lunes, 6 de junio de 2016

Y DESPUES DEL 5 DE JULIO .... QUE?

Y DESPUES DEL 5 DE JUNIO…. ¿QUE?

Ya logramos detener los planes del clan Fujimori para adueñarse del país, ahora toca consolidar ese 20% del electorado que hemos conseguido, toca hacer del Frente Amplio una organización cohesionada y empezar el trabajo de la campaña para el 2021.
Hemos destruido el mito de la perentoria unidad de la izquierda, que nos tuvo paralizados por décadas, no la hemos necesitado para llegar hasta donde estamos, y desde aquí, es solo una opción para los que están aún fuera, ya ellos decidirán, sin presiones, sin negociaciones, o se integran o se quedan fuera con sus proyectos puristas de quienes se creen dueños de la verdad ¡nosotros vamos por más!
Verónica Mendoza ha demostrado no solo honestidad durante toda esta campaña, sino que además con toda humildad ha sabido poner los intereses del Perú antes que sus fundamentos ideológicos cuando la patria se lo pidió.
El sur ha demostrado reiteradamente su consecuencia democrática, vamos ahora a cumplir nuestra tarea en el norte del Perú, Ancash, Trujillo, Piura, San Martin, Huánuco, Ucayali, se van a convertir en nuestras metas políticas.
La bandera de una nueva Constitución que reemplace a la dictada por Fujimori es la característica diferencial del Frente Amplio, el contenido de este llamado debe centrarse en el empoderamiento ciudadano en su propio gobierno.
Participemos todos como una sola fuerza en la reorganización del Frente Amplio y marchemos bajo sus banderas a conquistar la patria aboliendo el sistema delegativo de poderes y reemplazándolo con una democracia plena donde el ciudadano sea quien realmente toma las decisiones.
Esta jornada electoral nos ha demostrado que si se puede, que juntos podemos mover montañas y alcanzar nuestros objetivos, si pudimos parar a la mafia montesinista con todo su poder, sus finanzas y sus aparatos corruptos, también podemos cambiar el país y convertirlo en el líder de desarrollo y ejemplo de democracia para América Latina ¡unidos lo haremos!


lunes, 30 de mayo de 2016

LA TAREA DE HOY : CONSOLIDAR UNA FUERZA POLITICA NACIONAL


El Frente Amplio, con Verónica Mendoza como líder, se han convertido, después de esta campaña electoral, en la segunda fuerza política nacional, se necesita hoy cumplir con una tarea imprescindible: consolidar esa fuerza convirtiendo realmente a esta organización en lo que su nombre invoca, un Frente Amplio.
Es el momento de asumir la tarea de convencer a la ciudadanía que es necesario cambiar nuestra idea de la democracia, educando al pueblo en sus derechos, desenmascarando esta seudo democracia “representativa” y mostrar a la gente que lo que está haciendo es simplemente delegar el poder de decisión a unos políticos “profesionales” cada cinco años para que hagan con ese poder delegado lo mejor para sus propios intereses y todo “en nombre del pueblo que los eligió”; eso no puede ser titulado justamente como democracia; el sistema requiere ser modificado desde su raíz, devolviendo el poder de decisión al ciudadano, después de todo de eso se trata ser de izquierda, ser antisistema, rompiendo el círculo de retroalimentación del sistema, rescatando las riendas del poder y poniéndolas en manos de los ciudadanos para que tomen las decisiones acerca de la producción y distribución de la riqueza, porque esa es exactamente la cuestión de fondo en la democracia.
Nuestras circunstancias son favorables porque la mayoría está harta de los despropósitos de tanto comepollo, planchacamisa, lavapies, robacable, violin, lavavaginas, corruptos, delincuentes, narcotraficantes, dormilones y demás sinvergüenzas de los que esta poblado nuestro zoológico político, el pueblo esta desengañado de tantas promesas electorales incumplidas y traicionadas al día siguiente de las elecciones.
Mientras que por otro lado es también reconocido que la Constitución del 93 es una Constitución inconstitucional, valga la paradoja, fue concebida mediante un golpe de facto y hecha a la medida de una dictadura sangrienta y corrupta que destruyo toda la institucionalidad del Estado; esta es la causalidad perfecta para llamar a su abolición.
La bandera que levanta el Frente Amplio y que lo diferencia mejor de las otras propuestas políticas es la de convocar a la creación de una nueva Constitución que defina el tipo de Estado que queremos, para construir el nuevo país que deseamos para nuestros hijos.
Hay ahora que puntualizar el contenido de esta propuesta, en el sentido univoco de empoderar al ciudadano en el gobierno de su país.




jueves, 25 de febrero de 2016

JULIO GUZMAN ENFRENTA AL JNE



Julio Guzmán está a punto de ser excluido del proceso electoral por deficiencias en el proceso de inscripción de su partido, Cesar Acuña es el próximo en la lista por faltas al código de ética, y falsedad en su hoja de vida, Alan García y Alfredo Barnechea han visto cuestionadas sus listas parlamentarias.
Sus seguidores acusan al JNE de actuar sospechosamente a favor de los candidatos competidores, y no les falta razón, no puedo calificar a la actuación de los miembros del JNE en cuanto se ajusta a ley; pero tachar a un candidato cuando está a mitad de la campaña electoral, peor aun cuando las encuestas le dan una posición expectante, se presta fácilmente a malas interpretaciones.
Esto no significa que estos candidatos pueden sentirse inmunes a las determinaciones del JNE; ellos entraron a la competencia bajo estas mismas reglas, si no estuvieron de acuerdo con ellas debieron hacer su reclamación antes de inscribirse, ahora solo tiene que cumplirlas, pero también corresponde determinar las deficiencias en el lado de las competencias del organismo electoral.
Es cierto que nuestra democracia es joven, pero ya deberíamos haber aprendido y rectificado los errores de forma que provocan estos desajustes; es una deficiencia dentro del propio JNE lo que nos lleva a enfrentar estas posiciones.
Debería estar entendido que el Jurado Nacional de Elecciones es el representante del Poder Electoral, un poder autónomo y decisivo del Estado, no es una oficina administrativa más, que solo  recibe, tramita y archiva documentos; como jurado está en la potestad de calificar a los partidos o agrupaciones políticas, así como a sus alianzas y a sus candidatos, además de regular todos los procesos electorales que se dan en el país.
Es sentido común que todo el proceso de inscripción, reconocimiento y calificación de las organizaciones políticas y sus candidatos debe cerrarse antes del inicio oficial de la contienda electoral; el JNE tiene la obligación no solo de revisar las tachas que se puedan presentar contra los partidos o sus candidatos, sino también investigar y constatar, de propio motivo, la veracidad de los datos presentados por los mismos, así como la moralidad, la transparencia de sus finanzas y la capacidad intelectual de los candidatos, inclusive tomando entrevistas personales.
Si bien es cierto que el JNE debe ajustarse a las leyes y a la Constitución, como cualquier otra institución del Estado, como jurado calificador no necesita de la condena activa de un delito para dar su veredicto acerca de un candidato, basta que se considere que hay evidencia suficiente que señale la comisión de los delitos para decidir si un candidato está calificado o no para postular  a un puesto de gobierno del país.
Con este procedimiento ni Alan García, ni Keiko Fujimori, ni Toledo, ni Cesar Acuña, hubieran pasado el tamiz del jurado para postular en este proceso electoral, y también se garantizaría la calidad de los pretendientes a la primera magistratura del país.
No es aceptable que a mitad de una campaña se intente descalificar a un candidato, todos los plazos del proceso deben cerrarse antes del inicio de la campaña, cualquier dato descalificatorio que no haya sido observado dentro  de los plazos establecidos, seria responsabilidad directa de los funcionarios del JNE por negligencia en sus funciones.
En conclusión, debe ser función directa del JNE investigar y calificar la probidad de las organizaciones políticas y sus candidatos, antes de iniciar un proceso electoral; de esta manera se evitan las maniobras sospechosas de manipulación política y empezamos a construir un proceso transparente y justo, con candidatos intelectualmente capaces y moralmente valorables.



sábado, 20 de febrero de 2016

LAS ELECCIONES Y LAS POLITICAS DE EMPLEO




 Uno de los primeros temas acerca de los cuales los políticos deben empezar a ser honestos es cómo piensan enfrentar el problema del desempleo, en todos los planes de gobierno los candidatos presidenciales en época de elecciones prometen impulsar aquellos sectores económicos que ocupan mayor mano de obra, como la mejor solución para crear nuevos puestos de trabajo.
En gran medida porque esto es lo que la gente quiere escuchar, sin embargo cualquier estudiante de ciencias sociales tiene que haber leído la Tercera Ola de Toffler y El Horror Económico de Vivian Forrester, lo que significa que no pueden  desconocer el impacto creciente de los avances tecnológicos sobre el uso de la mano de obra, la más alta tecnología significa el reemplazo de mayor cantidad  trabajadores, poniendo más desempleados en la calle; no hay forma de controlar esto, nadie puede hacerlo, cuanto más se perfecciona la máquina, hace el trabajo más fácil y sencillo, pero así como requiere de menor esfuerzo también disminuye la necesidad de intervención humana; por tanto mienten intencionalmente quienes prometen acabar con el desempleo, solo para no perder la preferencia de los electores.
Intentar  una solución al problema del desempleo apelando a manipular los sectores atrasados de la economía, aparecería como un intento de retrasar la historia, detener el progreso; es posible incrementar los puestos de trabajo temporalmente en estas áreas, lo que incluso nos lleva a juzgar la calidad de estos empleos, muchos de los cuales serán solo braceros mal pagados, en trabajos de estación, pero aun así, a mediano plazo, conforme estas áreas se vayan reactivando, ensancharan sus posibilidades de crecimiento y adquirirán mayor tecnología con el fin de aumentar su productividad, por tanto necesariamente tendrán que reducir el número de sus trabajadores para sobrevivir en el mercado.
Son dos las formas esenciales por las cuales se distribuye la riqueza de una nación, la primera por el trabajo a través de los salarios y la segunda por los impuestos a través de los beneficios que con ellos otorga el Estado a sus ciudadanos; en la primera línea de distribución está demostrado que no hay avance posible, en primer lugar porque la oferta de trabajo se reduce en  forma ostensible e imparable, y segundo porque el sistema de salarios diseñado por el neoliberalismo solo hacen más ricos a los ricos y mucho más pobres a los pobres, esa brecha entre pobres y ricos se hace más ancha y profunda con el tiempo y corre aceleradamente.
En este punto la base de la reconstrucción social está en la redistribución de la riqueza a través de los impuestos, invirtiendo la tasa de contribuciones para beneficiar a los de menores ingresos e incrementando la acción social del Estado.
Esto sería una solución justa e ideal si no pasara en primer lugar por tener un Estado eficiente y libre de corrupción; ¿una utopía? … no lo creo así, la tarea pendiente es devolver el poder de decisión política a los ciudadanos de quienes emana todo el poder del Estado,  arrancándola de manos de una elite política traidora que la detenta y ostenta como propiedad heredada.
Crear este nuevo tipo de Estado que nos represente como nación, requiere una nueva Constitución, que defina los poderes del Estado, las funciones de las instituciones que lo conforman y la forma de elegirlos.
Una circunstancia favorable que se presenta actualmente es que la nación actualmente se regenta bajo una Constitución inconstitucional, decretada bajo una dictadura para justificar su gobierno. Para ello es necesario comenzar a trabajar en conseguir una mayoría en el Congreso.
  



domingo, 7 de febrero de 2016

¿QUIEN ES ANTISISTEMA?



Parece que hasta ahora tanto la izquierda peruana como Latinoamericana está confundiendo los términos de la contienda política, por sentido común la posición de la izquierda es antisistema, sin embargo sus líderes continúan luchando por entrar en el sistema antes que luchar contra él.
La sensación de que pertenecer al sistema es una forma de ser escuchados y conseguir más adeptos se disuelve en cuanto nos damos cuenta que este sistema está diseñado para retroalimentarse y reproducirse, a fin de cuentas no importa mucho quien salga ganador en las elecciones, porque no puede romper las reglas y tendrá que ajustarse un poco más o un poco menos a la maquinaria que ya está funcionando y todo se mantiene igual; es decir unas voces discordantes y algunos actos aislados de rebeldía no rompen el esquema, es solo un daño colateral calculado.
Romper con el sistema requiere la reforma estructural del Estado, lo que significa un cambio constitucional para poner sobre sus patas lo que se encuentra cabeza abajo, es decir devolver el poder de decisión política al ciudadano, cuyo poder actualmente se encuentra enfeudado a los grandes señores de la política, los cuales a su vez no son más que títeres de los intereses económicos de los monopolios transnacionales.
Si perdemos de vista este objetivo nos convertimos solamente en una pieza más de la vieja maquinaria neoliberal, por esto más allá de las reformas parciales y las buenas leyes, las cuales tienen su valor y se deben apreciar como un alivio temporal a la presión sobre una parte de la población, necesitamos insistir en que esto no traerá ninguna solución real mientras no se logre el cambio fundamental de la base del sistema.


martes, 19 de enero de 2016

VERONICA SI……VERONICA NO, Hagamos frente al Frente



Las elecciones presidenciales en el Perú continúan siendo un gran circo, los candidatos mayores son los mismos dinosaurios de siempre, con las mismas mentiras habituales, solo con un mayor prontuario delincuencial; sin embargo el ciudadano común parece no encontrar ninguna opción diferente, el sentimiento extendido parece siempre ser elegir el mal menor, como en las elecciones municipales precedentes, “roba pero hace obra”.
Desde hace unos años atrás el instinto popular ha sido buscar alguien no comprometido con los partidos políticos tradicionales, un “outsider”, como tabla de salvación contra ese círculo vicioso de “políticos profesionales”, pero chocamos con la realidad que ningún “outsider”  puede escapar de los engranajes del sistema, una vez que entran en el espacio político son devorados y resultan siendo peores que los viejos conocidos.
La izquierda está ahora reinventándose y tratando de presentar una candidatura de unidad, una unidad aun endeble y llena de obstáculos ridículos para la etapa posmoderna que estamos viviendo, pero aún hay mentalidades que moldear dentro de lo que debería ser la vanguardia del cambio revolucionario de una sociedad tradicionalista como la nuestra; sin embargo hay que anotar que son pasos positivos los que se están dando.
Sin embargo, no nos engañemos, la candidatura de Verónica tiene puntos muy positivos, como ser una genuina representante de su generación, la juventud es una fuerza palpitante en estos momentos en el país; además cuenta a su favor no tener un pasado político oscuro y vergonzoso como la mayoría de sus mayores; es también una mujer carismática y muy inteligente tal como se ha presentado en la cobertura mediática.
Aun así,  su candidatura tiene que arrastrar con la pesada carga que significa una imagen ligada a los “comunistas” lo que es casi menos que decir “terroristas” gracias a la exitosa campaña mediática de Montesinos, que durante la década Fujimorista convirtió en tales a cualquier tipo de luchadores sociales; además representa a una izquierda con un historial de múltiples divisiones y luchas internas, la misma que demuestra no haber superado aun, solo tenemos que echar un vistazo a las grandes dificultades que puso cada grupo para llegar al acuerdo de unidad, la cual no abarca aun todo el espectro, ni se muestra tampoco muy sólida que digamos.
 Algo más importante, a pesar de su discurso muy coherente y su habilidad para desenvolverse en las entrevistas, no presenta un plan muy concreto para detener el avance neoliberal, entramos en el mismo juego de todos los candidatos, muchas promesas y buenas intenciones, pero poco realismo en cuanto a forma como esto se va a construir.
Toda la izquierda ha levantado siempre las banderas del antisistema, pero en la realidad seguimos pegados al sistema, seguimos insistiendo en querer entrar al sistema, luchamos por ser aceptados dentro del sistema, como en la monarquía constitucional inglesa, los liberales fueron aceptados en el parlamento como la leal oposición de su majestad.
 Es que solo tenemos que imaginarnos el escenario posible si Verónica gana las elecciones y se convierte en la primera presidente mujer y de izquierda en el Perú; en primer lugar no contaría con una mayoría calificada para gobernar con tranquilidad, segundo las pugnas internas dentro del frente por las cuotas de poder dentro del gobierno terminarían debilitándola aún más, tercero no cuenta con una estructura partidaria a nivel nacional que le sirva de respaldo a las medidas de gobierno que deba tomar, cuarto, y no menos importante, tendrá que enfrentar la recesión que la huida de los capitales extranjeros crearan para debilitar su gobierno.
Y es que estamos tratando de enfrentar al toro jalándole por la cola en vez de tomarlo por las astas, seguimos tomando el hecho de ganar unas elecciones como una meta, ¿y después que las ganemos qué? ¿Cómo vamos a organizar una fuerza de gobierno capaz de concretar las promesas hechas? ¿Quiénes son nuestros amigos y quienes nuestros enemigos para lograr las alianzas necesarias? ¿Cuáles son los puntos negociables y cuales los principios irrevocables? Proponemos una Constituyente para crear una nueva Constitución ¿pero qué  concretamente proponemos para la nueva Constitución que signifiquen reales cambios sociales? ¿Hasta dónde logramos  comprometer al ciudadano común con los cambios necesarios para salir del atolladero donde nos encontramos?
Solo tenemos que ponernos a pensar un poquito en cuanto es lo que realmente vale nuestro voto; aquí donde en las elecciones ya nadie vota por el candidato de su preferencia, sino más bien votamos para que no salgan elegidos ciertos candidatos; parafraseando al expresidente narcoindultador: “no podremos hacer presidente a quien queremos, pero podemos impedir que sea presidente a quien no queremos”
Es una verdadera vergüenza que el ciudadano peruano tenga por opciones elegir como presidente a un asesino, un ladrón, un corrupto, una sinvergüenza, un lobista mentiroso, todos aquellos mencionados con altas posibilidades en las encuestas, muestran su amplio prontuario delincuencial; ¿qué nos dice eso del estado de la política peruana?
Votare por Verónica y el Frente Amplio porque es la opción más honesta y prometedora, especialmente porque votar por ella es cerrar el paso a los delincuentes que se disputan la presidencia, pero no hay ilusiones dentro del sistema; construir una alternativa antisistema significa revolucionar la forma como se hace política, hacer una revolución no significa la reivindicación de la lucha armada, significa romper con ese círculo de autocomplacencia en que estamos inmersos y cambiar el modo de hacer las cosas, hay que entender que requiere mucho valor renunciar a la aceptación y el cobijo que nos ofrece un sistema consolidado y saltar a lo desconocido.
El Frente Amplio es un paso adelante, uno pequeño, queda mucho trabajo que hacer por delante, especialmente en levantar esa esperanza que requiere nuestra nación para crecer y creer que realmente se puede hacer las cosas mejor.
¡Vamos Verónica, tu levantas nuestras esperanzas!


martes, 2 de junio de 2015

Mi tia Maria





Pase gran parte de mi niñez en el barrio de Breña, muy cerca al cine Danubio,  vivíamos en una casona antigua, nuestra vecina, y con esto quiero decir que vivía en la puerta más próxima a la nuestra, era mi tía María, mi madre nunca se llevó bien con ella, porque era chismosa y muy metiche, quería influir en lo que nosotros debíamos o no hacer; por eso nunca tuvimos una relación cercana con ella.
Pero no es de esa tía María la que quiero hablarles hoy día;  Tía María significa  hoy en día,  el futuro de todo proyecto minero en el Perú, eso explica, en parte, la ignorante tozudez del gobierno por llevar adelante este proyecto a todo costo social ; hace unos días leí, en un periódico local, el análisis de Marco Martos acerca del conflicto, muy acertado por cierto; a lo que tendría que agregar que la dicotomía que se trata de presentar en este conflicto es totalmente falsa, no se trata de pro mineros y anti mineros, el problema traspasa los límites de la minería, es un problema que tiene que ver con los fundamentos de la convivencia y la supervivencia de los seres humanos en este planeta.
Habría que empezar por reconocer que toda actividad extractiva afecta el entorno ambiental y el balance  ecológico del área, tanto la agricultura, la ganadería, la pesca, como la tala y la minería modifican el medio ambiente y afectan el balance ecológico, por tanto ponen en peligro la forma de vida de las poblaciones; unos con más fuerza que otros, dependiendo de los factores de intensidad y ubicación geográfica entre otros.
Sin embargo, debemos también reconocer que la minería, tanto así como la agricultura y la ganadería, tienen su necesidad de ser, para la supervivencia, el progreso y la comodidad del ser humano; unos nos proveen del alimento y el otro de la materia que nos permite disfrutar una calidad de vida superior. Sin mencionar, algo realmente importante en la realidad social de nuestro país actualmente, la enorme fuente de divisas proveniente la exportación de mineral, y que es una parte sobresaliente de nuestro crecimiento económico.
Todo proyecto extractivo, no solo los de la minería, deben contar con el respaldo de los respectivos estudios de impacto ambiental y el acuerdo con las poblaciones de las áreas afectadas.
El problema presenta cuatro aspectos fundamentales, el primero, exigir que se desplieguen todos los esfuerzos necesarios para evitar los daños en el entorno ambiental durante la explotación; el segundo, exigir la reparación hasta donde sea posible de los daños inevitables causados por la explotación e incluso después de terminado el periodo de explotación; el tercero, definir los beneficios correspondientes, de las ganancias comerciales, tanto para la empresa extractora, como para la población afectada, y para el Estado proveedor de la riqueza natural; y en cuarto lugar, el más complicado de todos, encontrar representantes honestos en cada una de las partes en conflicto para negociar un consenso de los primeros tres puntos.
Es obviamente muy difícil encontrar representantes honestos, en las partes afectadas, como se demuestra después de los escandalosos audios difundidos por la prensa, poniendo al descubierto las exigencias monetarias de un grupo de dirigentes  para levantar el paro contra la minera en Islay; cuando se trata de negociar un emprendimiento que va a mover ingentes cantidades de dinero, esto en un país donde los índices de pobreza extrema continúan siendo muy altos.
El conflicto llevado a sus extremos por la ignorancia de los responsables de manejarlo, ha provocado, ya varios muertos y muchos heridos, en ambas partes; declarar el estado de emergencia y militarizar el conflicto  no va a detener la escalada de violencia, solo va a cambiar la naturaleza del mismo, tornándolo más político de lo que ya está.
Ciertamente la economía del país se vería gravemente afectada sin las inversiones mineras, es una legítima preocupación del gobierno, pero imponer estas decisiones a sangre y fuego no facilitara la llegada de las inversiones; la paz social, así como la estabilidad de las leyes y un gobierno legitimado, requeridos para convertirnos en un atractivo entorno para las grandes inversiones, solo se logran con estructuras políticas que permitan un consenso social.
Si el problema presenta los cuatro aspectos, antes referidos, la solución del conflicto presenta dos principales aspectos:
1-      El más importante, para cualquier tipo de conflicto, desde las pequeñas disensiones familiares, hasta los debates entre Estados, es tener una real voluntad de dialogo, donde aceptas que negociar significa que cada parte debe estar dispuesto a ceder parte de sus intereses en pos de llegar a un acuerdo; esto ya nos sirve para sentarnos en la mesa de dialogo.
2-      Posterior a esto necesitamos una representación legítima; nuestra democracia sufre mucho con el sistema de delegación de poderes, una persona o un pequeño número de ellas no deberían tomar decisiones en nombre de otras, especialmente cuando estas decisiones van a significar un importante cambio en la forma de vida de la población.
La única forma, no de eliminar la corrupción, porque los funcionarios corruptos siempre encontraran nuevas formas de intervenir, pero sí de minimizar su accionar, es que la representación se legitimase mediante los mecanismos de democracia directa, cada representante no está llevando a la mesa su propio plan, su punto de vista o sus pensamientos personales, sino que lleva un mandato discutido y decidido previamente en sus bases.
La actual crisis provocada con los proyectos, Bagua, Conga, Tia Maria y últimamente Cuajone, es consecuencia de la falta de autoridad del gobierno, con falta de autoridad no quiero decir mano militar, sino por el contrario falta de legitimidad, esa que algunos sienten ganada permanentemente porque una vez ganaron una votación; tienen que entender que hace siglos dejamos atrás los sistemas monárquicos en que los reyes gozaban de carta blanca para gobernar, actualmente el gobernante debe ganarse la legitimidad día a día, no se puede esperar que siempre estemos de acuerdo con todas las decisiones que se toman, pero tampoco podemos aceptar que se trasgreda continua y consecutivamente la voluntad ciudadana.
Que existen grupos violentistas que están explotando la crisis, es muy posible, pero ninguno de ellos tuviera el menor chance si esta hubiera sido manejada debidamente; solo la increíble incapacidad y testarudez del gobierno ha generado suficiente campo de cultivo para que los grupos más radicales encuentren base sobre la cual erigirse.
Una vez más, el dilema entre pro mineros y anti mineros, es falso, lo que tienen ambos en común es un temor extremo a enfrentar a las grandes transnacionales mineras; los pro mineros, temen enfrentarles porque podrían perder los beneficios y comisiones que estas grandes inversiones conllevan, así como a las graves consecuencias para la economía del país si estas amenazaran con retirarse; y los anti  mineros, temen enfrentarse a los inmensos poderes de estas transnacionales, porque no quieren arriesgar el pobre entorno de vida en que se desenvuelven y no confían en los ofrecimientos y promesas de autoridades que siempre les han dado la espalda luego que han obtenido su voto.  Ambos sectores necesitan deshacerse de sus miedos y prejuicios y enfrentar en conjunto el dilema en común: Negociar con las empresas mineras en términos de equidad.
Estamos aún a tiempo que se tomen medidas positivas y se impida mayor derramamiento de sangre, ni de los pobladores ni de los policías, y dar los pasos necesarios para que se restablezca la autoridad del gobierno y se respete la voluntad ciudadana.