, ni el toque de queda, ellos harán lo posible por resguardar su modo de vida sin sacrificios, salen a correr, a pasear a sus perros, a tomarse una cerveza, sin considerar el peligro en que ponen, no solo a ellos mismos, sino a mucha mas gente que pueden llegar a morir por esta enfermedad.
Hay otros, que por ignorancia, víctimas de una sociedad que invierte muy poco en educación, que informaliza el sector laboral, dentro de un sistema que se soporta en un pirámide fuertemente estratificada donde los mas pobres carecen de derechos fundamentales; de aquí salen los personajes que justifican su negligencia como una rebeldía hacia un sistema que no los tiene en cuenta, como si el gobierno o cualquier clase de políticos fueran responsables de la enfermedad, el virus ataca a ricos y pobres, jóvenes y viejos, mujeres y hombres, sin embargo se escuchan frases como: ”si no trabajo no como” “ese virus solo ataca a los viejos” “el virus solo sale de noche” “eso es invención del gobierno” y otras más alucinantes,  que se repiten cada día en algunas partes de los barrios populares; no alcanzan a entender la gravedad de la situación que estamos atravesando, salir a hacer sus trabajos habituales no solo pone en riesgo a la persona y su familia sino que esparcen el virus en el ambiente e infectan a mucha mas personas, logrando que la curva de crecimiento de la enfermedad no descienda y las medidas de emergencia tengan que prolongarse mucho más, con un incremento de las víctimas fatales.
En medio de todo esto, están las personas que desde un principio hicieron una cuarentena voluntaria, responsablemente, para evitar contagiar a otros, sabiendo que son individuos de riesgo por haber viajado o haber tenido contacto con personas que viajaron el extranjero en los últimos días.
Están también las personas que observan fielmente la inamovilidad domiciliaria obligatoria decretada por el gobierno, porque entienden que es la única manera de frenar la pandemia, aunque esto signifique, en muchos casos, sacrificar sus ingresos, aun siendo mínimos e indispensables, tratando de tomarlo con serenidad y salen a sus ventanas a cantar, aplaudir o simplemente saludarse y darse apoyo mutuo con los vecinos.
Así mismo las personas que solidariamente están compartiendo los pocos abastecimientos que poseen con sus vecinos menos afortunados.
Vemos también a los vecinos que ofrecen bebida y alimento a las fuerzas del orden que están custodiando sus barrios, arriesgándose a contagiarse y dedicando largas horas a enfrentar a la gente que no entiende que debe acatar las medidas dispuestas.
No podemos dejar atrás tampoco a los mas sacrificados, que tienen que salir a trabajar largas horas, en los servicios de salud, seguridad, limpieza y otros servicios básicos, poniéndose voluntariamente en la línea de riesgo para asegurar esos servicios para todos nosotros.
Tiempos de crisis como la presente saca a relucir los sentimientos mas profundos de nuestra personalidad, en momentos como este nuestro instinto de supervivencia se divide en dos ramas, los que son capaces de hacer lo que sea por sobrevivir como individuo y los que ven el bosque más allá de los árboles, los que entienden que la supervivencia del ser humano viene siendo posible, desde los tiempos prehistóricos, gracias a la sociedad, porque actuamos y nos defendemos como grupo, gracias a la solidaridad, de otra manera nunca hubiéramos llegado hasta hoy.
Vivimos hoy una pandemia global que esta matando decenas de miles de personas en el mundo entero, como consecuencia mucha gente esta perdiendo sus trabajos, los alimentos y otros productos importante empiezan a escasear, esta creciendo la ansiedad y desesperación en mucha gente frente a la incertidumbre de cuanto mas va a durar esto.
En medio de este escenario ¿ya has definido que tipo de persona eres tú?