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lunes, 25 de septiembre de 2017

EL CAMINO INSURRECCIONAL


El desarrollo de los acontecimientos parece confirmar que en el Perú, para salir del círculo de males menores y corrupción, es necesaria una insurrección ciudadana.
Los actores políticos de izquierda aún se encuentran embargados en divisiones y competencias por cuotas de poder, existe una fuerte voluntad, especialmente en el sector juvenil, por construir una alternativa coherente y con visión de futuro, pero sus esfuerzos verán resultados solo en el largo plazo.
Por el lado contrario no existe, políticamente, una derecha ilustrada, con una visión de país y con la inteligencia para formular un proyecto nacional viable.
La derecha que tenemos es una fuerza ultra reaccionaria, ramplona, fuertemente ligada a intereses económicos extranjeros, sin fuertes lazos con la nación, ellos ven al Estado como un medio de lograr objetivos personales y de su grupo social, para ello no tienen reparo en reclutar a los más indignos personajes con tal que les aseguren la funcionabilidad el sistema que los mantiene en el poder, y no dudan en usar su control de los medios a su disposición para destruir a sus contrincantes políticos.
Durante las últimas décadas el ciudadano peruano, decepcionado de la actuación de los “políticos profesionales”, está buscando nuevas opciones que representen realmente  sus intereses, de allí que la derecha, buscando proteger el sistema, impulsan el surgimiento de “outsiders”, que son gente sin partido o  ninguna organización política estructurada que los respalde, sin una ideología ni constructo social que ofrecer a la nación, son personajes con una celebridad, capaces de arrastrar votos y significan solo una imagen creada por los medios de comunicación, que se sostienen por grupos de apoyo de campaña, que son más como un club  de fans, cuyo apoyo se nutre con la esperanza de conseguir algún beneficio si su candidato logra el éxito, ciertamente contando con los importantes aportes económicos de los operadores financieros a los cuales tendrán que responder si llegan al poder; esto determina que, sin un aparato organizativo y con una fuerte dependencia económica, son personajes fácilmente manipulables.
Los operadores financieros siempre juegan a ganador, es decir no apuestan a un solo candidato, juegan con su dinero de acuerdo con las mayores o menores posibilidades que el candidato muestre en las encuestas y sus proyecciones, pero se aseguran de que cada uno de ellos tenga deudas pendientes con ellos con las cuales poder ejercer presión.
Prácticamente en todas las elecciones posteriores a 1980, la mayoría del electorado no ha tenido la posibilidad de votar por una opción propia, las elecciones han estado encaminadas a votar en contra del candidato que detestamos, esa ha sido la historia de la nueva república después del fujimorato.
En este contexto los protagonistas de la corrupción se protegen y se aseguran de tener el control del aparato del Estado y seguir manipulándolo de acuerdo con sus intereses, que están lejos de ser los que la patria necesita.
Parece que estamos envueltos en una espiral de contubernio con la corrupción, la cual ha envenenado todas las arterias de la nación, va mas allá del gobierno, mas allá del aparato estatal, lo vemos en las calles, en el ciudadano común, en los negocios privados, ya se considera normal un poco de corrupción, es práctica común ser insensible al atropello de los derechos de los demás; cada cual trata de sacar el mejor provecho en cada situación.
Una solución al entrampamiento político seria apoyar la vacancia presidencial con el objetivo de conformar un gobierno de emergencia nacional, que llevara a cabo el cambio constitucional; porque romper el círculo vicioso de la corrupción requiere empoderar al ciudadano y acabar con la delegación de poderes al “político profesional”; pero este paso requiere en primer lugar un consenso entre las fuerzas políticas, caso difícil pero posible, y además rompería con la norma constitucional, lo que sería pasible de sanción a los ejecutores y nulidad de lo actuado, si como defensores de la democracia nos nombramos.
Llegar al cambio de Constitución significa llegar a tener una mayoría en el Congreso y esto necesita de un arduo trabajo de construcción de bases y concientización del ciudadano en sus deberes cívicos; labor nada sencilla si contamos con que la derecha mafiosa tiene sometido a los medios de comunicación, tiene el suficiente poder económico para comprar con dadivas a los sectores más empobrecidos, además que el sistema presiona a la masa hacia un consumismo compulsivo y una competencia desnaturalizada; por otro lado las mismas fuerzas de izquierda y progresistas no saben aún como asumir el reto del cambio social que les ha pasado por encima sin haberse dado tiempo para adaptarse; es decir estamos hablando de un proceso que puede tomar un par de décadas, fácilmente.
Pero la historia ha demostrado, en varias oportunidades alrededor del mundo, que cuando los cambios sociales preceden con mucha ventaja a las estructuras políticas, estas pueden estallar en un salto insurreccional, que se encargue de poner al día sociedad y política; la insurrección proviene de una masa que rebasa el hartazgo que le produce  su clase política y rompe violentamente con el esquema para imponer un nuevo Estado de Derecho; hay que poner atención que no estamos hablando de lucha armada, guerra de guerrillas, u otras opciones militares; la insurrección surge así, casi de manera espontánea, donde el ciudadano de a pie, uniéndose en precarias organizaciones, sobrepasa a sus líderes, se levanta llevando al gobierno contra la pared y lleva al país a dar un radical golpe de timón.
De todas maneras, la insurrección pone también contra la pared a los líderes políticos de oposición, que se ven obligados a dejar atrás sus dudas y ponerse a la cabeza del movimiento popular, llevando a cabo los cambios que la masa ha levantado.
¿Está el Perú en el camino insurreccional? Hay que medir la presión de la calle, la decepción política en la masa silenciosa tiene un límite, este borde no es una línea matemáticamente definida, tiene diferentes valores en el espacio y el tiempo, cuando la fractura entre la sociedad civil y sus interlocutores políticos se vuelve demasiado profunda, se rompe el acuerdo social y emerge un nuevo orden.
Viene ahora las preguntas: ¿es una insurrección civil el único camino para resolver la crisis política peruana? ¿queremos realmente llegar al borde de esta situación?
Les dejo estas reflexiones para pensar.


viernes, 26 de mayo de 2017

LA REVOLUCION DE LA MENTE


Todos los revolucionarios queremos cambiar el mundo, aunque generalmente el mundo nos cambia; nuestros afiebrados sueños de juventud se aplacan y se vuelven más sensatos cuando los años pasan; pero al final nos damos cuenta que, sin ese apasionado impulso juvenil, la historia de la humanidad seria completamente retrógrada; seguimos cumpliendo nuestra función y los cambios suceden en determinadas etapas, más tarde o más temprano, según las circunstancias.
Es que los cambios sociales no se pueden decretar por ley; la ley llega cuando ya existe un mínimo consenso del cambio; ¿se pueden imaginar cuánto costó convencer a la gente en el siglo XVI de que la tierra era redonda y no plana como habían creído durante siglos? O ¿Cómo costó a la corona española convertir a los nativos americanos a la religión cristiana? ¿cuán duro fue convencer a los europeos de que los africanos eran seres humanos y no animales? ¿Cuánto paso para que las mujeres dejaran de entrar a las iglesias con ropa oscura y la cabeza cubierta? O ¿Qué los varones dejaran de usar sombrero para salir a la calle? ¿para que las familias aceptaran usar las cocinas a gas en vez leña, carbón o querosene? ¿para que se aceptara dar el voto a las mujeres? Etc. etc. etc… Nunca los cambios sociales fueron fáciles y espontáneos.
La sociedad actual tiene sus luchas:
-       La equidad de género, aun se sigue tratando a la mujer como una persona de segunda clase, bajo el dominio masculino, limitada en sus opciones, con restringido poder de decisión, el varón intenta proteger su dominio sobre la hembra.
-       El matrimonio igualitario, mucha gente piensa aún que el homosexual es un enfermo pervertido, que necesitan tratamiento psiquiátrico o que hay que desterrarlos de la sociedad, por ser la representación del mal, que pueden trasmitir sus costumbres cual un virus, por supuesto no les dejarían tener familia porque enseñarían a los niños a ser homosexuales.
-       La discriminación, porque no logramos entender que las personas son diferentes de acuerdo a su cultura, que cada etnia humana se ha desarrollada de acuerdo a su medio y a las circunstancias históricas que le toco vivir, por tanto todos somos genéricamente iguales como seres humanos, no somos de colores, ni negros, ni amarillos, ni blancos, ni marrones, ni rojos,  y que las diferencias culturales son responsabilidad de todos como sociedad; los pobres no son pobres porque son flojos e irresponsables, se mantienen en su pobreza porque no les damos la oportunidad de educarse y surgir y eso es lo que hacemos nosotros como grupo social, mantenemos las diferencias para mantener los privilegios de una elite.
-       La estigmatización política, que trata de identificar a todos los comunistas, las organizaciones de izquierda y de oposición al gobierno como terroristas, se ha criminalizado la protesta; un trabajo psicosocial de muchos años ha creado esta imagen negativa en la conciencia del ciudadano común.
-       La despenalización del aborto, que se fundamenta en dos pilares, el machismo acendrado que trata a la mujer como propiedad y la somete al rol de instrumento de procreación, y una errada visión religiosa acerca de la defensa de la vida, sin tener una definición científica exacta de donde empieza realmente la vida humana, pasando sobre el derecho de la mujer sobre su propio cuerpo, poniendo en riesgo la vida de la madre y sin asumir la responsabilidad por las nuevas vidas que obligan a crecer.
-       La despenalización de las drogas, el narcotráfico es la peor plaga que azota la mayoría de nuestros países, basados en las inmensas ganancias que la prohibición les brinda, colman el país corrompiendo autoridades, asesinando personas y arruinando a nuestra juventud; los mismos gobiernos no toman acciones drásticas contra los dueños de las redes del narcotráfico porque parte de sus presupuestos se alimentan del dinero blanqueado proveniente de estas actividades; el costo de una reglamentación para el uso de la droga, así como se hace con el alcohol y el tabaco, y un amplio programa de rehabilitación de los adictos, sería mucho menor de lo que se destina para combatir el narcotráfico, con la ventaja de que se reducirían las tasas de corrupción y crimen.
-       La democracia, porque el papel sumiso al que hemos estado sometidos desde la conquista, nos hace seguir buscando alguien que nos dirija, un iluminado de la razón, que nos diga que debemos hacer, alguien en quien creer y seguir como manada, y no dejarnos comprar por una dadiva, un táper o una bolsa de arroz; nos falta llegar a comprender que todos como seres humanos tenemos debilidades y cometemos errores, no existen personas perfectas, no hay iluminados, podemos concebir líderes, no jefes, ni dirigentes, un líder es el que se forja en su base, enseña con el ejemplo y siempre se somete a lo que su base establece; la base de la democracia y el desarrollo equitativo es la cooperación común, el consenso discutido, la interacción de los grupos para lograr una meta.
Los cambios de mentalidad son más duros de conseguir que los cambios en el sistema, y dependen enteramente de la educación de nuestra gente; ¿Cómo podrían respetar al homosexual, si no conocen que significa ser uno de ellos y porque alguien es homosexual?  ¿Cómo podrán respetar a la mujer, si no la conocen como persona, y pueden valorar todas sus potencialidades?
La educación es la clave del futuro, el valor de un país no se mide por la cantidad de riquezas materiales que tenga en su territorio, sino por la calidad de su recurso humano; tenemos muchos ejemplos de países muy pequeños, con pobres recursos naturales, pero que, habiendo potencializado la educación de sus ciudadanos, ahora son países muy desarrollados.
Tenemos buenas universidades y excelentes profesores, nos hace falta una gigantesca campaña, envolviendo a todo el país, que lleve a la mayoría de la población a adquirir sus grados en educación elemental y luego educación básica en periodos acelerados, con equipos que lleguen a las zonas alejadas, facilidades online y clases presenciales los fines de semana.
Solo cambiando la mentalidad de nuestra gente podemos llegar a construir un país justo y soberano  ! una patria como la queremos!


viernes, 24 de marzo de 2017

LA REVOLUCION EN EL PERU



El Perú ha sido históricamente el país más atrasado de toda Latinoamérica, desde las luchas de la independencia, recordemos que nuestra clase criolla estaba tan cómoda con los privilegios que le brindaba la corona que tuvieron que llegar las tropas extranjeras para expulsar a los españoles de su último bastión, del centro de su monopolio comercial desde el puerto del Callao.
Luego con la Republica se vendieron a los ingleses, primero con el guano y luego con el caucho; la casta terrateniente se aferró hasta el último momento al poder que le otorgaba el usufructo de la tierra, así como la renta de los enclaves norteamericanos y a pesar de toda la creciente presión social, no hubieran dado paso a la reforma agraria si un sector nacionalista del ejército no la hubiera impuesto por la fuerza de las armas.
Siempre el Perú ha tenido la clase dirigente más retrograda del continente y ahora que ha sido remecida con los grandes escándalos de corrupción, ha sacado a la calle a los grupos evangelistas recalcitrantes para enfrentar los cambios sociales y la reforma del Estado que requiere la posmodernidad.
La verdadera movida sin precedentes es que la iniciativa impulsada por los grupos evangelistas ha logrado arrastrar como furgón de cola a los más fervientes cristianos, usando pasajes de la biblia como justificación para sus movilizaciones y la oposición al   implante de una supuesta ideología de género como bandera.
Por el extremismo de estas posiciones han llegado a pedir que se quite la vida de quienes presentan comportamientos que no están de acuerdo a su doctrina, se culpa por los terremotos y las inundaciones a un castigo divino por la llegada de la supuesta ideología de género.
Si antes los cristianos ponían una barrera a los evangelistas que llegaban de puerta en puerta tratando de convencerlos con sus predicas, esta vez lograron romper esas barreras y los tienen enganchados a su prédica gracias a una millonaria campaña financiada desde el extranjero; obviamente más allá de la movida política esto redime una ampliación interesante del campo de acción para la doctrina evangelista en sus diferentes corrientes, y una perdida para la iglesia católica.
Las fuerzas conservadoras están tratando de retomar posiciones ante el avance de la modernidad y las reformas propulsadas por el Estado, la intensidad con que llevan a cabo su campaña contracultura demuestra que los cambios propuestos son los que realmente van a cambiar el rostro de nuestra patria.
La experiencia histórica de nuestro pueblo nos enseña que los cambios sociales de esta magnitud no llegan por su propio impulso, como en otras culturas, se hace necesaria una revolución, llegamos al punto en que la cantidad debe convertirse en calidad, una ruptura de paradigmas, de las ideas que habíamos creído correctas hasta ahora, que habían funcionado correctamente para nosotros desde un tiempo atrás y ahora debemos cambiar, es lo que en sociología llamamos un salto epistemológico.
Debido a la naturaleza de nuestra cultura y el promedio educativo de la población, este salto tendrá que ser impuesto desde la autoridad de un gobierno, gobierno que con seguridad deberá ser espoleado por las fuerzas progresistas de la nación.
La democracia en su sentido más amplio, significa revertir el poder de decisión a los ciudadanos, pasar de un sistema que delega, cada cierto número de años, poderes casi absolutos a determinados individuos calificados como “clase política”; hacia un sistema de real representatividad, donde la opinión de los electores tenga un directo peso político en las decisiones de gobierno.
Estoy convencido que un cambio de esta magnitud, en el centro de una sociedad tradicional como la nuestra, tendrá que concretarse a través de una insurrección ciudadana, la que seguramente tendrá que contar con la solidaridad de los movimientos progresistas internacionales, tal como sucedió en el pasado con la independencia o con la quiebra del latifundismo.
En el momento presente toca abrir consensos para educar a nuestra gente en los conceptos de democracia y modernidad, estableciendo un frente común ante los conservadores radicales que quieren regresarnos a las eras de la santa inquisición.
La corrupción casi generalizada que envuelve a gran parte de los aparatos del Estado, ha generado una total decepción acerca de la llamada “clase política”, el sentimiento se refuerza con la llegada de los desates naturales en todo el país, ante la falta de prevención y donde se desvelan las coimas y malos manejos de los fondos públicos.
Es la ocasión en que el sistema se pone en peligro de colapsar, por eso sentimos los embates de los sectores reaccionarios, sin embargo, como sucedió en el pasado con el sistema semifeudal que regía el país, los dueños del poder seguirán aferrados a sus privilegios, encontrando siempre alguna salida para justificar su entronamiento, mientras no exista una fuerza capaz de liderar el cambio.
La revolución en el Perú, no tiene que ser nuevamente impuesta por la fuerza de las armas, pero si por la rebelión de las fuerzas visionarias que pugnan por romper el sistema económico-político que somete a la mayoría a una vida de necesidades irresueltas para satisfacer los lujos de una minoría parasitaria.


martes, 8 de marzo de 2011

EDUCACION, CULTURA y POLÍTICA

Por : Mónica Mc Ewing Rodríguez

A casi 200 años de vida republicana resulta que nuestros escolares ocupan los últimos lugares en comprensión de lectura y en habilidades matemáticas. Eso en lo referente a los niños que estudian, pero también existen cifras nada halagadoras sobre deserción escolar, es decir, niños que no culminan la educación básica y muchos que no cuentan con educación escolar alguna.

Al mismo tiempo, la ONU nos revela unas cifras alarmantes en desnutrición crónica infantil del orden del 28 % a nivel nacional, cifra que en algunas regiones supera el 50 %. Y aparejada con la desnutrición, y precisamente como consecuencia de ella, se tiene bajos niveles de salubridad general a nivel nacional.

Actualmente, la inseguridad ciudadana constituye uno de los principales problemas para la población. El asesinato se está convirtiendo en pan de cada día, evidenciando un desprecio total por la vida del prójimo. Así mismo, llama la atención la ola de suicidios, en las 2 últimas semanas se han reportado 10 suicidios.

Así mismo, es notorio el índice de maltrato contra los niños y la mujer, alcoholismo, drogadicción y abandono familiar.

Estos 4 aspectos: la deficiente educación, la desnutrición, la insalubridad y la degradación social de la calidad de vida constituyen manifestaciones culturales negativas de nuestros tiempos. No podemos negar que tenemos manifestaciones culturales positivas que nos enorgullecen pero que no tienen un efecto compensatorio sobre las manifestaciones culturales negativas, sino que más bien las ponen de manifiesto, por más que se pretenda ocultarlo.

Hay consenso en que la educación es de vital importancia para mejorar las condiciones de vida de los pueblos. Incluso, la educación fue el primer tema que se abordó en la presentación de los candidatos presidenciales en el diario El Comercio la semana pasada. Así mismo, la educación y la cultura son de primerísima importancia dentro de las Naciones Unidas y constituyen OBJETIVOS DE DESARROLLO de la UNESCO.

Todos los candidatos han ofrecido mejorar sustancialmente la educación. Varios han ofrecido destinar el 6 % del presupuesto al sector educación. Incluso, el candidato presidencial de mi partido Despertar Nacional, el Dr. Noriega Salaverry, ha ofrecido destinar el 7 %. Hay muchas personas que piensan que la mejor herencia que pueden dejar a sus hijos es una buena educación y en ello invierten buena parte de su presupuesto familiar. En eso estamos casi todos de acuerdo. El problema es que cuando el presupuesto familiar es tan exiguo que no alcanza ni siquiera para la subsistencia, entonces la educación queda relegada totalmente y los resultados negativos saltan a la vista. Lo que ocurre en una familia ocurre de manera similar a nivel de país. Si a la educación no se destinan los fondos necesarios, casi nada bueno se puede esperar de la educación en su conjunto.

Desde mi punto de vista, el aspecto presupuestal NO ES EL UNICO ASPECTO A TOMARSE EN CUENTA EN EL TEMA EDUCATIVO. Creo que tan importante como el aspecto económico, o quizás más, es un tema del que casi nadie habla y que hasta parece irrelevante o pasa inadvertido, pero que en realidad tiene la mayor y decisiva importancia. Me pregunto si aquellos padres que tienen la satisfacción del deber cumplido en la tarea educativa de sus hijos son aquellos que le dejaron esa tarea sólo a la escuela, ¿o esos hijos son buenos hijos precisamente porque antes, durante y después de la escuela han recibido en casa una buena educación en valores? No lo digo yo, lo dicen los mejores educadores: SE EDUCA Y SE PREDICA CON EL EJEMPLO.

Si en casa el ejemplo se recibe de los padres y de los hermanos mayores, ¿de quién reciben ese ejemplo los ciudadanos del mañana? La respuesta es obvia, el ejemplo lo reciben fundamentalmente de sus gobernantes, de sus políticos. Y sinceramente, creo que NO TENEMOS MUY BUENOS EJEMPLOS QUE MOSTRAR EN EL ESCENARIO POLITICO NACIONAL, empezando por el presidente de la República (el actual, los anteriores y varios de los candidatos actuales) y los congresistas (varios de los que se van y varios de los que vienen). La sola presencia de varios candidatos en estas elecciones sería motivo para lavar nuevamente nuestra bandera. No hemos sabido erradicar de raíz a la mafia, la corrupción y la indecencia de nuestra política. Los indeseables se han reciclado y regresan recargados. Los políticos que han accedido al poder están dando un mensaje de ANTIVALORES, ya que en nuestra política prima el CINISMO, el ENGAÑO, la ESTAFA. En suma: en nuestra política hay ausencia total de DECENCIA. Eso es pernicioso, es como una bola de nieve que crece y crece, ya que cada generación recibirá un país cada vez peor que el de la generación anterior. Cuánta razón tenía ese gran peruano MANUEL GONZALES PRADA: EL PERU ES UN ORGANISMO ENFERMO, DONDE SE PONE EL DEDO BROTA EL PUS. Hay un aforismo que reza así: cuando un río se contamina en la propia naciente, estará contaminado en todo su trayecto, y no bastará con acometer su limpieza en el trayecto, sino que será necesario eliminar aquello que lo contamina allí mismo donde nace.

Asistimos hoy en día al fenómeno de la globalización, que en realidad no es tan reciente como se piensa, ya que la globalización existe desde que el hombre se decidió a conocer y conquistar nuevas tierras y esa conquista ha significado la imposición, pero también el intercambio, de códigos y valores culturales. Se presenta como signo distintivo de la globalización y casi como la globalización misma el modelo económico predominante en los tiempos actuales: el NEOLIBERALISMO. Este modelo económico algunos lo pretenden como el único y definitivo modelo a seguir, afirmando que ha llegado a su fin la histórica dicotomía entre lo social y lo individual, que ha prevalecido la visión individualista de la vida.

Los signos distintivos del neoliberalismo son básicamente la COMPETIVIDAD y el EXITO. ¿Y en qué consiste esa competitividad? Consiste en descubrir nuestras FORTALEZAS y DEBILIDADES, potenciar unas y minimizar otras para desempeñar bien (o sea con "inteligente" resignación) el papel que el capital imperial nos asigna en la distribución mundial del trabajo. ¿Y en qué consiste el éxito? El éxito es casi exclusivamente de orden económico: GANAR LO MÁS QUE SE PUEDA, EN EL MENOR TIEMPO POSIBLE Y A COSTA DE LO QUE SEA. ¿Cómo se manifiestan estas premisas en nuestro país? Primero: en que nuestra economía es básicamente de carácter extractivo. Nuestra principal fuente de divisas es la exportación de minerales, producción primaria que no tiene mayor valor agregado, y por ende, el índice de ocupación laboral en nuestro país es bajo y en condiciones precarias. Pero no se crea que la mayor parte de la ganancia por la exportación de minerales va a las arcas del Estado, no, no es así, dicha venta favorece notoriamente a las empresas mineras, el Estado sólo recibe una pequeña parte de esa fabulosa ganancia. Y segundo: el Estado Peruano no cumple con su rol. Se ha convertido en un Estado depredador que tiene abandonada secularmente a la población, en bastas extensiones del territorio nacional no hay presencia del Estado, el Estado brilla, pero brilla por su ausencia. Las instituciones del Estado no son instituciones virtuosas sino más bien instituciones desastrosas. Por ejemplo: ¿qué concepto tiene la población del Poder Judicial, del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo? Creo que podríamos resumirlo de la siguiente manera: el Perú es una gran coima, los políticos han convertido a nuestro país en un gran botín.

Siendo la COMPETITIVIDAD y el EXITO el signo de nuestros tiempos, y teniendo los EJEMPLOS que tenemos en nuestro escenario político, no es de extrañar que nuestro país esté en la situación en que está: DEFICENTE EDUCACION, CARENCIA ALIMENTICIA, POCA SALUBRIDAD y DEGRADACION DE LA CALIDAD DE VIDA. ¿Y a quién echarle la culpa? o dicho de otra manera ¿Cuándo se jodió el Perú? Bueno, ¿cuándo se jodió el Perú?, eso no me lo pregunten a mí porque cuando yo nací el Perú ya estaba jodido. ¿Y quién tiene la culpa?, creo que esta pregunta hay que responderla con mucha sinceridad, y siendo sincera, creo que la culpa la tenemos todos: los gobernantes y los ciudadanos. Los gobernantes por su farsa mayúscula diciendo que aspiran llegar al poder para servir a su Pueblo cuando en realidad llegan al poder para servirse del Pueblo. Es por eso que durante la temporada de elecciones escuchamos tantas y tantas promesas, como dice la canción, promesas bonitas y falsas. Y los ciudadanos también somos culpables porque somos los ciudadanos quienes elegimos a nuestros gobernantes.

Dice una máxima que los Pueblos tienen los gobernantes que se merecen, sentencia que adquiere mayor veracidad cuando los gobernantes son elegidos libremente en sufragio secreto y universal por el Pueblo. No creo que elecciones sea sinónimo de democracia. Las elecciones son parte de la democracia, pero el hecho de que haya elecciones no implica directamente que haya democracia. Democracia es un concepto más amplio que elecciones, pero no me atrevería a decir que nuestras elecciones sean una farsa, que haya manipulación y que nos dejemos manipular es otra cosa. Creo que si el Pueblo lo decidiera, podría convertir las elecciones, incluso, en un acto revolucionario, más fuerte y legítimo incluso que una revolución armada.

La educación y la cultura son parte de la superestructura social, la cual depende de las condiciones económicas de cada sociedad. En consecuencia, dudo mucho que puedan mejorar sustancialmente la EDUCACIÓN y la CULTURA en nuestro país mientras siga vigente el modelo NEOLIBERAL. Por más que a la educación se le asigne el 6, el 7 o el 8 % del presupuesto, eso será sólo un paliativo, pero no una solución de fondo, toda vez que el neoliberalismo todo lo considera como una mercancía. Esto quiere decir que para el neoliberalismo la educación y la cultura carecen de valor en sí mismas. Tendrán valor en tanto y en cuanto se conceptualicen como mercancía, y como mercancía tienen que rendir una ganancia tangible, una plusvalía. Y todo lo que no rinde ganancia en el sistema neoliberal está condenado a la exclusión, a la marginación, a la extinción. En el neoliberalismo todo es utilitario,
lo que no rinde ganancia no sirve y se debe desechar. Una mirada distinta a la neoliberal nos dirá que la educación y la cultura no pueden ser consideradas mercancías por cuanto no son valores tangibles sino más bien son en sí mismas intangibles, cuyo valor viene dado no por la ganancia que pudieran generar sino por la importancia que tienen para la sociedad en su conjunto, puesto que es la educación la que forma a los ciudadanos del mañana.

De manera que debe tomarse una posición al respecto: ¿consideramos a la educación y la cultura como mercancías tangibles, o las consideramos como valores sociales intangibles? Si adoptamos la primera posición asistiremos a la degradación progresiva de la calidad de vida de la sociedad en su conjunto. Si adoptamos la segunda, y mientras siga imperando el neoliberalismo, no nos queda otro camino que el de defender la educación y la cultura casi como un auto de fe, como creación heroica, una resistencia activa contra la barbarie y la iniquidad. Tomar conciencia de ello nos puede dar la lucidez y el ánimo necesario para emprender el viaje al reencuentro con nuestro pasado milenario, lo cual nos proyectará a un futuro más fraterno entre peruanos. La obra cumbre del Perú, la que el mundo entero admira como maravilla de la humanidad, no es una obra de la modernidad, es una obra de nuestro pasado milenario. Es decir, los pueblos originarios han aportado a favor de todos nosotros y para la posteridad la obra máxima con la que nos identifica y reconoce el mundo entero.

Nuestro pasado milenario puede aportar la visión de reciprocidad del mundo andino, la mita, la minka y el ayni, es decir: el HOY POR TI, MAÑANA POR MI. La solidaridad desde un punto de vista occidental puede resumirse en la máxima TODOS PARA UNO, UNO PARA TODOS. De manera que creo que es posible una fusión de lo occidental con lo andino que proyecte un nuevo sincretismo nunca antes pensado, nunca antes imaginado, que haga de nuestro país una gran nación, donde la diversidad se manifieste en un contexto de unidad nacional.

La necesidad de perseverar en los caminos de la educación y la cultura es un imperativo para toda persona de bien. Bibliotecas, talleres de arte, publicación de obras, eso y mucho más. Debemos perseverar en ello como un acto de resistencia contra el neoliberalismo, insisto: "un acto consciente de resistencia sin darle lugar a la desmoralización". Digo esto porque estoy convencida que la dedicación que generosamente le pudiéramos dar a la educación y la cultura no tendrán la acogida esperada, pero hay que persistir en ello porque hoy por hoy, lamentablemente, de la cultura no se vive. La cultura es como un acto de amor desinteresado al prójimo, que se debe dar sin pedir mucho a cambio, porque como dice la canción: no se puede vivir del amor... una casa no se puede comprar con amor... con amor no puedo comprar el pan de cada día. Esto ocurre así porque el neoliberalismo nos ha tendido TRAMPAS y SEÑUELOS. Así por ejemplo, la trampa del éxito apoteósico y temprano, como es el caso del deporte, del cine, la música, etc. Hasta hace unos años, los padres no querían que sus hijos pierdan el tiempo jugando al fútbol y les exigían que se dediquen a estudiar. Hoy en día sucede todo lo contrario: los padres le dicen a sus hijos que no pierdan el tiempo estudiando tanto y que más bien se dediquen al fútbol, a ver si los contrata la U, el Alianza o el Cristal y de ahí el gran salto al Barcelona, al Tottenham o al Bayern de Munich, sin darse cuenta que ese destino, como en un cuento de hadas, está reservado sólo para unos cuantos, mientras que a cientos de millones de jóvenes les aguarda un destino aciago que les permitirá sobrevivir a duras penas, y muchas veces ni siquiera habrá posibilidad de conseguir ese destino aciago que les permita sobrevivir, y entonces sólo quedará como salida la prostitución y la delincuencia, es decir, vivir en la marginalidad o exponerse a la cárcel o el cementerio… y de hospital, olvídense, porque el Seguro Universal de Salud ha sido una mentira más del más grande mentiroso de todos los tiempos.

Creo en un destino mejor para nuestro país, alejado del rumbo trazado por el neoliberalismo, que no es otra cosa que el totalitarismo del capital disfrazado de liberalismo, es decir, el lobo disfrazado de Caperucita para comerse a la abuelita. Creo en la libertad individual sí, pero sin menoscabo de la prosperidad a que tiene derecho la sociedad en su conjunto. Creo en la política como expresión suprema de la educación y la cultura, como instrumento para la búsqueda del bien común. No creo en la política como negociado para beneficio personal de unos cuantos, que se valen del engaño doloso al que nos tienen acostumbrados la mayoría de políticos.

La política es también manifestar una fe, un credo, dar un testimonio, decir nuestra verdad, practicar permanentemente el diálogo y el intercambio de opiniones, el derecho a preguntar y a responder con libertad y con respeto. Política es defender los derechos de los individuos y de la sociedad.